Archive for 31 julio 2009

Invierno en Rio

julio 31, 2009

Mar invernal
Retrocede el palomo
ante la ola

Escampa ya
Dejan los origamis
en su regazo

Pastel de musgo:
no comen otro dulce
estas muñecas

Morro nublado
Claros en el ramaje
los gorgoritos

Ah, la neblina
que borra al pájaro
trae su graznido

Aquellos frutos primeros

julio 30, 2009

En el año 2004, los que entonces integrábamos el taller En Clave de Haiku, enviamos estos frutos de nuestra labor a la Revista Electrónica El Rincón del Haiku. Fue una fiesta verlos publicados. Que este recordatorio sirva de homenaje a quienes hacen del Rincón un sitio entrañable para todos los aprendices del haiku en castellano.

Charles B.

Flores caídas,
descansan los pájaros
en el parque.

Un carro tras otro,
la hierba a cada lado
se contonea.

Esas raíces,
de la tierra brotan
del cielo ramas.

Brillo de flores
entre las hojas
oscuro cielo.

Solo
los trinos y la brisa
escucho.

Acostado.
Entre las estrellas y yo
un cocuyo.

Electra

Tupido,
en la cresta
canta un gorrión

La flor
que acaricia el viento
deshojada

Entre burbujas
bajo el filtro
un pez

Sola
sobre mi cama
una hormiga

La mosca
una hebilla
en su cabello

El basurero
une a la flor
sus pétalos

Furuneko

Flor de araña
no gusta de tu néctar
la mariposa

Seco el rocío
qué susurra el colibrí
a las flores

El camaleón
agita su pañuelo
cuando me mira

Relampaguea
la lechuza
en el árbol

Pienso
a saltos
los gorriones

Jorge Braulio

un pie dormido
por su senda también
marcas de lodo

flores de cactus
la marchita y el brote
se dan aliento

mendiga al sol
la mano sana arrulla
un cachorrito

la rama terca
sigue dando limones
carcoma el resto

ciclón de agosto
en su vientre él patea
y ella sonríe

el viejo solo
emerge del laúd
la voz cascada

Matarán

Un barco de papel
Arrastra polvo
El agua

Tarde ruidosa
Bajo el techo
Tres que se miran

Verónica

Islas de hiedra
entre las rocas
vaivén del agua

Círculos zetas
no se decide
la mariposa

Si tuviera tus alas
también flotaría
a la deriva

Declina el sol
temblor de estrellas
en el agua

Gorrión
qué enorme
la calle

Breve guía martiana del haijin

julio 26, 2009
(Los fragmentos seleccionados corresponden a las Crónicas que José Martí dedicó a Ralph Waldo Emerson y Walt Whitman respectivamente)

SIMPLIFY. SIMPLIFY. SIMPLIFY.
H.D. Thoreau

(One “simplify” would have been enough.)
R.W. Emerson

 

1

 El dolor ha de ser pudoroso.

Si no le entendían, se encogía de hombros: la naturaleza se lo había dicho: él era un sacerdote de la naturaleza. El no fingía revelaciones; él no construía mundos mentales…

El se veía como pupila transparente que lo veía todo, lo reflejaba todo, y sólo era pupila.

Dijo lo que vio; y donde no pudo ver, no dijo. Reveló lo que percibió, y veneró lo que no podía percibir. Miró con ojos propios en el Universo, y habló un lenguaje propio. Fue creador, por no querer serlo.

Era veedor sutil, que veía cómo el aire delicado se transformaba en palabras melodiosas y sabias en la garganta de los hombres, y escribía como veedor: y no como meditador…

Su pluma no es pincel que diluye, sino cincel que esculpe y taja. Deja la frase pura, como deja el buen escultor la línea pura. Una palabra innecesaria le parece una arruga en el contorno. Y al golpe de su cincel, salta la arruga en pedazos, y queda nítida la frase. Aborrecía lo innecesario…

…A veces, parece que salta de una cosa a otra, y no se halla a primera vista la relación entre dos cosas inmediatas. Y es que para él es paso natural lo que para otros es salto.

Su estilo no es lujoso, sino límpido.

El lenguaje es obra del hombre, y el hombre no ha de ser esclavo del lenguaje. Algunos no le entienden bien; y es que no se puede medir un monte a pulgadas. Y le acusan de oscuro; mas ¿cuándo no fueron acusados de tales los grandes de la mente? Menos mortificante es culpar de inentendible lo que se lee, que confesar nuestra incapacidad para entenderlo…

Lo que le enseña la naturaleza le parece preferible a lo que le enseña el hombre. Para él un árbol sabe más que un libro; y una estrella enseña más que una universidad; y una hacienda es un evangelio; y un niño de la hacienda está más cerca de la verdad universal que un anticuario. Para él no hay cirios como los astros, ni altares como los montes, ni predicadores cómo las noches palpitantes y profundas…

