Archive for 29 noviembre 2010

Plátano 1

noviembre 29, 2010

Sembrado el plátano,
me fastidian los brotes
de lespedezas.

Bashô

Aquella primavera,* Rika, uno de sus discípulos, le regaló una mata de plátano. Bashô la plantó en el jardín de su ermita, una cabaña con una habitación de nueve pies cuadrados y una diminuta cocina de piso de tierra. Como estaba tan cerca del río, la tierra húmeda era apropiada para el bashô, pero también para las lespedezas y juncias que crecían lujuriosamente por todas partes. En cuanto Bashô pensó que podrían ahogar y matar a la preciada planta que tan cuidadosamente había sembrado, los juncos que antes le parecieran atractivos, ahora tenían para él un aspecto desagradable.

 En momentos así somos Buda  y, al mismo tiempo, seres humanos con nuestros gustos y nuestras aversiones. “Al mismo tiempo” no significa que somos en parte humanos y en parte divinos. Sin esas inescrutables preferencias, sin ese amar a unos por encima de otros, no somos Buda; sin el amor puro, indiscriminado, hacia todas las cosas, no somos seres humanos.

 *1681. Gradualmente las personas empezaron a llamarlo Bashô.

 Fuente:
R. H.Blyth. Haiku. Vol IV. Hokuseido Press. Tokyo, 1952

Versión libre: JB
Lespedeza es un género de cerca de 30 especies de la familia leguminosas Fabaceae, o trébol japonés. El género es nativo de regiones templadas a subtropicales del este de Norteamérica, este y sur de Asia y de Australasia.
Juncia. (Del lat. iuncĕa, f. de -us, semejante al junco).
1. f. Planta herbácea, vivaz, de la familia de las Ciperáceas, con cañas triangulares de ocho a doce decímetros de altura. Tiene hojas largas, estrechas, aquilladas, de bordes ásperos, flores verdosas en espigas terminales, y fruto en granos secos de albumen harinoso. Es medicinal y olorosa, sobre todo el rizoma, y abunda en los sitios húmedos. (RAE)

Una magnolia para Richard Wright

noviembre 28, 2010

Hoy hace cincuenta años que falleció Richard Wright. Con una muestra de artes visuales, en el 2008, celebramos en La Habana el centenario de su nacimiento. Dentro de unos días, con otra exposición en Río de Janeiro, conmemoraremos el medio siglo de su muerte. Estas son nuestras ofrendas al creador de obras inolvidables como Native Son, Black Boy y Haiku: This Other World. Nuestra gratitud y nuestro respeto  a quien fuera también un gran luchador por la igualdad entre los seres humanos.

Niños cantando
El viento de esta noche
huele a magnolias

Hoy hace un año murió el haijin Santiago Larreta. Para él también nuestro recuerdo emocionado.

Desde que tiene hijo

noviembre 25, 2010

Desde que tiene hijo,
se ha aprendido los nombres
de todos los perros.

Antes de que el niño naciera, apenas se fijaba en los perros de la vecindad. Pero ahora, mientras pasea con el hijo en su regazo, le va diciendo los nombres de todos los perros que encuentran. El hijo amplió su mundo.

Fuente:
R.H. Blyth. Senryu. Japanese Satirical Verses. The Hokuseido Press. Tokyo, 1949
Versión libre: JB
Ilustración: Sobun Taniwaki († 1947).

Seis caballitos

noviembre 24, 2010

 

He vuelto después de los años, ahora como padre, a visitar el parque infantil en el que jugaba cuando niño y, otra vez, me sentí endulzado por los algodones de azúcar. Otra vez, ahora con bigote de verdad, fui pirata y volví a pilotear un avión y a reírme, otra vez, a carcajadas, montando el cachumbambé.

Suben y bajan
en el mismo carrusel
seis caballitos.

Aby
(Sancti Spiritus, Cuba)

Voces de niños

noviembre 23, 2010

Voces de niños.
El camino se acorta
en bicicleta.

Rafael García Bidó
(Santo Domingo, República Dominicana)

Fotografía: Osvaldo Carbuccia

Demasiado cariño

noviembre 19, 2010

Demasiado cariño:
la muñeca quedó
descabezada.

Shunmu

 Éste quizás tiene algo de parábola.

Fuente:
R.H. Blyth. Senryu. Japanese Satirical Verses. The Hokuseido Press. Tokyo, 1949
Versión libre: JB
Ilustración: Sobun Taniwaki († 1947).

Tormenta otoñal

noviembre 17, 2010

Cuando se encendieron
las linternas en la barrera,
amainó la tormenta otoñal.

Buson

 La conexión entre el encendido de las lámparas en la barrera y la merma del viento, desde una perspectiva objetiva y científica, es algo casi completamente fortuito. Desde el punto de vista subjetivo o sentimental, podemos atribuir cualquier relación a cualquier grupo de fenómenos desvinculados, y entonces logramos eso que se denomina falacia patética. Pero cuando en la esfera poética o religiosa -campos que no son susceptibles a la divisiones intelectuales o dicotomías entre lo conectado y lo inconexo-  nos involucramos en los acontecimientos que nos interesan, sentimos la compenetración y no la relación causal de las cosas. Ese es el estado en que fue escrita, y así deber ser leída, la estrofa precedente. El encendido de las luces y la atenuación del viento son percibidos, más bien, como las hojas y las flores de un arbusto en flor, donde la relación resulta esencial y no mecánica.
Esta laboriosa explicación de una estrofa perfectamente simple y sencilla se hace necesaria por el cinismo y el descreimiento del intelecto, que no hace más que debilitar nuestro arrojo y nuestra fe ante  nuestras intuiciones y experiencias.

Fuente:
R. H.Blyth. Haiku. Vol III. Hokuseido Press. Tokyo, 1952
Versión libre: JB

Alfombra persa

noviembre 16, 2010

Alfombra persa
En el polvo que flota
el sol de otoño

Alfombra antigua
En el polvo que suelta
la luz del sol

Después del baile

noviembre 15, 2010

Después del baile,
el viento entre los pinos,
la voz de los insectos.

 Sogetsu – ni

Nos debatimos entre nuestra humanidad y la naturaleza, y es correcto que así sea, porque pertenecemos a ambas. Por otra parte, podemos decir que el hombre lo es todo y la naturaleza, nada. Pero esto es falso según la experiencia y falso según la teoría. Aunque el budismo enseña que sin el hombre no existirían las cosas, también es acertado afirmar que sin ellas no existirían los hombres. De este  modo, el poeta, tras haber visto y oído a los bailarines, sus canciones y ritmos, escucha sonidos más sutiles, los latidos de la naturaleza, y encuentra en ellos una hondura mayor.

 Fuente:
R. H.Blyth. Haiku. Vol IV. Hokuseido Press. Tokyo, 1952
Versión libre: JB

OTOÑO

noviembre 14, 2010

Solo está el viento donde la rosa estaba,
fría la lluvia donde la dulce hierba estaba
          y nubes como ovejas
          trepan por los abruptos
y grises cielos donde la alondra estaba.

 No está ya el oro donde tu pelo estaba,
no está el calor donde tu mano estaba,
          sino vago, perdido,
          debajo del espino,
tu espectro está donde tu rostro estaba.

 Tristes los vientos donde tu voz estaba,
lágrimas donde mi corazón estaba,
          y ya siempre conmigo,
          hijo, siempre conmigo,
solo el silencio donde la esperanza estaba.

 Walter de la Mare
(1873 -1956)

Fuente:
Conversación con los difuntos. (Selección y traducción: Eliseo Diego). Editorial Arte y Literatura. La Habana, 2005