La imagen de la luna

 

Hiroshige (1797-1858)

Hiroshige (1797-1858)

La imagen de la luna está asociada tradicionalmente al otoño en todo el Extremo Oriente y la vida cotidiana de los japoneses siempre ha estado profundamente marcada por una verdadera civilización de la luna.

Desde la antiguedad hasta el siglo XIX, la división del tiempo según las leyes astronómicas se ha realizado a partir de un sistema calendario en el cual la luna tiene un lugar prominente. La sucesión de lunaciones ha marcado el ritmo de la vida en los campos hasta nuestros días. Desde Año Nuevo hasta el fin del duodécimo y último mes, son numerosas las expresiones en las que la luna interviene para designar un instante particular del año. El trigésimo día del mes lunar se llama, por ejemplo, “noche sin luna del fin de la lunación” (TSUGOMORI), ya que la luna se esconde a las miradas en el momento de su renovación. Y cuando la luna nueva aparece, para comenzar otra revolución en torno a la tierra, el primer día de esta lunación se llama: “nueva conjunción lunar” (TSUITACHI). Estas dos expresiones, nacidas de un sistema caído en desuso después de 1783, están todavía vigentes en nuestros días, en los marcos del calendario occidental.

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Tsuki yo yama yo watashi wa tabi de yande iru

¡Oh, Luna! ¡Oh, montañas!
Fijaos cómo yo, de tanto viajar,
he acabado enfermando

SANTÔKA

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MATSUYOI. Velada para esperar la luna. Esta velada de contemplación se realiza, en el calendario luni-solar  chino, en la décimo quinta noche del octavo mes, cuando se celebra, con el recogimiento apropiado, la aparición sublime de la luna. En la antigua China, la fiesta de la luna llena, a mediados de otoño, estaba marcada por demostraciones de fervor popular en su honor. En Japón, los ritos agrarios -fiesta por la cosecha de tubérculos y cereales, prácticas propiciatorias- a veces habían desplazado la primera significación de origen chino, que tendía a ser un verdadero culto lunar.

La contemplación de la luna de otoño se convirtió en un verdadero tema poético en la época en que floreció el haikai como género literario, a finales del siglo XVI.

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Tsuki e kumiageru mizu no akarusa

La recojo y la alzo hacia la luna
La luminosidad del agua

SANTÔKA

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MEIGETSU. Luna llena. Esta luna llena es precisamente la de “la décimoquinta noche del octavo mes” según la codificación poética de fenómenos registrados a lo largo de la mencionada estación, según las tradiciones chinas, coreanas y japonesas. Esta gran fiesta en honor a la luna llena de otoño, es una manifestación china que se aclimató a las islas japonesas. Pero aún antes de que los cantos y poesías de China fueran introducidas en Japón, los habitantes del archipiélago ya tenían muy en cuenta este fenómeno, que tenía un carácter esencialmente religioso. La luna llena del octavo mes era una noche de oraciones, precisa Yamamoto Kenkichi. Cada luna llena era celebrada con un nombre particular. Había la “luna llena de las castañas”, la “luna llena de las espigas de arroz” y esta del octavo mes tenía tenía varios nombres: “luna llena de los ñames”, “fiesta de las primeras espigas”. Paralelamente a la costumbre que consistía en esperar la llegada de la luna, también se le rendía culto a la Tríada búdica (es decir, a los tres boddhisattvas: Amida, Kanon y Seishi). Al culto arcaico dedicado a la  luna, se superponían así las manifestaciones de la fe budista.

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Kuriya made tsuki kage no hitori de

Penetra la luz de la luna
hasta la cocina
Estoy solo

SANTÔKA

Fuente: A L´OUEST BLANCHIT LA LUNE. Grand Almanach Poétique Japonais. Livre IV. L´AUTOMNE. Traduction et adaptation par ALAIN KERVERN. Editions Folle Avoine, Bédée, 1992.

Traducción de los haikus de Sântoka (1882-1940): Vicente Haya

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2 comentarios to “La imagen de la luna”

  1. Pelusa Says:

    Ja! Yo tambien queria publicar algo sobre el tsukimi. Me encanta esta tradicion!
    Precioso post, como siempre una buena combinacion de letras, imagenes y buen gusto.
    Saludos!

  2. jorgebraulio Says:

    Ojalá se decida. Va a tener la finura de todos sus escritos, con un elemento decisivo que son sus vivencias japonesas. Tiene que publicarlo porque el hemisferio norte está en otoño y, todos los que puedan, deben dar fe de la belleza de la luna en esta estación.
    Saludos desde Rio.

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