Luna llena
Vagué en torno al estanque
toda la noche
Bashô
Podemos comparar esta estrofa, escrita en su propia cabaña, con dos poemas compuestos por Hakurakuten en su residencia oficial de Koshû. Él tiene un pequeño estanque construido en su jardín, para disfrutar a su vera del frescor vespertino.
El pequeño estanque
1
Por el día, el salón es insoportablemente caluroso;
¡Qué refrescante el pequeño estanque durante la noche!
El sol vespertino, que brilla en el bosque, ahora se hunde;
Cerca del agua, el frescor.
Tomo un abanico de una hoja del hôki y me arrellano;
Canto en voz baja uno o dos poemas.
2
Lo que anhelaba no era gran cosa:
un cuadrado de no más de diez pies de agua.
De las hojas de loto caen las claras gotas de rocío;
Florecen las lentejas de agua, los peces nadan a su antojo.
Ya sentado, los miro fijamente,
Pienso en mi retiro en una cabaña de ese valle silencioso.
También en un poema titulado El Loto Blanco, encontramos estos versos:
En la honda noche, cuando todos los monjes dormían,
Me levanté para deambular, a solas, alrededor del estanque.
Hay un pasaje en Walden que nos da una pista sobre el estado de ánimo de Bashô cuando paseaba por las orillas del lago:
Cuando recorro a solas, en mangas de camisa, la orilla pedregosa de la laguna, aunque haga fresco o esté el día nublado y ventoso, y no vea nada atractivo en especial, todos los elementos me resultan inusitadamente simpáticos. Las ranas toro dan lo mejor de sí para inaugurar la noche, y la nota del chotacabras se sostiene en el viento que se riza sobre el agua. La afinidad con el ondeante aliso y las hojas de álamo casi me quita el aliento: sin embargo, igual que el lago, mi serenidad se encrespa pero no se desordena.
Fuente:
R.H. Blyth: Haiku. Vol III. Hokuseido. Tokyo, 19–)
Versión libre: JB

octubre 27, 2011 a las 12:27 |
Uyyy! hermosa imagen…mejor haiku! Inquietud…silencio…comunión..quietud!