Archive for 31 agosto 2010

Despierto aún

agosto 31, 2010

Despierto aún
a la hora en que salen
los dos ratones

Dibujo de Pilar Elisa Céspedes Cela (7 años)

Kenji Takeuchi (1901-1977)

agosto 30, 2010

El eminente floricultor y horticultor japonés Kenji Takeuchi nació en Hiroshima en 1901. En el libro Japoneses en Cuba*, se nos dice que:

Con treinta años de edad emprendió un viaje que debía llevarlo a los Estados Unidos, a fin de cursar estudios superiores de botánica en la Universidad Cornell, de Nueva York. Sin embargo, al hacer escala su barco en el puerto de La Habana, el 14 de enero de 1931, decide no continuar, por un tiempo, hacia el destino previsto motivado por conocer la flora tropical existente en la mayor de las Antillas.

Por distintas circunstancias, se quedó en Cuba hasta su fallecimiento, el 30 de agosto de 1977.

Honremos su memoria en este aniversario. El maestro Takeuchi fue un sabio que hizo grandes aportes a la horticultura cubana. Su labor como técnico fundador del orquideario de Soroa constituye un ejemplo de tesón y humildad. Ese paraje del occidente de la isla, gracias a sus estudios y experimentos, se convirtió en uno de los más hermosos del país.

En honor a Hasagawa, la novia que dejó en Japón, que fue el amor de su vida aunque no pudo verla nunca más, creó una nueva variedad de la margarita japonesa a la que denominó: Hasagawa Pink. Y en 1953, año del centenario del Apóstol, creó el lirio “José Martí”, mediante la polinización y cruce del lirio japonés con uno cubano.

*Rolando Álvarez y Marta Guzmán. Japoneses en Cuba. Fundación Fernando Ortiz. La Habana, 2002

Que estos fragmentos de tres grandes poetas cubanos, leídos en clave de haiku, sean nuestro modesto homenaje al maestro japonés Kenji Takeuchi.

-¿Quién me mira a mí,
desde otra orilla trémula de lirios?…

Dulce María Loynaz

***

Cuando te pierdes, espíritu,
en tus lirios,
te vuelvo a aspirar en el aire.

Cintio Vitier

***

Lirio espigado, su vaso de cristal está repleto.

Pablo Armando Fernández

El zumbar de los mosquitos

agosto 28, 2010

El zumbar de los mosquitos
cada vez que cae una flor
de la madreselva

Buson

Este es uno de los ejemplos más interesantes de la extraordinaria sensibilidad de los escritores de haiku o, más bien, del modo en que dirigen sus amorosos ojos y oídos hacia las cosas más pequeñas. El nindô es una flor no muy llamativa, blanca, que después amarillea.

Cuando cae una flor, se escucha el zumbido de los mosquitos que salen de la maleza. El sonido que emiten es realmente mínimo, tanto, que si no están cerca de los oídos no se escucha. Tenemos en esta estrofa dos cosas apenas perceptibles, aunque ellas y su casual relación han sido claramente percibidas y expresadas.

Fuente:
R. H. Blyth. Haiku. Vol. III. Hokuseido Press. Tokyo, 1952
Versión libre: JB

Anones

agosto 27, 2010

Dormita el viejo
Un anón se revienta
en el traspatio

***

Lluvia de agosto
Tres anones maduros
sobre la mesa

El Lago

agosto 26, 2010

Largo fue el tranquilo viaje nocturno. Pero ahora vemos al cielo en su comienzo enrojecido. El alba va a salir. Los cazadores, tensos, velan los patos. Desde hace una hora se les oye moverse y aletear entre la bruma. Esperan ellos, porque los primeros tiros deciden, a que aclare más. En la preciosa hora el mundo perdido en el brillo de lo vago y ceniciento se esparce más vivo que el arte que lo gesta levemente. Me tiendo a ver el cielo, como ayer, a ver si puedo retornar a la clara fundación del alba, hacia los guías del alba, sus costas, sus doncellas, los campos vinosos que pueblan el cielo nuevo. Tiemblan los índices de las palmas reales a los finos golpes del riacho de la luz de un frío rojo, pequeño. La floración naciente, más allá de la faz que va a asomar, dona su inicial perla en la feliz tira del oro. Por la región de los helechos, arriba, descubierta por los movimientos de la brumosa cinta, cae el amplio venero del cielo, libre hacia lo libre, al corazón vivo del hombre hechizado. Por los troncos viejos de las palmas un círculo de flores de bordes anchos se tira sobre el agua. Poco a poco se abren las nubes y los volantes bermellones pasan en ráfagas. Los joyales del día cuelgan de rama en rama, en las hiladuras de las arañas, sus nimios diamantes. Clarea bien. Atruenan los disparos. La aérea línea de los rápidos patos se dispersa. Los tiros rompen los ámbitos arbolados. los ecos se arrastran bajo la espléndida tela encendida. El lago está rayado de los frescos dibujos del oro. Los absortos sentidos en la deslumbrante agua, conocen el montón de trombas rosa en la espuma que desatan los pies apresurados de los cazadores tras sus patos.

