Archive for 29 septiembre 2010

Cuatro o cinco, ofendidos

septiembre 29, 2010

Cuatro o cinco, ofendidos
por los pedos del caballo
en el transbordador.

Éste es un asunto sumamente vulgar, uno que no sería mencionado ante mucha compañía, que ha de pasar “como si nunca hubiera sido”. Para el autor de senryu, sin embargo, se trata de un elemento esencial: lo retiene y lo saca a relucir. Tales cosas están entre las miserias de la vida y, como tales, deben quedar grabadas.

Fuente:
R.H. Blyth. Senryu. Japanese Satirical Verses. The Hokuseido Press. Tokyo, 1949
Versión libre: JB
Ilustración: Sobun Taniwaki († 1947).

En otoño no sólo caen las hojas

septiembre 28, 2010

El otoño no supone simplemente la caída de las hojas, sino el declive de las fuerzas vitales en todos los objetos naturales, incluyendo al hombre. Porque la experimentamos en nosotros mismos, somos capaces de advertir esa merma de energía en lo que nos rodea.

Durante esta época, la Vía Láctea se ve más nítida, la sentimos con mayor intensidad. Sin embargo, es la luna el alma del otoño. Al sol lo aceptamos como un don, pero la luna con su remota cercanía, con su silencioso y tenue resplandor, hace más hondo el misterio de nuestra propia vida. El viento de otoño tiene también un sonido diferente al de las otras estaciones: quizás en él oímos el susurro de la muerte.

Sería imposible obviar a los espantapájaros. Constituyen un tema peculiarmente japonés. El canto de los insectos en otoño fue también un motivo frecuente de efusiones líricas, tanto en China como en Japón.

Entre la belleza de las hojas y las flores, el crisantemo, con su poderoso y enigmático aroma, se convierte en la flor principal de esta estación.

Larga noche:
el sonido del agua
dice lo que yo pienso.

Gochiku

***

Medianoche:
la Vía Láctea
ha cambiado de lugar.

Ransetsu

***

Luna en el agua:
rota una y otra vez,
mas siempre ahí.

Chôshû

***

Hojas de hiedra:
a un tiempo se estremecen
con el viento otoñal.

Kakei

***

Ruido de algo:
el espantapájaros
se cayó solo.

Bonchô

***

Insectos cantando:
en la pared, un hueco
no visto ayer.

Issa

***

Brillante luna otoñal:
en las sombras,
la voz de los insectos.

Bunson

***

No dicen nada:
el anfitrión, el huésped,
el blanco crisantemo.

Ryôta

Fuente:
R. H.Blyth. Haiku. Vol III. Hokuseido Press. Tokyo, 1952

Vuela al encuentro

septiembre 27, 2010

Vuela al encuentro
de su sombra en el barro
una paloma.

Lucrecia Linares
(Consolación del Norte, Cuba)

Siempre que llama

septiembre 25, 2010

Siempre que llama,
su madre
está despierta.

Futôjin

El muchacho se sienta a estudiar hasta bien entrada la noche. Siempre que llama a su madre, ésta le responde inmediatamente: “Sí, querido, ¿qué pasa?” El tierno amor de una madre es lo más próximo al amor de Dios.

Fuente:
R.H. Blyth. Senryu. Japanese Satirical Verses. The Hokuseido Press. Tokyo, 1949
Versión libre: JB
Ilustración: Sobun Taniwaki († 1947).

Ventana azul

septiembre 24, 2010

Ventana azul.
Por donde no entra sol,
ni lluvia, ni viento.

Rafael García Bidó
(Santo Domingo, República Dominicana)

