El verano en las islas está hecho de una sustancia radiante que impregna el cielo y el mar, el aire, las piedras, las arenas.
Es un combustible del corazón, una vivacidad que se respira.
Pero en semejante luz viviríamos lo que las mariposas de San Juan.
Entonces, para preservarnos de la expansión desmedida y del vértigo, la naturaleza dispuso la lluvia abundante y sobreabundante.
Y al azul purísimo del cielo sin nubes añadió toda clase de fenómenos atmosféricos: vaguadas, tornados, ondas tropicales, tormentas, ciclones, huracanes.
Así el verano es la estancia del sol, de la luz, del cielo despejado y del cielo encapotado, de la lluvia que inunda, del viento que destroza. Todo mezclado. Y en demasía.
Llega el verano.
Mis pijamas son cortas
desde esta noche.
Rafael García Bidó
(Santo Domingo, República Dominicana)
Etiquetas: haibun, Haiku, República Dominicana, Verano

junio 24, 2011 a las 17:42 |
JAJAJAJA!!!! EXCELENTE! NO HE PARADO DE REIRME (RESPETUOSAMENTE!) LA IMAGEN ES PERFECTA Y COMO DECIMOS SE DEJAN VER LAS ” CANILLAS”! SALUDOS Y MUCHAS GRACIAS POR ESTE MOMENTO!