El lago ha quedado sereno. Sin recuerdo de los agónicos lilas de las albas, de las plumas del huyuyo o del trazo de la garza blanca sobre el cristal. Los botes del cazador armado cortaron sus ondas, pero él cerró nuevamente su espejo. Su canto es el mismo. Es el Tiempo. Duerme como un hermano, apacigua la dicha, el odio y la visión. Aves perfectas yacen sobre su cuerpo. Rosadas flotan, en una milenaria paz inerte. Está fijo ante el hombre del lago. Las ramas ribereñas se doblan. Caen glóbulos amarillentos, sobre su paz suma. Las nubes le cargan con el espolón blanco y sus mitos de oro, y la lluvia sostiene con bullicioso regalo su espejo firme. El viento lo aduerme. La vegetación le sombrea. Y queda en su éxtasis, hacia dentro. Afuera, el alba ha perecido y del resto de sus jardines delicados surgen burbujas.

Agosto 26/58

Samuel Feijóo
(San Fernando de los Yeras, 1914–La Habana, 1992)

Fuente:
Samuel Feijóo: Caminante Montés (1955-59). Universidad Central de Las Villas. Dirección de Publicaciones. La Habana, 1962

Para tu sed

agosto 25, 2010

sobre la hoja
una gota de lluvia
bebe la hormiga

Alberto Armenteros
(Jaruco, Cuba)

***

¿Para tu sed,
hormiga, es esa gota
que se resbala?

Lucrecia Linares
(Consolación del Norte, Cuba)

***

Sobre la hoja, la hormiga
abraza una gota de agua

Jorge Braulio
(La Habana, Cuba)

Durmió al niño

agosto 24, 2010

Durmió al niño,
y ahora lava la ropa
Luna estival

Issa

La madre dejó dormido al niño y comienza a lavar la ropa fuera de la casa. Al sentir una calma inusitada, libre de las preocupaciones del día, mira fijamente a la luna, no en un rapto poético, sino porque siente la blanda luz sobre su pecho.

Podríamos  preguntarnos: ¿dónde está la poesía? Si dudas, es una escena encantadora, pero ¿acaso este haiku no es demasiado prosaico para reconocerlo como arte? Si fuera necesario justificar a Issa ante la humanidad, podríamos decir que el niño dormido, el lavado de la ropa, la sucesión de brillantez y oscuridad, la luna redonda y bella, el rostro terso y serio de la joven madre, constituyen elementos que se integran en una unidad mayor, sin que ninguno pierda su propia individualidad: más bien se enriquecen unos a otros. ¿Y qué es la poesía sino esto?

Fuente:
R. H. Blyth. Haiku. Vol. III. Hokuseido Press. Tokyo, 1952
Versión libre: JB
Ilustración: Lulú Bordón Pardo

Una pluma en el helecho

agosto 22, 2010

mañana fresca
una pluma temblando
en el helecho

Alberto Armenteros
(Jaruco, Cuba)

***

cesó el vaivén
queda sobre un helecho
la pluma blanca

José Manuel Rodríguez
(La Habana, Cuba)

***

Qué resplandor.
Una plumita blanca
en el helecho.

Lucrecia Linares
(Consolación del Norte, Cuba)

Arboleda estival

agosto 20, 2010

Arboleda estival
¿Fue una baya o una flor
lo que cayó en el agua?

Buson

El poeta reposa a orillas del estanque, en un claro del bosque. Escucha un leve ruido. Algo cayó desde las altas ramas y se hundió en el agua. ¿Fue acaso una florecilla, o un piñón, o una baya lo que ahora yace oculto en el fondo de las aguas? Nadie lo sabe, nadie lo sabrá. Es algo tan misterioso y tan eternamente ignoto como la existencia misma. Un hecho y su falta de sentido final: he aquí dos elementos que se articulan en la vida. Como seres humanos tenemos el don de la curiosidad: ¿todas las cosas que suceden son la flor o el fruto del universo? Si este impulso indagador es suficientemente delicado, si es  -para decirlo con otras palabras- el espíritu de asombro poético, entonces la caída de una hoja o una ramita contiene en sí misma toda la existencia. El sonido leve, las ondas cada vez más tenues sobre el agua, los árboles que se yerguen como si fueran eternos bajo el silencio que se cierne sobre ellos, la calma del poeta… Nada conecta estos eventos, nada los separa. Hay otra poesía de Buson que es muy similar en su significado:

Arboleda estival
El golpe de un guijarro
que vino de algún sitio.

Y del mismo escritor, con materiales aún más simples:

Ni un revuelo de hojas;
¡Qué impresionante
la arboleda estival!

Fuente:
R. H. Blyth. Haiku. Vol. III. Hokuseido Press. Tokyo, 1952
Versión libre:JB
Fotografía: Pablo V. Bordón

Pico Turquino

agosto 18, 2010

Pico Turquino
Los nubarrones tapan
las otras cumbres

***

¿Dónde termina
el cielo tormentoso?
¿Dónde la mar?

***

Brisa balsámica
Con una flor silvestre
llego a la cima

El Pico Turquino es el punto de mayor altitud de la isla de Cuba (1.974 metros sobre el nivel de mar). En el mes de julio de 1993 llegué a su cúspide, junto a un grupo de creadores y especialistas de las artes visuales. Aquella fue mi primera ascensión. Estoy casi convencido de que también será la última.