Archive for 31 enero 2010

¡Ponme otro bulto!

enero 31, 2010

NIKIBI

“¡Ponme otro bulto!”
Dice el caballo
y baja la cabeza.

Los animales, como algunos seres humanos, pueden tener un rudimentario sentido del humor. Pero es dudoso si piensan en nosotros con ironía o sarcasmo.

Fuente: R.H. Blyth Japanese Life and Character in Senryu. Hokuseido Press. Tokyo, 1960
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José Martí

enero 28, 2010

Los blandos hilos
en las ondas flotan.

La vela, toda blanca
en aquel mar –todo negro.

Ese tronco es tronco,
y ese leño, leño;
y esa hoja, hoja.

José Martí
28 de enero de 1853-19 de mayo de 1895

…pero los locos

enero 27, 2010

El pordiosero
le pone otro abrigo
a su cachorro.

…pero los locos, ay señor, los locos somos presa de afanes clandestinos: paladeamos la sed en vez del vino, confundimos tifones con sirocos. En verdad hasta ahora somos pocos: una facción de escuálidos sin tino que se asoman al muro y los espinos, tras la inyección de frescos y sofocos. La visita interrumpe la carrera del raudal en la sien. Un pez infecto anuncia el contrabando que causamos. Y nosotros los locos, a la vera, aprendimos, señor, este precepto: que de tanto olvidar nos asfixiamos.*


*Los fragmentos en letras cursivas pertenecen al poema “Los Locos”, del escritor salvadoreño Roque Dalton.

Tè Tremblé

enero 26, 2010

Canta la anciana
que estuvo siete días
bajo escombros

La tierra tiembla aún
y ella sigue cantando

Primera lluvia invernal (4)

enero 25, 2010

No. 31
Otoño

La puerta rústica:
al alforfón robado
dedica un waka.

Este poeta puede transformar todos sus problemas en poesía, viviendo en la ladera del Monte Hira a orillas del lago Biwa. Este es un waka de Chokei Sozu, compuesto al ver los bultos de trigo que su vecino le había robado:

El ladrón
Debió estar ataviado con un largo hakama
(Guardó el trigo en ambos lados-
Agarró los montones de trigo)
Y se escapó.

El fragmento entre paréntesis muestra un juego de palabras con soba wo torite. Hakama es una especie de falda-pantalón.

No. 32
Invierno

Vestido de algodón
en la tarde ventosa.

El poeta, que a través de la poesía se sensibiliza con la pérdida de los montones de trigo, también es sensible al frío, y se pone calientes ropas de invierno más temprano que los demás.

No. 33
No estacional

Duerme con otros,
y luego deja atrás
el hospedaje.

Basho describe, tras sus muchos años de experiencia, la vida miserable de un itinerante maestro de poesía en el Antiguo Japón.

No. 34
No estacional

El cielo está rojo aún:
vaharadas de los fuelles.

Esta luz roja de una fragua es lo que ve el viajero cuando se levanta temprano en la mañana después de pasar una incómoda noche en el alojamiento. Algunos piensan que “tatara” no se refiere a los fuelles sino a algún lugar, al norte de Fukuoka. Puede ser mejor tomarlo meramente como un adjetivo ornamental, otra manera de decir “el cielo ardiendo”.

No. 35
Primavera

En el taller,
monturas de caballo.
Cerezo en flor.

Continúa con lo que ve el viajero en los suburbios de un pueblo: un taller artesanal donde se fabrican monturas.

No. 36
Primavera

Entre las hojas mustias
del níspero, los brotes.

Esto ocurre también en el jardín del fabricante de arneses. El poema concluye en primavera, con un detalle de dicha estación.
Si releemos una vez más el renku sin los comentarios, descubriremos que permanece casi tan oscuro como antes. Esto se debe, parcialmente, a la inherente dificultad de este tipo de literatura, a nuestra falta de entrenamiento y  a que leemos con demasiada rapidez. En todo caso, estamos en presencia de un tipo de poesía colectiva en la que podemos ver cómo asumían la vida y la poesía cuatro antiguos poetas japoneses. Una parte de su valor radica precisamente en aquello que no podemos asir, en lo subyacente, en la interpenetración de las escenas y del hombre y la naturaleza. Fue esta la visión que nos aportaron Basho, Buson e Issa. No sólo es el origen histórico del haiku, sino que influyó decisivamente en el haiku que escribieron ellos y los otros poetas que siguieron sus pasos. Cada haiku nos trasmite cierto tipo de fluctuación, que no es lo mismo que vaguedad. Esta fluctuación lo hace menos estático, menos limitado. Vemos las cosas en sus múltiples relaciones y, al mismo tiempo, las vemos como objetos únicos.
Fuente:
R.H Blyth: Haiku. Vol. 1. Hokuseido Press. Tokyo, 1947