Fotografía: Osvaldo Carbuccia

Sol vespertino

septiembre 23, 2010

Sol vespertino
Los despojos de un bote
en la marisma

Marea baja
En los restos del bote
cuelga el sargazo

Fotografía: Iván Soca

Las totales nubes grises

septiembre 22, 2010

Las totales nubes grises que cubrían, fijándose, un cielo cerrado, para entregarnos el secreto de una nueva estación; cuando parecía que iban a rendirnos la delicia de un otoño, nos decían una perturbación, un remolino o los terribles catarros del huracán. Muchos criollos querían contentarse con el azul y el verde como franjas propias, como distinciones para nuestros colores, cuando llegan estos días doblados de grises que nos entregan pinceladas lentas, laberínticas, y no frías hermosuras de colores puros y simples. Esas lentas emigraciones de los rebaños grises de las nubes, ese ceremonioso pastoreo de tonos maduros, se valoraban de dos distintas maneras. Unos afirmaban la nueva estación, preparando el humo doble de sus cocinas y haciendo nuevas y sabias combinaciones caseras para más arrellenados alojamientos. Otros, despreocupados, sabían que esos grises representaban solamente nuevas excepcionales combinaciones de brisa, luna y mar, para hacernos una visita desusada y colérica algún huracán o ras de mar. Pero excepción de excepciones: ni llega la nueva estación ni ninguna perturbación nos golpea. ¿Estaremos acaso siempre rodeados de esas posibles combinaciones que no se resuelven y de esas intempestivas arribadas que nos dejan en vilo?

Un gran poeta español nos dice en una encantadora estrofa: la primavera ha llegado,/ nadie sabe cómo ha sido. Países como los europeos que levantan en cada estación una nueva sabiduría, gustan de una primavera que estalla en danzas, ardores y verdes. Llega de súbito la primavera, como si la regularidad de sus potencias no necesitase heraldos y aldabones. Por el contrario, el otoño se anuncia por toques imperceptibles casi al principio, van creciendo sus ausencias, hasta que al fin gana una desolación y cerrazón totales.

Entre nosotros, el otoño no nos sopla ninguno de sus motivos y recados. Se disfraza de meteoro, de huracán o de ras de mar. Su guardarropía es numerosa y cada uno de sus disfraces encubre una deliciosa ironía para las reacciones de nuestras apetencias.

Siempre en estos días habrá que recordar; repitiéndonos un tanto, esas dos clases de criollos. Los que se contentan con un verde y un azul en su paleta. Y los que en estos días le añaden siempre unos gránulos grises, un fino meditar sobre nubes de ausencias y olvidos.

José Lezama Lima

(La Habana, 1910-1976)

Fuente:
Sucesiva o las coordenadas habaneras, en Obras Completas. Tratados en La Habana. Editorial Letras Cubanas. La Habana, 2009

Un pisotón

septiembre 21, 2010

Que un pisotón
te duela o no, depende
de quien te pise.

Nobuyuki

El sexo, dijo alguien, hace que un hombre descienda por un camino con una mujer a cuestas y no con otra. El dolor es, hasta cierto punto, subjetivo. La estrofa precedente nos recuerda a los amantes shakesperianos que dan pellizcos que no lastiman.

Fuente:
R.H. Blyth. Senryu. Japanese Satirical Verses. The Hokuseido Press. Tokyo, 1949
Versión libre: JB
Ilustración: Sobun Taniwaki († 1947).

Tres caracoles

septiembre 20, 2010

en un recodo
de ásperas paredes
tres caracoles

José Manuel Rodríguez
(La Habana, Cuba)

***

Tres caracoles
donde se unen los muros
Se va el verano

Fin del verano
Suben por la pared
tres caracoles

Tres caracoles
remontan la pared
sin resanar

Jorge Braulio Rodríguez
(La Habana, Cuba)

Mi alma

septiembre 19, 2010

Mi alma
se zambulle y emerge del agua
con el cormorán

Onitsura

Aquí, en lugar de mostrarnos un objeto, se habla sobre él. El verdadero tema del poema es lo que ocurre en la mente del poeta. Coincide con la anécdota del Sexto Patriarca en el Rokusôdangyo:

En aquellos días, Inshu estaba predicando sobre el Nehankyô. Cierta vez, una bandera ondeaba en la brisa. Un monje dijo:

–El viento se está moviendo.

Otro replicó:

–Lo que está en movimiento es la bandera.

La discusión parecía interminable.

Entonces Enô dijo:

–Ni el viento ni la bandera se mueven. Lo que se está moviendo es vuestra mente.

Fuente:
R. H. Blyth. Haiku. Vol. III. Hokuseido Press. Tokyo, 1952
Versión libre: JB