Archive for 31 marzo 2010

La lisa y la camelia

marzo 31, 2010

En la parte superior del grabado, dos kyôka escritos por Higaki Kunifune y Toshinomon Haruki respectivamente. El primero se refiere a la célebre ribera de Tago desde la que se aprecia una magnífica vista del monte Fuji:

Tago no ura ya
Fuji no utsureru
nami no ue wo
sagaru mo okashi
subashiri no uo

¡La ribera de Tago!
En el Monte Fuji
reflejado en las olas
se asoma un pez
y luego se sumerge.

El segundo poema dice:

Kaminari no
naruto no bora mo
tsurihari no
inazuma wo mite
heso ya chichimemu

Truenos.
La lisa, al ver el fulgor
de un anzuelo
en la vorágine,
se aterroriza.

Lisa, mújol, mujol: Especie de pez del género Mugil, familia Mugilidae

Fuente:
Mathi Forrer, et al.
Hiroshige. Prints and drawings. Royal Academy of Arts and Prestel-Verlag. Munich and New York, 1997
Versión libre: JB
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Cerezo en flor

marzo 29, 2010

Sobre el rostro impaciente,
caen flores de cerezo
de vez en cuando.

Una mujer espera a alguien bajo un florido árbol. Estamos en primavera, el sol es cálido y fresca la brisa, a veces caen unos pétalos… ¿Por qué es un senryu y no un haiku o un waka corto? A causa de  la faz irritada de la mujer que espera y parece aún menos bella al contrastarla con los pétalos de las flores.

Cerezo en flor
y luna destellante:
tribulación de la esposa.

Los fenómenos más poéticos de la primavera y el otoño son la causa de todas sus penas, porque este es el subterfugio de su marido para ir a divertirse con otras mujeres.

Los pasteles de arroz
se han convertido en piedras
enmohecidas.

En la primavera, los pasteles de arroz hechos en Año Nuevo se ponen duros como piedras y crece un verde moho sobre ellos. En esto hay algo cómico, pero lo esencial es que se trata de una parodia del himno nacional, cuyo texto original es tomado del Kokinshû:

Mi Señor vivirá
más de ocho mil generaciones,
hasta que a los guijarros
convertidos en rocas
los cubra el musgo.

Fuente:
R.H. Blyth. Japanese Life and Character in Senryu.Hokuseido Press. Tokyo, 1960

Rokuju nen

marzo 26, 2010

A Kobayashi Issa

Sesenta años
A las noches sin sueños
sobreviví

Tras la ventana

marzo 23, 2010

Tras la ventana
ve el loco caer la lluvia
y ella lo ve.

Juan Carlos Calahorra
(La Habana, Cuba)

Fotografía:
“Gotas de lluvia”
Hander Lara

La estación del canto

marzo 21, 2010

Durante las mañanas y las tardes primaverales, la bruma y la niebla flotan sobre campos y colinas. Los días son largos si se comparan con los del invierno. Hay mucho viento de día: rachas que arrastran todo lo que encuentran a su paso. El invierno es la estación del silencio. Mas cuando llega la primavera, no sólo el agua de los campos y valles sino las alondras en el cielo azul y los pájaros en las arboledas llenan el aire con sus animados trinos. El uguisu, o ruiseñor  japonés es un ave pequeña, más o menos del tamaño de un gorrión, de color castaño y pecho blanquecino. Su canto parece decir: ho-hoh, hokokkyô. Por eso le llaman Pájaro-lector de Sutras. También se le conoce como Pájaro Amarillo, Nuncio de la Primavera, Lector de Poemas y Dulceolor. En el arte aparece vinculado con los ciruelos florecidos, igual que los gorriones se relacionan con el bambú.

Las ranas constituyen una solemne, vivaz y desgarbada tribu que le añade colorido al mundo. Pero el más raro tema del haiku es el de los amores gatunos: aquí el haiku muestra sus orígenes y su conexión con el senryu.

Flores primaverales son la camelia, el ciruelo, el durazno y el cerezo. Blancas o rojas, otras flores parecidas a la camelia brotan en la temprana primavera. Las hojas y las ramas, maravillosas, resultan muy adecuadas para los arreglos florales. El durazno no es un tema tan común en el haiku,  mientras que el ciruelo ocupa el segundo lugar en la preferencia de los poetas japoneses, sólo aventajado por los cerezos en flor que son casi sinónimo del mismo Japón, por el amplio espectro de pensamientos y emociones que suscita en el alma japonesa.

Rompen las olas:
en torno a los islotes,
la neblina.

