Pico Turquino

Pico Turquino
Los nubarrones tapan
las otras cumbres

***

¿Dónde termina
el cielo tormentoso?
¿Dónde la mar?

***

Brisa balsámica
Con una flor silvestre
llego a la cima

El Pico Turquino es el punto de mayor altitud de la isla de Cuba (1.974 metros sobre el nivel de mar). En el mes de julio de 1993 llegué a su cúspide, junto a un grupo de creadores y especialistas de las artes visuales. Aquella fue mi primera ascensión. Estoy casi convencido de que también será la última.
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4 comentarios to “Pico Turquino”

  1. Gio Says:

    ¿cómo que la última?

    me ha gustado esta presentación…

    saludos!!

  2. Mirta Gili Says:

    Pico Turquino
    Los nubarrones tapan
    las otras cumbres

    La naturaleza siempre hace de las suyas.

    Brisa balsámica
    Con una flor silvestre
    llego a la cima

    De una gran sensibilidad el momento !

    Muy buenos Haikus Jorge.

    En cuanto a aquello de que será la última vez (en esta tierra) nunca se sabe, pero que ascenderás a los cielos (luego…) por tu gran corazón, lo doy por descontado.

    Un abrazo muy fuerte y feliz de compartir contigo estos instantes. Besosss

  3. Mercedes Pérez Says:

    Pués mereció la pena el palizón… así que cuando se te pase el dolor de cuerpo, anímate y entrena para volver a la atacada del monte, que tienes que deleitarnos con nuevos haiku montañeros, llenos de aromas a mar, montañas y flores… (y algo de sudor y lágrimas que también se notan jejejeje)

    Un saludo y gracias por el relato.

    Mercedes

  4. jorgebraulio Says:

    Gio, Mercedes, Mirta:

    Me cayeron en pandilla, eso es un abuso. Pero está bien… Voy entrenarme para la próxima subida.

    En aquella ocasión, algunos iban dejando en el camino lo que les pesaba en la mochila: latas de conserva, frazadas…

    Pero lo cierto es que nada hay comparable al reencuentro con la (nuestra) naturaleza. Aquí les dejo una crónica publicada unos días después del descenso.

    Saludos desde La Habana.

    UNA VISITA A LAS NUBES.

    Por Toni Piñera

    ¡Una agudísima punta y enormes peñascos dominan la cima! ¡Incesantes tempestades lo rodean y el frío es insoportable! ¡Es un volcán apagado!…Fantasiosas visiones, parecidas a los relatos de Salgari, ha tejido la imaginación popular sobre la cumbre más orgullosa del macizo oriental.

    Así como el Himalaya es denominado el techo del mundo, por ser la máxima altura de la tierra, aquí le llamamos al Pico Turquino, el techo de Cuba.

    Hasta allá arriba decidió llegar un grupo de artistas plásticos de Ciudad de la Habana, Granma y Santiago de Cuba en la columna Pintando el Cielo. Una hermosa idea surgida en el Taller de Serigrafía “René Portocarrero” y que rápidamente echó raíces y fue apoyada por la UjotaCé.

    Durante una semana el hábitat artístico individual cambió de fisonomía por el de la naturaleza en conjunto. Diversas personalidades y maneras de hacer, distintas generaciones de creadores, se incorporaron a la expedición para conocer una zona interesante e intrincada de la tierra cubana, para buscar motivaciones nuevas y crear a partir de esa experiencia.

    Muchos no conocían estos rincones de la región oriental. De la ciudad al campo, del llano a la montaña. Ante nuestra vista aparecieron imágenes inéditas. Bayamo, Bartolomé Masó, Providencia, Santo Domingo. Gentes amables y paisajes increíblemente hermosos cruzaron sin cesar. Después, las emociones de la montaña que comenzaron en la peligrosa “aventura” de pasar la carretera que conduce a Altos del Naranjo, no sin sustos.

    Allí el camino conduce al Turquino. Era el amanecer del primer día. Ya en el monte, diversos señalamientos pirografiados en madera indican la ruta, mediante ingeniosos signos y poemas. El parque Sierra Maestra se halla en plena transformación. Desconocidas imágenes de paisajes, siempre pensados y ahora frente a nosotros, golpearon la memoria y la sensibilidad: impresionantes desfiladeros donde las nubes tienen original teatro, helechos de decenas de especies, humedad y la agradable temperatura del día y un alto en la noche en la Aguada de Joaquín.

    De madrugada comenzó la etapa final y la más desafiante. Como cocuyos en la noche serrana, los columnistas se empinaban por las crestas en la búsqueda de la ansiada meta. Momentos de fatiga, de amistad y de olvido se sucedieron en esas horas. Todos llegaron a lo alto, poco a poco y en distintos grupos. Después la alegría de poder tomar y pintar el cielo. Las fotos en el histórico busto de Martí, obra fundida en bronce y realizada por la escultora Jilma Madera, que fuera colocada allá en 1953 por un grupo de miembros de la Asociación de Antiguos Alumnos del Seminario Martiano. Empeño en el que tomaron parte decisiva Celia Sánchez y su padre, el médico Manuel Sánchez Silveira.

    El descenso fue duro por Ocujal del Turquino. Algunos miembros del grupo, desorientados en la montaña conocieron instantes de angustia al saberse perdidos. Pero la solidaridad ayuda. Los habitantes de las Cuevas del Turquino les dieron la mano para llegar al lugar del encuentro. Se había cumplido un sueño, que es el de muchos cubanos. La experiencia caló hondo en la piel de los artistas que ahora esperan crear obras inspiradas en esta visita a las nubes…

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