Archive for 28 septiembre 2009

Katô Somo (1825-1879)

septiembre 28, 2009

Hiroshige_Shinagawa en el Tokaido

 

Katô Somo nació en Hida Shimohara-go (actual ciudad de Gero, en la prefectura de Gifu). Formó parte de una delegación del shogunato que zarpó del puerto de Shinagawa, el 9 de febrero de 1860, con destino a América. El viaje tuvo el propósito de supervisar la ratificación del Tratado de Amistad y Comercio entre los Estados Unidos y Japón.

Viajó en el buque de guerra estadounidense Powhatan, que hizo escalas en Hawai, San Francisco, Panamá y Nueva York. En un diario, Katô registró sus observaciones sobre los países y regiones que iba conociendo. Todo el recorrido quedó plasmado en dibujos, tankas y haikus que lo hicieron muy célebre tras su regreso a Japón. Hasta donde se sabe, fue el primer japonés que reflejó en el haiku  sus impresiones acerca del mundo no asiático.

El primer haiku en que aparece Cuba lo escribió, desde el mar, este haijin:

3 de mayo, frente a San Antonio, Cuba.
…Mientras atravesábamos el Océano Atlántico, vimos una gran isla que se llama Cuba.

shimayama wo terashi te mise yo haru no tsuki

Luna de primavera,
ilumínala y muéstrame
la montañosa isla

(Traducción: Vicente Haya)
Fuente: Ikuyo Yoshimura, en Modern Haiku (Summer 2008)
Agradezco con el alma la gentileza que ha tenido el maestro Vicente Haya al traducir, del japonés al español, este haiku precursor. (JB)

Cuenco

septiembre 26, 2009

Obra de Yornel Martínez Elías

 

Mi cuenco de mendigar
acepta hojas caídas

Taneda Santoka
(1882-1940)

Trad: Vicente Haya e Hiroko Tsuji
Obra visual: Yornel Martínez Elías

Lunas

septiembre 25, 2009

tsuki

 

Rumbo al abra.
La luna asoma, roja,
bajo una nube.

José Martí (1853-1895)

 

La luna y el niño juegan
un juego que nadie ve.

Mariano Brull (1891-1956)

 

                             Vieja,
sagrada luna, ¿es que tú has visto,
y temes, y nos amas?

 Eliseo Diego (1920-1994)

 

Luna marinera
usaré tu luz
como espuela.

Ana Rosa Núñez (1926-1999)

 

Por el trillo del agua amarilla
resbalando,
yo,
luna,
tan lejos.

Rafaela Chacón Nardi (1926-2001)

 

Enharinado
payaso de la luna.
Reverso triste.

Raúl Hernández Novás (1948-1993)

 

Hay tanta luz
que no veo la noche.
Luna: jaikú.

Orlando González Esteva (1952)

Helecho al sol

septiembre 24, 2009

 lagartija3 001

Brilla el helecho
al sol, la lagartija
ondula el rabo

Burning autumn leaves

septiembre 22, 2009

 Richard Wright_1908-1960

49

Burning autumn leaves,
I yearn to make the bonfire
Bigger and bigger.

Quemando hojas de otoño,
Anhelo hacer la hoguera
Más y más grande.

59

Gusty autumn rain
Swinging a yellow lantern
Over wet cattle.

Racha otoñal,
Vaivén de una linterna
Sobre húmedas reses.

129

This winding dirt path
Ends in a tangle of thorns
In the autumn mist.

Esta sinuosa senda
Acaba en los espinos.
Bruma otoñal.

Richard Wright

Llamaradas

septiembre 21, 2009

 edel bordón-la señorita de otoño-2006

Llamaradas de otoño.
Muchachos y hojas secas.

José Martí

Aire de otoño,
cuando quedan los árboles
en pura forma.

Eugenio Florit

Viene la aurora.
Con velo de neblina
se va la sombra.

Jesús Orta Ruíz

las ventoleras del otoño
azotándome el rostro en día de medio sol.

Rolando Escardó

Llega el Otoño

septiembre 20, 2009

ARCE

Fronda del arce.
Ni roja, ni amarilla,
ni anaranjada.