Shôha

En todo el río,
no se ve un solo puente.
¡Qué largo el día!

Shiki

¡Una alondra
luchando con el viento
primaveral!

Yasui

La golondrina
da una voltereta.
¿Qué habrá olvidado?

Otsuyu

Anda el uguisu
por el jardín, un reino
abandonado.

Shôha

Sobre el barullo
del vendaval en los pinos,
el croar de las ranas.

Jôsô

Amor de gato:
olvida hasta el arroz
en sus bigotes.

Taigi

Cae una camelia,
un gallo canta,
cae otra.

Baishitsu

¡Durazneros en flor!
Pero el barquero
es sordo…

Shikô

Flores de cerezo:
caen, flotan en el agua
del arrozal.

Kyoroku

Fuente:
R.H.Blyth. Haiku. Vol. II. The Hokuseido Press. Tokyo, 1950
Versión libre: JB

Un regalo de despedida para Sora (4)

marzo 19, 2010

***

hosonagaki sennyo no sugata taoyaka ni

La figura gentil
de una diosa,
llena de gracia.

Bashô

No estacional. Dice Hokushi que Bashô sonrió con satisfacción cuando lo alabó por la excelencia de esta estrofa. No obstante, aún cuando “nísperos” y una grácil “diosa” es una fuerte alusión a la literatura china, el vínculo entre esta parte y la que le precede no es completamente clara.

akane o shiboru mizu no shiranami

Escurriendo el akane*
entre las blancas olas.

Bashô

No estacional. Si leemos sólo este fragmento, evoca a una mujer lavando en el río ropas teñidas, una escena común en aquel tiempo. Pero cuando lo añadimos a la estrofa precedente, la mujer mortal se convierte en una diosa. Para usar una imagen ilustrativa: aquí Bashô pintó una diosa china en un cuadro de Utamaro.

Nakatsuna ga Uji no ajiro to uchi-nagame

Nakatsuna
ve todo como si fuera
el embalse de Uji.

Hokushi

Invierno. Kigo: represa. Nakatsuna, del clan Minamoto, fue uno de los generales que participó en la Batalla del Río Uji, en 1180. Este fue el primer enfrentamiento de los sublevados del clan Minamoto contra el clan Taira que estaba en el poder. Según el Cantar de Heike (Heike Monogatari), en un momento de la batalla, un general Taira se hundió en el río con sus veintiocho mil guerreros -leve licencia poética-. Entre los muchos guerreros que fueron arrastrados por la fuerte corriente, tres de ellos, con sus rojas armaduras relucientes fueron a dar al embalse de pesca. Teniendo en cuenta que los embalses de pesca eran un tema favorito de los poetas cortesanos, Nakatsuna, cuando vio a los hombres, compuso un tanka:

Ise musha wa mina hiodoshi no yoroi kite
Uji no ajiro ni kakarinuru kana

Los guerreros de Ise,
con sus imponentes
armaduras rojas,
¡quedaron atrapados
en la represa de Uji!

Hokushi, que alude a este episodio en su fragmento, le aporta un leve giro, al presentar a los guerreros enredados con los aparejos de pesca. Bashô dijo: “He aquí otro ornamento en la secuencia.” Posiblemente quiso decir que el enlace era atractivo, aunque él le atraían mucho ese tipo de humoradas.

tera ni tsukai o tateru kôjô

Con la noticia parte
hacia el templo un mensajero.

Hokushi

No estacional. Hokushi, siguiendo su propia descripción, se presentó con una fácil respuesta. Por una parte, en Uji hay templos muy conocidos, así que asociarlo a los templos era lógico. Por otra, debido a que los líderes budistas estaban fuertemente involucrados en la disputa entre los Minamoto y los Taira, es igualmente lógico imaginar que uno o dos mensajeros fueron enviados a los templos para notificar los resultados de una batalla tan importante.

kane tsuite asoban hana no chirikakaru

Por divertirme
toco la campana:
se desparraman sobre mí las flores.

Bashô

Primavera. Kigo: flores. Cuando llegaron a esta parte –la penúltima posición que requiere la mención de las flores-, Bashô dijo que también pensó poner en las últimas cinco sílabas chiraba chire, pero lo desechó porque no era suficientemente poético. Con chiraba chire, el verso sería:

“Por divertirme, toco la campana— ¡flores, dispérsense, si deben dispersarse!” De cualquier modo, este episodio recuerda un famoso tanka del monje Nôin (nacido en 988) que aparece en Shin Kokinshû (No. 166):

Yamazato no haru no yûgure kite mireba
iriai no kane ni hana zo chirikeru

Pueblo montañés:
en la tarde primaveral,
cuando la campana
anuncia el ocaso,
se dispersan las flores.

