Con el fuego de su bando

RYÔMEI

Lo mató el fuego
de su propio bando,
no el enemigo.

Ser herido de muerte por sus propios compañeros, aunque sea por accidente, no es muy romántico. Y si por algún tipo de trascendentalismo militar decimos que su muerte es gloriosa en cualquier caso, este mismo trascendentalismo revela la necedad del patriotismo. Por supuesto, podemos decir que el asunto no es precisar qué bando lo mató, sino que él luchaba en el lado correcto (nuestro lado), pero una vez encarrilada la plática, ella misma nos lleva al dislate que supone la existencia de los soldados y las guerras.

Fuente:
R.H. Blyth. Japanese Life and Character in Senryu. Hokuseido Press. Tokyo, 1960

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