     Llega el otoño y nos inclinamos reverentes ante la Madre Tierra y pedimos las bendiciones de las nuevas energías. En el juego de las correspondencias el otoño del año corresponde al sol poniente del día. Un momento en que las energías planetarias menguan. El momento en que nos preparamos a sumergirnos en la oscuridad y estamos ligeros y limpios como quien va de viaje, como el que callado espera el gran viaje, como esperan las hojas del arce el soplo del viento.
     Soraya o Suruia llamaban los taìnos a la isla donde van los desencarnados, y también al sol poniente, y también al oeste. Sur(u)ia, la tierra de nuestros verdaderos padres, la tierra del sol grande, la tierra a la que regresaremos cuando acaben nuestros días sobre la dulce superficie de la Tierra y veremos cara a cara el rostro sonriente de nuestros maestros y maestras. El otoño es solo un recordatorio, un llamado a vivir libres, dispuestos, lúcidos.
     Sea con nosotros el poder de las aguas de setiembre y la renovación de los ríos, sea con nosotros los países del viento, las visiones del sueño, la preparación del asceta, la humildad, el compromiso con los valores universales de la vida. Sean con nosotros los frutos que se entregan en otoño, el silencio, la mágica luna, la observación, el respeto a todo lo que existe. Sea con nosotros la dicha del planeta azul, sea con nosotros el sentimiento de su multitud de criaturas.

Rafael García Bidó
también Adoní, también Excel.
19 . 9 . 2008 = 29 = 11

 

Rapó al salteador de caminos
y lo convirtió en su discípulo
en un viaje de otoño
.
Buson

 

 Sopla el viento del otoño.
Estamos vivos
y podemos mirarnos, tú y yo.

Shiki

 

 El principio del otoño.
Qué es lo que el adivino
mira con tanta sorpresa.
Buson

 
Publicado en:
Arte y Espiritualidad 
sábado 20 de septiembre de 2008

Parque de Luz

septiembre 19, 2009

luz

Parque de Luz
En el lago, temblando,
las esculturas

Poesía y humor

septiembre 18, 2009

Hokusai,_Hotei

El amor a la belleza que podemos ver por doquier en el arte y la vida japonesa, aún estrictamente hablando, es algo subordinado. La belleza es parte de algo mucho más extenso que podemos llamar significación. La significación incluye la fealdad. O más bien, trasciende lo bello y lo feo. Este fue el gran descubrimiento, o quizás la invención, de Basho. Para decirlo de un modo extremo: Japón nació con Basho en 1644. Fue él quien creó el alma de Japón. Él le enseñó al “monstruoso, extinto, árido mundo” que la poesía no es intelección, ni moralidad, ni belleza, ni emoción. En su verso más famoso, nada hay verdadero o falso, bueno o malo, ni belleza o fealdad, ni placer o dolor.

Furuike ya kawazu tobikomu mizu no oto

Un viejo estanque.
Se zambulle una rana,
ruido de agua.

Aquí apenas hay poesía, apenas es el sonido del agua. ¿De toda el agua? ¿De ésta solamente? No podemos decirlo. Pero es importante destacar la veta humorística. La rana es una criatura cómica. Vemos cuán esencial es que el humor logre actuar en sus dos planos: en el destructivo, al librarse de todas las huellas de sentimentalismo, hipocresía y autoengaño; y luego, provocar el regocijo frente a las cosas. Esto se da a entender en las palabras de Wordsworth que, según Daisetz Suzuki, están pletóricas de zen:

Todo lo que contemplamos
está lleno de gracia.

Este estado de gracia, este trascender la dicotomía de la vida ordinaria es poesía y humor.

Una Historia del Humor en Japón es casi la historia de la literatura japonesa. No sólo en el Kojiki y el Fudoki hay una gran cantidad de humor crudo y escatológico, sino en el Manyôshû podemos encontrar bastantes versos que fueron incluidos como poesía porque eran cómicos. Hasta en el Genjimonogatari, donde el romance y el sentimiento constituyen la antítesis de la poesía y de la risa verdadera, encontramos al final de Suetsumuhana, el relato en que Genji hace una pintura de una mujer con la nariz roja, y luego se pinta su propia nariz para complacer a la princesa. Makura no Sôshi está lleno de ingeniosidades; el Konjakumonogatari tiene muchos cuentos graciosos, por ejemplo, La Nariz, que Akutagawa Ryonosuke recontó. El Tsurezuregusa es cínico y sofisticado y, junto con el Kyôgen del siglo XV, conduce hacia el Kokkeibon y Sharebon (Relatos Cómicos) del siglo XVIII. Es importante anotar que el elemento humorístico casi siempre subyace en el haiku. En ocasiones alcanza una gran prominencia, como en Kikaku y Taigi. A veces es fuerte pero necesaria contrapartida de la acentuada tragicidad que aparece, por ejemplo, en los haiku de Issa. Pero es en el senryu donde el genio humorístico de los japoneses se despliega por sí mismo. Lo que el senryu ama más que a nada en el mundo es la verdad. Nada es tan sagrado como ella. Y debe ser la verdad completa. Matthew Arnold dijo algo que también puede decirse de Basho:

Mas los ojos de Wordsworth se apartan
de la  mitad de la fortuna humana.

