Archive for the ‘Por orden cronológico’ Category

Hierba común

noviembre 10, 2014

Hierbas en la pradera

Esa minúscula hierba en la pradera, que el sol hizo florecer silvestre, casi anónima en la madrugada, y los perros pisaron antes del mediodía, volvió a levantarse tras la llovizna de la tarde. No importa que haya muerto una hora después entre las muelas de una vaca igual de anónima, no importa que el rebaño entero vaya a morir mañana en la fábrica de cárnicos. Nadie reparó en la hierba, su tallo quebrado irguiéndose tenaz, su espiga ordinaria reflejando el esplendor del día, un día igual a tantos. No se repara en lo común.

 

Daniel Díaz Mantilla
(La Habana, 1970)

Páramo otoñal

noviembre 3, 2014

Camino

Noji no aki  waga ushiro yori  hito ya kuru

Páramo otoñal
Por la senda, ¡alguien marcha
detrás de mí!

Es interesante comparar este con una estrofa del Poema del viejo marino, Parte VI:

…como quien, por sendero solitario,
camina. temeroso,
y, habiendo vuelto la cabeza, sigue
sin volverla ya nunca,
pues sabe que un terrible
demonio, muy de cerca, sus huellas va pisando.*

Los versos de Coleridge expresan un hecho excepcional que es la base de la que surge el estado de ánimo general retratado en el poema de Buson. Estamos siempre rodeados de una multitud de testigos, a veces terribles, pero siempre hay algo corriendo a nuestro lado, aunque solo sea el carro del Tiempo.

*Traducción de M. Manent, en La Poesía Inglesa. José Janés, Editor. Barcelona, 1958.

Fuente:
R. H. Blyth: Haiku. Vol.IV. Hokuseido. Tokyo, 1961
Versión libre: JB

Para M. en octubre

octubre 15, 2014

TMertonStudy

PARA M. EN OCTUBRE

Si tú y yo pudiésemos coincidir en lo alto

De esa nube serena

Como dos rayos

De sol o como aves

Que emigran a Sudamérica

O distraídos espíritus

Que inocentemente vuelan juntos

En el aire.

O si pudiéramos estar

Unidos como dos barcas amarradas

O como sólidas balsas errantes

Que se deslizan río abajo hacia St. Louis o Nueva Orleáns

Si fuera posible fundirnos como los dos versos

De una canción de amor

Dos acordes sonando al unísono

Un acompañamiento perfecto

Y ser dos símbolos del mismo enigma

(¡Oh, si se nos permitiera recuperar

Y contar otra vez

Nuestro sueño de verano!

Si incluso tú y yo pudiésemos comenzar de nuevo

Como dos extraños en este campo abandonado

Donde saltan los grillos

Alrededor de mis pies como la espuma

De un verde océano…

Pero estoy sólo

Sólo deambulando de arriba abajo

Reclinado en el viento absurdo

Y gritando como un loco

“Si solamente tú y yo

Fuésemos posibles”

Pero no importa:

Esta noche es luna llena

Y (tú cimbreando entre los edificios

Yo sobre los árboles)

La veremos salir juntos.

Thomas Merton

(Estados Unidos de América, 1915–1968)

Traducción: Sonia Petisco Martínez

Proverbios chinos

septiembre 15, 2014

Una casa de té en Pekin

Todas las carnes podridas
tienen  el mismo sabor.

***

Si lo dice un hombre, es falso;
si lo dicen mil, verdad.

***

En la mesa de apuestas
no hay padres ni hijos.

***

Si una sola hoja se mueve,
todas las ramas se agitan.

***

Nunca bromear ante un príncipe.

***

Si el juez es justo, los empleados son flacos;
si el dios es poderoso, los sacerdotes son gordos.

***

Por listo que sea un médico,
no puede curarse él mismo.

Fuente:
R.H. Blyth: Oriental Humour. Hokuseido Press. Tokyo, 1959.
Versión libre: JB

Centenario de Julio Cortázar

agosto 27, 2014

Julio Cortázar

En el año 1984, el escritor Julio Cortázar publicó un libro de poemas que tituló: Salvo el crepúsculo, cita de una conocida versión del haiku de Matsuo Basho. Este fue uno de sus homenajes al maestro. Ahora que se cumplen cien años del nacimiento de Cortázar, disfrutemos nuevamente este poema que ha tenido numerosas traducciones.

Kono michi ya
yuku hito nashi ni
aki no kure

Basho

Por este camino
ni un solo hombre va;
tarde de otoño.