Después del sismo

enero 24, 2010

Después del sismo,
dos niños retozando
en el torrente

Esporas

enero 23, 2010

 

Oscura celda:
en la luz que se filtra,
las esporas

espora.
(Del gr. σπορά, semilla).
1. f. Biol. Célula de vegetales criptógamos que, sin tener forma ni estructura de gameto y sin necesidad de unirse con otro elemento análogo para formar un cigoto, se separa de la planta y se divide reiteradamente hasta constituir un nuevo individuo.
2. f. Biol. Forma de resistencia que adoptan las bacterias ante condiciones ambientales desfavorables.
3. f. Biol. Cada una de las células que, en un momento dado de la vida de los protozoos esporozoos, se forman por división de estos, producen una membrana resistente que las rodea y, dividiéndose dentro de este quiste, dan origen a los gérmenes que luego se transforman en individuos adultos.
Diccionario de la Lengua Española
Vigésima segunda edición

 

Esporas
Muestra de estudiantes de la Facultad de Artes Plásticas del Instituto Superior de Arte. Pabellón Cuba, La Habana. Del 15 al 29 de enero de 2010.

Año Nuevo (4)

enero 22, 2010

GYÔDAI

Ganjitsu ya   kuraki yori hito   arawaruru

Año Nuevo:
la gente emerge
de la oscuridad.

El Día de Año Nuevo, muchas personas van al santuario de la vecindad muy temprano en la mañana. Cuando regresan aún está oscuro, hay aquí algo misterioso. El Día de Año Nuevo comienza casi antes de que haya acabado el día anterior.

***
El Año Nuevo es quizás la estación en la cual el espíritu del haiku y el del senryu están más próximos. Para el haiku, se trata del renacimiento de la naturaleza y de nuestro regocijo por la renovación de la esperanza y la fe en los demás. El senryu es al menos cínico porque los seres humanos son más genuinos, menos hipócritas, casi verdaderamente “humanos” en este período.
La gran objeción que se hace al senryu es por su sostenida vulgaridad. Es un hecho que los escritores de senryu pertenecían a los estratos inferiores de la clase media, gente prosaica, no muy dada a la poesía, sin mucha educación pero poseedora de una vasta cantidad de información sobre todos los asuntos. El objetivo final de la mayoría de ellos era lograr que sus versos fueran aceptados por los jueces o selectores y, de este modo, recibir los premios que se ofrecían. Sin dudas, Shakespeare escribió Hamlet por dinero, igual que el Dr. Johnson hizo Rasselas para pagar el entierro de su madre. Las Cantatas de Bach fueron compuestas para cumplir sus obligaciones y deberes como chantre; Beethoven es muy conocido por su excesivo interés por los precios de sus sinfonías y sonatas. Los seres humanos, al parecer, siempre necesitan un doble motivo para todo lo que hacen: uno material y el otro espiritual; uno ruin, el otro noble. ¿Cuál fue el objetivo inconsciente de los escritores de senryu que ahora se hace consciente para nosotros? El de todos los seres humanos (o para decirlo en el espíritu del senryu, el objetivo de algunos hombres y de casi ninguna mujer), la verdad, la transparencia, lo natural, la agónica verdad sin ninguna omisión, sin una mancha. Fue ver el mundo como Dios lo ve, no con piedad, desdén o admiración, sino como algo ineluctable.
Nada rechaza el senryu. Más bien acoge todo lo que ha sido rechazado o hábilmente omitido por la llamada poesía. Por eso gran parte de su material es sexual, sádico, animal. El escritor de senryu debe ser en el mundo, no ser de él, no en el sentido cristiano sino en el shakespeariano. Está unido con su tema pero, al mismo tiempo, mantiene una distancia. Es en el mismo acto el títere y el titiritero. Cuando no se alcanza esta separación, caemos en la vulgaridad, particularmente obvia cuando el asunto es la insensibilidad, la crueldad o las animaladas de los seres humanos.

Fuente: R.H Blyth: Japanese Life and Character in Senryu. Hokuseido Press. Tokyo, 1960

Guayabo en flor

enero 20, 2010

Agujereadas hojas
En el guayabo, al alba,
se abrió la flor

Sólo una flor
en todo el guayabal
Olor a lluvia

Llovizna aún
De la flor se desprende
el primer pétalo

Pierde otro pétalo
la flor de la guayaba
Ya escampó

Una gaviota

enero 19, 2010

una gaviota
descarnando un pollo
vientos cruzados

Alberto Armenteros
(Jaruco, Cuba)

Entre los ritos de la religión afrocubana está el de ofrecerle frutos, flores y animales a Yemayá, la diosa del mar. Es muy probable que la presa de esta gaviota sea una de esas ofrendas.