“Naturaleza” se llama su mejor libro: en él se abandona a esos deleites exquisitos, narra esos paseos maravillosos, se revuelve con magnífico brío contra los que piden ojos para ver, y olvidan sus ojos…

Da cuenta de sí, y de lo que ha visto. De lo que no sintió, no da cuenta. Prefiere  que le tengan por inconsistente que por imaginador. Donde ya no ven sus ojos, anuncia que no ve. No niega que otros vean; pero mantiene lo que ha visto. Si en lo que vio hay cosas opuestas, otro comente, y halle la distinción: él narra.  Él no ve más que analogías: él no halla contradicciones en la naturaleza: el ve que todo en ella es símbolo del hombre, todo lo que hay en el hombre lo hay en ella. Él ve que la naturaleza influye en el hombre, y que éste hace a la naturaleza alegre, o triste o elocuente, o muda, o ausente, a presente, a su capricho.

…el hombre no se halla completo, ni se revela a sí mismo, ni ve lo invisible, sino en su íntima relación con la naturaleza.

Todo e! arte de escribir es concretar.

Tenía siempre los ojos abiertos, acaparando analogías.

Lo imperfecto de esta existencia se conoce en que en toda ella apenas hay unos cuantos momentos de dicha absoluta, dicha pura, que son los de pleno desinterés, los de confusión del hombre con la naturaleza.

 

2

Nada le es extraño, y lo toma en cuenta todo, el caracol que se arrastra, el buey que con sus ojos misteriosos lo mira, el sacerdote que defiende una parte de la verdad como si fuese la verdad entera.

El es de todas las castas, credos y profesiones, y en todas encuentra justicia y poesía. Mide las religiones sin ira; pero cree que la religión perfecta está en la Naturaleza. La religión y la vida están en la Naturaleza.

…¿qué orgullo le ha de punzar, si sabe que se para en yerba o en flor? ¿qué orgullo tiene un clavel, una hoja de salvia, una madreselva? ¿cómo no ha de mirar él con tranquilidad los dolores humanos, si sabe que por sobre ellos está un ser inacabable a quien aguarda la inmersión venturosa en la Naturaleza?

El no esfuerza la comparación, y en verdad no compara, sino que dice lo que ve o recuerda con un complemento gráfico e incisivo, y dueño seguro de la impresión de conjunto que se dispone a crear, emplea su arte, que oculta por entero, en reproducir los elementos de su cuadro con el mismo desorden con que los observó en la Naturaleza.

 

 

Martí y el haiku

julio 24, 2009

Hasta donde sabemos, fue Eduardo Benet y Castellón (1878-1965)  el primero que establece un vínculo entre José Martí y el haiku. En la introducción de su libro Ensayo de haiku antillano[1] reproduce, a modo de ejemplo, los siguientes versos del Apóstol:

 Rojo, como en el desierto,

salió el sol al horizonte

y alumbró un esclavo muerto.

 Al margen de que consideremos o no como haiku este hermoso fragmento, Benet nos abrió la posibilidad de leer algunos pasajes de la obra poética martiana según las claves estéticas subyacentes en los breves poemas japoneses. Con estas notas, aspiramos a mostrar que no se trata de una coincidencia fortuita, sino que hay profusas evidencias que permiten establecer esta ilación.

 Quizá parezca exagerado afirmar que Martí es el primer haijin cubano. Pero inobjetablemente, fue el primero de los escritores cubanos que logró, por un lado, aprehender con un grado de síntesis y una sensibilidad que siempre pasma, el aquí y ahora de la naturaleza y nos dejó un cuerpo teórico –poético también- que establece un vínculo con las claves del haiku, lo que lo convierte –en este campo también- en un visionario.

 El  cuarto número de “La Edad de Oro”, revista que Martí escribió para los niños de América, se abre con el trabajo titulado “Un paseo por la tierra de los anamitas”. En él, se intercala una breve y hermosísima semblanza de la vida de Buda.

 (Mencionar aquí la relación entre el budismo y el haiku. Aunque ver el haiku apenas como poesía zen impide la comprensión de sus alcances).

 Entre sus Crónicas[2], presenta Martí La Pintura Japonesa, traducción de un fragmento de la obra de Em. Bergerac titulada « Les chefs d’oeuvre de l’art â l’Exp. Univ. 1878 ».