La conexión de este fragmento con el que le precede realmente es muy leve, excepto en el vínculo del templo con la campana. Una posibilidad es que el tono de fingida seriedad de la parte trigésimo cuarta impulsó a Bashô a pensar en una persona proclive a la poesía.

suikyônin to Yayoi kureyuku

Un chiflado, un día de marzo,
en la densa oscuridad.

Bashô

Primavera. Kigo: Marzo (Yayoi). En cuanto escribió esta estrofa, el ageku, Bashô le dijo a Hokushi que simplemente había hecho la descripción de la persona de la estrofa precedente. El chiflado, el excéntrico, como hemos visto, es un tema favorito en la poesía del haikai. Y añadió: “Pero hay que ser cuidadosos con el ageku.” Probablemente quería decir que a pesar del tono con terminaba esta secuencia, uno no siempre debía ser tan desenfadado, ya que según la norma, lo adecuado era terminar con una congratulación.

***

Los comentarios de Bashô a propósito de Un regalo de despedida para Sora, aunque incompletos, nos lo muestran como un sagaz, atento y flexible maestro de poesía. Más sorprendente es el hecho de que él acostumbraba a reescribir sus propias composiciones y era proclive a considerar otras alternativas. Estaba más preocupado por la poesía que por su posición como “maestro” del arte. Esta actitud sostenía su conocido énfasis en la `pertinencia del constante cambio en el estilo y los enfoques. Utilizando una imagen que le gustaba, Bashô advertía a los que iban a componer con él un renga, que nunca “lamieran la baba de su predecesor”, y añadía: “Así como las cuatro estaciones estimulan el avance, las cosas se renuevan. Todo es así.” Una admirable propuesta. Al declararlo así, Bashô estaba haciendo lo que Yoshimoto había expresado tres siglos antes. Pero la naturaleza de la escritura del renga como actividad grupal, la tendencia autóctona japonesa de asentarse en la relación maestro-discípulo, y la profesionalización que resultaba de ello, trabajaban en contra del ideal de Bashô, igual que habían combatido el de Yoshimoto. La popularidad del renga se mantuvo, incluso se incrementó, pero la calidad se vio afectada.

*Rubia akane. Planta vivaz, de la familia de las Rubiáceas. Originaria de Asia. Se cultiva por la utilidad de la raíz, que después de seca y pulverizada sirve para preparar una sustancia colorante roja muy usada en tintorería.
Fuente:
Hiroaki Sato
One Hundred Frogs. From Renga to Haiku to English.
Weatherhill. New York & Tokyo, 1983
Versión libre:JB

Tarde lluviosa en Azuma

marzo 17, 2010

Yanagishima
yanagi no mino o
karitemashi
Azuma no mori no
yowa no harusame

En Yanagishima*
pedí una capa de sauces:
la lluvia primaveral
caía, con la noche,
por el santuario de Azuma.

Suichôdô

*Yanagishima: Isla de Sauces
Fuente:
Mathi Forrer, et al.
Hiroshige. Prints and drawings. Royal Academy of Arts and Prestel-Verlag. Munich and New York, 1997
Versión libre: JB

Teje en ayunas

marzo 16, 2010

KAISHI

Teje en ayunas.
Sus devotos le adoran,
los otros no.

***

La era Shôwa* (1926-1989) fue quizás el peor momento del senryu en los doscientos años de su historia, exceptuando por supuesto los cuatro años que duró la contienda bélica. En Inglaterra Aldous Huxley produjo algunas de sus obras más satíricas: Un Pilatos burlón, Dos o Tres Gracias y otras. Sinclair Lewis publicó Elmer Gantry en 1927; Dorothy Parker, en 1933, saca a la luz Después de tales placeres. Pero el ansia de reír fue disminuyendo gradualmente y ocuparon su lugar la desesperación y el tedio. El senryu de este período evita todo asunto polémico y se sumerge en las trivialidades de la vida. Aunque a veces vemos titilar esa piedad despiadada que mencionamos como el alma del género.

* Shôwa: Paz ilustrada

Fuente:
R.H. Blyth. Japanese Life and Character in Senryu. Hokuseido Press. Tokyo, 1960
Versión Libre: JB

Con el fuego de su bando

marzo 15, 2010

RYÔMEI

Lo mató el fuego
de su propio bando,
no el enemigo.