El senryu observa esa otra mitad que el haiku omite. De ahí su sentido paródico y los desenmascaramientos que perpetra. El amor a la verdad es un elemento común en las pinturas de Brueghel, Hogarth; Goya, Daumier, Rousseau, y Klee; en la música de Bach y Mozart; en los escritos de Eckhart y Nietzche; en el Zen. Pero los japoneses sienten, con bastante razón, que la verdad puede ser mejor percibida con una actitud dulce y cortés; que hemos de acercarnos a las cosas tanto como nos sea posible y, sin embargo mantener cierta distancia. Otro aspecto es el de la pureza y la limpieza, que a primera vista parecen tener poca relación con la poesía y el humor. Una casa occidental puede no estar limpia y reluciente, pero aún así es el hogar-dulce-hogar. Una casa japonesa, cuando no está escrupulosamente limpia y pulcra, es justamente una pocilga. Tanto la poesía como el humor requieren delicadeza y sensibilidad, una refinada distinción que está profundamente relacionada con la diferencia entre la suciedad y la limpieza.

Fuente:
Reginald Horace Blyth (1898-1964)
Japanese Life and Character in Senryu. Hokuseido Press. Tokyo, 1960
Traducción a vuelapluma: JB.
 

del otro lado del mundo

septiembre 15, 2009
©www.kakinet.com

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Por Paulo Franchetti

 No me imagino cuántos estudiosos de literatura brasileña habrán oído ya el nombre de H. Masuda Goga. El haicai estuvo de moda hace algún tiempo. Pero su asimilación se produjo principalmente por medio de escritores que no tenían un vínculo directo con la lengua y la cultura japonesa, como Guilherme de Almeida, Millôr Fernandez y Paulo Leminski. Hace apenas algunos años que surgieron los primeros estudios sobre quien es considerado el divulgador del haicai en Brasil, entre los inmigrantes: Nempuku Sato.

Nempuku Sato escribía en japonés y, en buena parte gracias a él, la tradición se mantuvo entre nosotros. Desconocida, la producción de haicais en japonés que tiene como tema la naturaleza y la vida en Brasil, aún espera por un trabajo serio y sistemático que la reúna, estudie y traduzca. Esto permitiría su divulgación más amplia en el país, así como el conocimiento de la lengua de los inmigrantes y algunos aspectos de su adaptación al clima, a la flora y la fauna de Brasil.

Masuda Goga fue discípulo de Nempuku Sato y trató de llevar adelante su tarea mientras practicaba el haicai en lengua japonesa. Sin embargo, no se limitó solamente a la práctica y promoción del haicai en su lengua natal. Amigo de Guilherme de Almeida y de Jorge Fonseca Junior, se dedicó también a la transposición del haicai tradicional a la lengua portuguesa.

La tarea no era fácil. El haicai no es solamente una forma fija. No es una especie de micro-soneto, una estructura en la cual se puede vaciar cualquier contenido. Es cierto que el “haicai” tiene una forma que, en la vertiente de Masuda Goga, tradicionalista, exige un gran dominio de la técnica y del lenguaje literario. Pero antes que ser una forma o el resultado de una técnica, el haicai es un modo de estar en el mundo, un modo de mirar las cosas. Un modo de estar en el lenguaje, en el sentido de que el estado del haicai supone la contemplación, la experiencia y la composición por impulso, según la impresión del momento. Más o menos como salir con una cámara para hacer fotos presupone un modo diferente de mirar las cosas o de acercarse a ellas.

El primer problema que se presentaba, a mediados del siglo XX, era comprender por qué caminos y con qué sentido el haicai había llegado al Brasil. No había aún ningún trabajo sistemático sobre esto, ni en portugués, ni en japonés. Goga se dedicó a reconstruir esa historia y finalmente publicó, en 1987, el volumen El haicai en Brasil, editado también en idioma japonés. En ese mismo año, junto a otros interesados, principalmente nisseis, fundó la primera asociación dedicada a la práctica del haicai en lengua portuguesa, el Grêmio Haicai Ipê. Mas tarde, en 1993, el Grêmio Caleidoscopio, dedicado a la producción de rengas (haicais encadenados) en lengua portuguesa.

