Primera lluvia invernal (3)

No. 19
No estacional

En una comida,
engullendo la cuota
de un par de días.

A veces nos la pasamos sin comer nada, y en otras ocasiones nos despertamos por la falta de comida. Esto puede ser visto como un mero capricho, pero es mejor tomarlo como una necesidad inherente a la naturaleza de las cosas. Entonces vemos una conexión entre estos hechos y sobreviene la calma en la estrofa No. 18. Estaba enfadado porque le faltaba esa comida.

No. 20
Invierno

Claro que va a nevar:
viento norte en las islas.

Los pescadores son más audaces y,  ya que es  posible, atrapan grandes cantidades -comida para dos días-,  justo en el momento antes de que comience a nevar. Así, Shiho realiza exitosamente la tarea de continuar la estrofa 19.

No 21
No estacional

Cuando oscurece
van al templo en la cima,
prenden la lámpara.

Podemos imaginar este templo en la cima de una de las montañas, en las islas donde sopla el frío viento. Nadie vive en ese remoto lugar, y ellos deben subir cada noche para encender la lámpara de piedra.

No. 22
Verano

El cuco ya ha cantado
su última canción.

Desde el principio del verano, en el camino hacia la cima de la cumbre y ya de regreso, a través de los bosques que cubrían la montaña, escuchaban a los cucos. Pero ahora, después de haber subido tantas veces a la montaña para encender las lámparas, ya no se oyen más. Aquí Basho nos ha concedido, indirectamente, el sentimiento del paso del tiempo, que es muy necesario para unir los vacíos entre las escenas y las ideas poéticas.

No. 23
No estacional

Ha enflaquecido
tanto que ya no logra
salir del lecho.

Con el avance del verano, los hototogisu han dejado de cantar. Como ellos, el hombre enfermo es incapaz de recuperar sus antiguas fuerzas.

No. 24
No estacional

Deja el carruaje
frente a los vecinos.

Esta asociación de ideas está conectada con el capítulo Yugao del Genji Monogatari, episodio en el que Genji visita a la nodriza de Daini cuando ella está enferma. La puerta está cerrada y él pone su carruaje contra la cerca del jardín de Yugao.

No. 25
No estacional

Deja a su galán
en el seto de abrojos,
y también sufre.

Éste continúa el tema amoroso del verso anterior. Nos muestra a una mujer que ha rechazado a su amante, pero ahora se arrepiente y desea encontrarse con él.

Le devuelve la espada:
ya es hora de partir.

El transición de este verso va del encuentro a la partida. Ella le da la espada, y él parte.

Rápidamente
peina sus cabellos
al azar.

Cuando le está diciendo adiós, ella recuerda -como sólo puede hacerlo una mujer, aún en las más difíciles circunstancias- su apariencia personal.

Así se ve: frenética,
incubando delirios.

Ella parece determinada a tomar las riendas de su propia vida. Algunos comentaristas consideran que este verso alude al hombre después que ha abandonado la casa.

Cielo sin nubes.
Aún al amanecer,
lívida luna.

Aquí hay un cambio súbito de lo humano a lo natural, desde lo relativo hasta lo absoluto, del movimiento al reposo.

No. 30
Otoño

Lago Biwa en otoño:
helado el monte Hira.

Hira es el nombre de una montaña al norte de Heizan, al nordeste de Kyoto. Es célebre por las vistas de la nieve al anochecer, y es llamada una de las Ocho Vistas de Omi. Este verso continúa la descripción del escenario del que le precede, y define más el paisaje. La montaña se refleja en el lago.

Fuente:
R.H Blyth: Haiku. Vol. 1. Hokuseido Press. Tokyo, 1947

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