Ser herido de muerte por sus propios compañeros, aunque sea por accidente, no es muy romántico. Y si por algún tipo de trascendentalismo militar decimos que su muerte es gloriosa en cualquier caso, este mismo trascendentalismo revela la necedad del patriotismo. Por supuesto, podemos decir que el asunto no es precisar qué bando lo mató, sino que él luchaba en el lado correcto (nuestro lado), pero una vez encarrilada la plática, ella misma nos lleva al dislate que supone la existencia de los soldados y las guerras.

Fuente:
R.H. Blyth. Japanese Life and Character in Senryu. Hokuseido Press. Tokyo, 1960

Un regalo de despedida para Sora (3)

marzo 13, 2010

***

Nodokasa ya Shirara Naniwa no kai-zukushi

Tranquilidad:
todas las conchas son
de Shirara y Naniwa.

Hokushi

Primavera. Kigo: tranquilidad (nodokasa). Inicialmente, Hokushi había puesto kai ôshi (muchas conchas marinas) en el tercer verso. El cambio que introduce Bashô desplaza el centro de atención de las dos playas mencionadas al cofre de la estrofa precedente. Incluir el término “todas, todos” al referirnos a una categoría (zukushi) era algo común en libros, ilustraciones, pinturas. Aquí “todas las conchas marinas” podría ser una referencia al diseño del cofre de Genjö, que es muy probable que fuera laqueado.

gin no konabe ni idasu seri-yaki

En ollita de plata,
perejiles asados.

Sora

Primavera o invierno. Kigo: perejil asado. He aquí una delicia para los glosadores. La estrofa precedente apunta a lo que puede ser descrito como un mundo de “rústica elegancia” debido a la referencia a conchas marinas. En su respuesta, Sora introduce una “ollita de plata”, con lo que sugiere a una persona de gustos refinados, con cierta inclinación en sus maneras. Cumple la expectativa al mencionar el “perejil asado a la parilla”, una receta cargada de sabi – la cualidad de ser elegante en medio de las privaciones. En realidad el perejil se cocinaba en una cazuela, pero aquí se dice que es “asado a la parrilla”, lo que le da un toque poético a la receta. Al parecer, Sora partió después de escribir esta estrofa, por eso es su última aparición en la secuencia.

A Bashó entonces se le ocurrieron dos alternativas para conectarse con la estrofa precedente. Pensó que resultaría un buen enlace si comenzaba con la frase: temakura ni (el brazo como almohada) y exhortó a Hokushi para que él también lo intentara. Estos son los de Bashô:

temakura ni omou koto naki mi narikeri

Con el brazo como almohada,
alguien con ninguna
preocupación.

temakura ni noki no tama-mizu nagame wabi

Con el brazo como almohada,
mira las gotas de lluvia
que jaspean los aleros, solo.

Hokushi se presentó con dos:

temakura no yodare tsutôte mezamekeru

Con el brazo como almohada,
babearse
y despertar.

temakura ni take fuki wataru yûmagure

El brazo como almohada:
sopla el viento a través de bambúes
en la oscura noche.

Finalmente, Bashô decidió usar el siguiente, escrito por él mismo:

temakura ni shitone no hokori uchi-harai

Con el brazo como almohada,
limpia el polvo
de su regio lecho.

No estacional. Bashô rechazó las cuatro propuestas porque todas tenían algún problema. La primera es demasiado abstracta. La segunda introduce algunas dificultades técnicas: si se toma el “perejil asado a la parrilla” como una categoría primaveral, tenían que continuar con esa estación durante cinco estrofas más: demasiado largo; por otra parte, si se aceptaba el perejil como perteneciente al invierno, eso significaba dejar caer el tema invernal luego de tres estrofas consecutivas y retornar a él solo después de un enlace sobre una estación diferente, lo que es inoportuno. La primera propuesta de Hokushi sugiere a un sirviente de baja categoría, lo que dificulta la conexión con la estrofa precedente; la segunda, aunque no está mal, no resulta muy correcta al evocar una solitaria dama de la corte porque el tanka utiliza la misma imagen. La versión por la que Bashô optó, en contraste, sugiere a un hombre de languidez proustiana, así coloca al personaje de la estrofa precedente en el centro de atención.

utsukushikare to nozoku fukumen

Escudriña, anhelante,
a la bella tras la máscara.

Hokushi

Amor. Sugiere a una prostituta que es reclamada por el lánguido hombre del enlace precedente. Las mujeres a veces se ponían máscaras cuando salían.

tsugi-kosode takimono-uri no kofû nari

Con su kimono bordado,
un vendedor de incienso
del viejo estilo.