Fueron años de dedicación a la tarea que le encomendó  su maestro. Goga, nacido en 1911, emigró al Brasil en 1929. Su trabajo con el haicai en portugués se extiende desde 1936 hasta 1987, cuando da por concluida la primera parte de su labor, con la publicación del libro y la fundación del Grêmio.

Aún quedaba mucho por hacer en aras de construir el haicai brasileño según los moldes japoneses.

El siguiente desafío era hacer la sistematización del repertorio de las estaciones en Brasil. Para el haicai tradicional, esto es un asunto serio. En Japón, la práctica prolongada consolidó relaciones unívocas entre algunos fenómenos, animales, plantas y actos humanos, por un lado, y los distintos momentos del ciclo de las estaciones por otro. La simple mención de un pájaro, por ejemplo, provoca en el poema asociaciones que configuran no sólo una estación específica, sino también un estado del espíritu asociado a ella tradicionalmente. El alma del haicai tradicional reposa en esas relaciones unívocas, ya que ellas proporcionan la base para el desarrollo particular de cada poema, a través de la glosa del estado del espíritu connotado, de su contradicción, de la anotación de una variante o, en los casos más radicales, de su negación por medio de la ironía o el chiste. En Japón, la codificación de esas relaciones es tan importante y clara que se organizan diccionarios de “kigos”, es decir, palabras que remiten a un momento determinado en la sucesión de las estaciones.

En Brasil, país de varios climas y de estaciones menos definidas, el “kigo” siempre fue un problema. Su sistematización, desde el punto de vista del haicai tradicional, era urgente. Pero el desafío era inmenso. Con ayuda de la haicaísta Teruko Oda, ese fue el próximo paso de Masuda Goga en la construcción del camino del haicai brasileño. Después de muchos años de labor, ambos publicaron finalmente el volumen Naturaleza – Cuna del Haicai (1996), el primer diccionario de “kigos” brasileños.

He ahí reflejados, a grandes rasgos, los hitos de la gestión de Masuda Goga. No está lo fundamental de su práctica cotidiana en la escritura y enseñanza del haicai, ni su estímulo a todas las iniciativas dirigidas a promover el arte. Como no está su participación indispensable en los Grêmios y en la organización de antologías en las que se fue recogiendo la producción brasileña y latinoamericana.

Por haber consagrado toda su vida al haicai, en el año 2004, Masuda Goga recibió en Japón el “Masaoka Shiki Internacional Haiku Grand Prize”, que es concedido a personas muy destacadas en la difusión internacional del haicai.

En este momento se preparan las actividades conmemorativas por el centenario de la inmigración japonesa que se celebrará en el 2008. Confío en que se le haga algún homenaje en el contexto de estos festejos. Sería justo porque él le dio continuidad, en portugués, a la misión que le dio a Nempuku Sato su maestro: ve a sembrar un país de haicai.

Pero el año del centenario aún está relativamente lejos. Las noticias que tengo sobre la salud de Goga no son malas, pero tampoco son buenas. De modo que, dentro de los límites de lo posible, vengo a rendirle este pequeño homenaje, y saludo en su figura a los demás discípulos de Nempuku, así como a aquellos que, a partir del trabajo de Goga, se iniciaron en la senda del haicai.

noviembre/diciembre, 2006

Paulo Franchetti es profesor titular del Departamento de Teoría Literária del Instituto de Estudios del Lenguaje de la Universidad Estatal de Campinas (Unicamp). Master en Teoria Literária (Unicamp, 1981), Doctor en Letras (Universidad de São Paulo, 1992) y Livre-Docente (Unicamp 1999). Desde 2004 es Profesor Titular.  Ejerce en el área de Letras, con énfasis en Teoría Literaria, Literatura Brasileña de los siglos XIX y XX y Literatura Portuguesa  del siglo XIX. Desde 2002, dirige la Editora de Unicamp, cuyo Consejo Editorial preside. Es autor del libro: O Haicai: a poesia do instante. El pasado año publicó Oeste (Nishi), volumen que reúne los haicais que escribió en los últimos quince años. La traducción al japonés de los haicais fue realizada por Masuda Goga poco antes de fallecer. 
Traducción del portugués: JB