Este texto resulta muy interesante porque en él se reseñan tópicos estrechamente vinculados al desarrollo del haiku en el Japón.  Allí se plantea:

 “Cuarto género de pintura adoptada por los japoneses es el que llaman Sumié. esto es pintura con tinta de China, de é pintura, y sumi, tinta. Usábanla al principio los poetas y letrados, y no era en los primeros tiempos aplicada más que a la representación de los paisajes. Los pintores que la tratan hoy, permanecen fieles a este principio, y, en recuerdo de los creadores de género tienen el hábito de completar sus dibujos con estrofas de poesía. Estos dibujos están ejecutados ampliamente, sin detalles, y de una manera casi sumaria. No hay letrado japonés que no sea capaz de trazar sobre el papel una silueta del Fujiyama, o de alguna otra montaña pintoresca…”[3]

 La alusión a las prácticas pictóricas de los letrados japoneses y el propósito de integrar pintura y literatura, es una referencia a la Escuela Bunjinga que, si bien tuvo sus orígenes en China, ha trascendido hasta nuestros días como un fenómeno artístico distintivamente nipón. Según se resume en el fragmento citado, una de las peculiaridades de esta escuela es la espontaneidad, la frescura de los trazos. El hecho de que estas obras no fueran ejecutadas por pintores, sino por literatos, acentuaba su carácter expresivo, su simplicidad alejada de todo elemento superfluo. En realidad, la costumbre de integrar textos poéticos con imágenes es anterior: podemos verla también en Matsuo Basho, quien frecuentemente acompañaba sus poemas con sueltos esbozos.

 En la traducción martiana, más adelante, hay una referencia  directa a uno de los maestros del arte japonés de todos los tiempos: Buson (1716-1783). Cuando aún vivía, Buson fue apreciado principalmente como escritor de haikais: “…después de su muerte hubo cierto entusiasmo por su pintura; y hoy día es su gloria de poeta la que le hace pervivir en la historia”[4] . En la traducción, se le ubica entre los “bonzos y letrados” y “sacerdotes pintores”.

 Al parecer, Martí no conoció directamente los textos poéticos de Buson pero el hecho de que lo mencione resulta un dato interesante al establecer los acercamientos de Martí, no ya al arte y la cultura japonesa –tema del que ya se han ocupado magistralmente  otros investigadores-, sino al mundo del haiku en particular.

 


[1] Benet y Castellón,Eduardo Ensayo de haiku antillano. Prensa Excelsior. Cienfuegos, 1957

[2] Obras Completas. Volumen 19. Páginas 321-326

[3] Idem. Pag. 324

[4] Rodríguez-Izquierdo, Fernando. El haiku japonés. Hiperión. Madrid, 1994. Pag. 89.

Haikus cubanos traducidos al japonés

julio 22, 2009

El reconocido maestro Vicente Haya, en su blog El alma del haiku da a conocer, cada sábado, sus traducciones al japonés de haikus escritos en nuestra lengua. Según sus palabras, se trata de “un pequeño homenaje de respeto y admiración a los poetas que los han escrito, y también para demostrar en Japón la calidad que tienen estos haikus que se están haciendo en castellano.”  Para alegría nuestra, entre los ya publicados aparecen las creaciones de dos miembros del Taller “En Clave de Haiku”. Helos aquí:

 

Junior Amaya

Piel de serpiente
dejada entre las rocas.
Un pozo vacío.

枯井戸の岩のすき間に蛇のぬけがら

Karaido no
iwa no sukima ni
hebi no nukegara

 

 Luces de carros.
La calle bajo la lluvia
cruzan las ranas.

行きかうライト雨の通りをカエルが渡る

Ikikau raito
ame no tôri o
kaeru wataru

 

Sinecio Verdecia

Tarde nublada
Mi vecino ciego
fríe pescado

曇りの夕暮れ盲の隣人魚を揚げる

Kumori no yûgure
mou no rinjin
sakana o ageru

Portal a oscuras

julio 21, 2009

Se ha desteñido
el graffiti en la torre
Luna invernal

Vino la luz
Un ebrio cruza el barrio
entre ladridos

Rallo en silencio
el par de zanahorias
Relampaguea

Roza sin ruido
la rama del jagüey*
su propia sombra

*Ficus crassinervia. Gran árbol americano perteneciente a la familia de las Moráceas.

Portal a oscuras
Se volvió solo ruido
la mariposa

Tiembla una rama
en el agua: su sombra
sobre la orilla

Flores sin nombre
La lluvia las desprende
pétalo a pétalo

Mandarinas
Su olor entre el graznido
de prietos pájaros

Sólo una avispa
construyendo el panal
Y ahora dos

Talla un brillante
pedacito de col
la bibijagua*

*Atta insularis: Hormiga grande muy voraz.

Cielo sin nubes
Limpia sus viejos zancos
el saltimbanqui

En clave de haiku

julio 20, 2009

El haiku no ha tenido en Cuba tantos cultivadores como en otros países de América Latina. Sin embargo, las sugestiones de lo transitorio, la sensibilidad hacia la naturaleza, la religación del yo poético en lo contemplado y la aprehensión maravillada de los instantes -rasgos que en el haiku alcanzan ese nivel de síntesis que lo distingue- están presentes en nuestra poesia. Para mi, más que un género poético, el haiku es un camino espiritual en el que siempre seré un aprendiz. Sean bienvenidos todos los que quieran compartir conmigo sus visiones en clave de haiku.