Fernando Rodríguez-Izquierdo

este camino
ya nadie lo recorre;
tarde de otoño

José María Bermejo

Este camino
nadie ya lo recorre,
salvo el crepúsculo.

Octavio Paz
Eikichi Hayashiya

Dentro de mí

agosto 22, 2014

feijoo el gallito y la estrella

Hoy, en mi ancianidad puedo decir que hay algo dentro de mi yo, que apenas entiendo: sí entiendo que está dentro de mí. Entiendo yo que eso que está dentro de mí, aunque apenas entiendo, sí entiende los sonidos e idiomas de los árboles, animales, yerbas, nubes, piedras, aguas, montañas… a los que escucho por ese yo apenas entendido en mí y que es parte fundamental de mi Yo, instinto desarrollado en milenios, tal vez. Y así me ando, muy atento a ese radar interior, a ese mago, que, a lo mejor, ha hecho de mí un poeta -no de versos solamente- y un gozador de los placeres del arte en la naturaleza, ocultos a tantos que, o han apagado ese yo, o bien que no lo oyen, y si lo oyen no lo entienden. Sin él sería yo un activo o triste hombre puramente visceral: ese pájaro de la quimera tendría arrancada las alas. Ese pájaro mutilado, que oye cánticos y los exhala. También carecería de ese árbol interior que conversa con todos los árboles; carecería de ese hilo de agua entrañable que dialoga con todas las aguas; carecería de esa estrella en la sangre que navega en el cosmos…

 

Samuel Feijóo

 

Dibujo: Samuel Feijóo

 

Fuente:
Samuel Feijóo: El sensible zarapico. Editorial Letras Cubanas. La Habana, 2013

La boca agua

mayo 2, 2014

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Hace apenas unos días, en su blog Segundacita, el trovador cubano Silvio Rodríguez publicó esta hermosa y cubanísima estampa. Ejemplo de poesía natural, que guarda afinidades con nuestra tradición de cantarle a las frutas de nuestras islas. Ojalá que la disfruten tanto como yo.

Saludos desde La Habana.

 ***

La boca agua

 Tenemos marañón. Nos acabamos de dar cuenta. Crecía de incógnito, hasta que echó unas florecitas cuando empezó la primavera. Hoy fui a verlo y, entre el burujón de verdecitos, había tres frutos rojos, llenos de jugo, listos a apretar bembas.

Hace dos días el mamoncillo acabó perdiendo aquel gajo que el ciclón Charlie casi le arranca. Se lo habíamos pegado con una cuerda dura, que duró años, pero ya era una península mayor y pesada. Casi a mediodía sentimos el grito de la mata, cuando se le desprendía el pedazo de vida, la rajadura y luego el golpe seco contra el suelo. Pero nos queda mata, y ojalá también mamoncillos.

La chirimoya y el ciruelo se han desvestido, como acostumbran por este tiempo. Frutos y brotes verdes, prometedores, numerosos.

El mango rey, a punto de empezar el bombardeo.

Se me está haciendo la boca agua.

Silvio Rodríguez

 

 

Fotografía: Silvio Rodríguez

Fuente: Segundacita

¡Ya han florecido!

abril 21, 2014

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Saita na to   zatô wa hana de   ume wo home

¡Ya han florecido!
Dice el ciego que admira los cerezos
con su nariz.

Senryu anónimo

 

Fuente:
R. H. Blyth: Japanese Life and Character in Senryu. Hokuseido Press. Tokyo, 1960
Versión libre: JB

Colina de cerezos en flor

abril 8, 2014

Utagawa Kunisada

Hana no yama  goze matsu no ki no hô e muki

Colina de cerezos en flor.
Canta la ciega del laúd
hacia los pinos.

La mujer ciega debe estar frente a los cerezos en flor y cantar acerca de ellos pero, ignorantemente, se vuelve a la dirección equivocada. El error de una persona ciega puede parecer un tema inadecuado, tanto en su arista alegre como triste. Pero el senryu no es ni insensible, ni sentimental. La vida es una tragicomedia. La ceguera de Otelo puede parecer cómica si quien observa es Yago.

Fuente:
R. H. Blyth: Japanese Life and Character in Senryu. Hokuseido Press. Tokyo, 1960
Versión libre: JB

 

Tan solo un hilo

abril 7, 2014

Una hoja seca

Tan solo un hilo…
El viento no desprende
esa hoja seca


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