La estación del canto

Durante las mañanas y las tardes primaverales, la bruma y la niebla flotan sobre campos y colinas. Los días son largos si se comparan con los del invierno. Hay mucho viento de día: rachas que arrastran todo lo que encuentran a su paso. El invierno es la estación del silencio. Mas cuando llega la primavera, no sólo el agua de los campos y valles sino las alondras en el cielo azul y los pájaros en las arboledas llenan el aire con sus animados trinos. El uguisu, o ruiseñor  japonés es un ave pequeña, más o menos del tamaño de un gorrión, de color castaño y pecho blanquecino. Su canto parece decir: ho-hoh, hokokkyô. Por eso le llaman Pájaro-lector de Sutras. También se le conoce como Pájaro Amarillo, Nuncio de la Primavera, Lector de Poemas y Dulceolor. En el arte aparece vinculado con los ciruelos florecidos, igual que los gorriones se relacionan con el bambú.

Las ranas constituyen una solemne, vivaz y desgarbada tribu que le añade colorido al mundo. Pero el más raro tema del haiku es el de los amores gatunos: aquí el haiku muestra sus orígenes y su conexión con el senryu.

Flores primaverales son la camelia, el ciruelo, el durazno y el cerezo. Blancas o rojas, otras flores parecidas a la camelia brotan en la temprana primavera. Las hojas y las ramas, maravillosas, resultan muy adecuadas para los arreglos florales. El durazno no es un tema tan común en el haiku,  mientras que el ciruelo ocupa el segundo lugar en la preferencia de los poetas japoneses, sólo aventajado por los cerezos en flor que son casi sinónimo del mismo Japón, por el amplio espectro de pensamientos y emociones que suscita en el alma japonesa.

Rompen las olas:
en torno a los islotes,
la neblina.

Shôha

En todo el río,
no se ve un solo puente.
¡Qué largo el día!

Shiki

¡Una alondra
luchando con el viento
primaveral!

Yasui

La golondrina
da una voltereta.
¿Qué habrá olvidado?

Otsuyu

Anda el uguisu
por el jardín, un reino
abandonado.

Shôha

Sobre el barullo
del vendaval en los pinos,
el croar de las ranas.

Jôsô

Amor de gato:
olvida hasta el arroz
en sus bigotes.

Taigi

Cae una camelia,
un gallo canta,
cae otra.

Baishitsu

¡Durazneros en flor!
Pero el barquero
es sordo…

Shikô

Flores de cerezo:
caen, flotan en el agua
del arrozal.

Kyoroku

Fuente:
R.H.Blyth. Haiku. Vol. II. The Hokuseido Press. Tokyo, 1950
Versión libre: JB
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