Bashô

Amor. Tsugi-kosode, aquí traducido como “kimono bordado” es equivalente a un edredón. Dejaron de utilizarse como objetos utilitarios, pero se convirtieron en artículos de moda. En la época de Bashô, recordaban las bonanzas del pasado. El “vendedor de incienso” alude a un prostituto disfrazado. Después que avanzaron varias estrofas, Bashô regresó a ésta y dijo que las palabras kosode aquí y shitone en la vigésimo primera se parecían demasiado para estar tan próximas, pero no le encontró solución al asunto.

hikuraudo naru hito no kiku-hata

Fue, de  joven, mayordomo:
siembra ahora sus crisantemos.

Bashô

Otoño. Kigo: crisantemo. Como suele suceder cuando dos personas escriben una secuencia, Bashô y Hokushi escriben dos estrofas consecutivas de ahora en adelante. Un hikuraudo, traducido aquí como mayordomo, trabajaba en la corte como aprendiz de ayuda de cámara. Como usualmente procedía de una buena familia, se le permitía entrar en las habitaciones interiores, pero su bajo rango estaba establecido. La descripción de Bashô sugiere que el mayordomo, ya jubilado, cultiva crisantemos por placer. Con esto, el “vendedor de incienso” de la estrofa precedente es un verdadero vendedor de incienso que trata de venderle sus artículos a un hombre entregado a su pasatiempo.

shigi futatsu dai ni nosete mo sabishisa yo

Hasta dos gallinuelas
ofrecidas en bandeja,
son rechazadas.

Hokushi

Otoño. Kigo: gallinuelas. Puede ser que se las ofrecen al mayordomo retirado, o que él mismo las ofrece. De cualquier modo, lo que se sugiere es que un obsequio normalmente digno le parece ruin a quien se da aires de aristócrata. Bashô alabó a Hokushi por esta transición.

aware ni tsukuru mikazuki no waki

Emocionado, hace un waki
sobre la luna creciente.

Hokushi

Otoño. Kigo: luna creciente. En la estrofa precedente, Hokushi recuerda que cenar era una actividad que formaba parte de las sesiones de renga. A propósito de estos encuentros,  Bashô diría: “Contentémonos aunque la comida y el té sean baratos.” Y: “No se emborrachen, ni armen escándalos.” Según Hokushi, Bashô dijo: “También podría haber un enlace así”. Pero no queda claro el significado de este comentario.

sho-hosshin kusa no makura ni tabine shite

Monje novato:
dormita en un jergón,
durante el viaje.

Bashô

Budismo. Bashô, después de escribir esto, dijo: “Este tipo de enlace siempre aparece en alguna secuencia.” Quiso decir que no lo creía tan bueno. Cuando se conecta con la estrofa precedente, sugiere a un monje que se levanta en una posada y se incorpora a una sesión de renga.

Obata mo chikashi Ise no kamikaze

Obata ya está muy cerca:
viento divino de Ise.

Bashô

Shintoísmo. Obata es un área por la que se llega, atravesando un río, al santuario de Ise. Acoplado a la estrofa precedente, se sugiere a un hombre que ha viajado para cumplir una promesa en el santuario y, ahora que ya está muy cerca, siente los efluvios del viento que viene de esa dirección. El “viento divino” es una alusión a las historias del Kojiki y el Man’yôshû que narran sobre un viento especial que venía del Gran Santuario y ayudaba a quienes buscaban que se hiciera justicia sobre algún asunto.

hôsô wa Kuwana Hinaga mo hayari sugi

La viruela,
en su apogeo,
por Kuwana y Hinaga.

Hokushi

No estacional. Kuwana y Hinaga están cerca de Ise. Se sugiere que la epidemia de viruela no puede estar ya más cerca del Gran Santuario. Bashô alabó a Hokushi por su destreza al emplear la técnica yotsude que consiste en sacar a relucir dos asuntos en respuesta a otros dos que aparecen en la estrofa precedente. En este caso, dos nombres de lugares que se enfrentan a otros dos.

ame hare kumoru biwa tsuwaru nari

Con lluvia, sol, o nubes,
los dulces nísperos.

Hokushi

Verano. Kigo: nísperos. Hokushi originalmente había puesto hito ame goto ni (con cada lluvia) en el primer verso. La conexión de esta estrofa con la precedente es que en este período de cambios climáticos es cuando aparece la viruela.

(Continúa…)

Fuente:
Hiroaki Sato
One Hundred Frogs. From Renga to Haiku to English.
Weatherhill. New York & Tokyo, 1983
Versión libre:JB