Archive for 30 marzo 2011

Nadan las carpas

marzo 30, 2011

Amigos del blog: Si alguno más se inspira con esta imagen que capté hace apenas unos días, sería magnífico.

***

Nadan las carpas
en el claro reflejo
de las palmeras

José Manuel

 

Amaina el viento
Entre el cielo y las palmas
nueve o diez peces

Tranquilas aguas
Bajo las palmas nadan
brillantes peces

Jorge Braulio

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¡A ver las flores!

marzo 28, 2011

Gaikotsu no   ue wo yosoite   hana-mi kana

Sus esqueletos
adornan por encima,
¡y a ver las flores!

(Trad.: Antonio Cabezas)

 

Sobre un esqueleto
visten sus galas
y ¡a ver las flores!

(Trad.: Fernando Rodríguez-Izquierdo)

 

Comentario de Henderson:

El más conocido poema de Onitsura es:

On the top of skeletons
they put a gala dress, and then–
the flower viewing!

A primera vista, se trata simplemente de una cínica descripción de los juerguistas que se ponen sus mejores galas durante el festival de la contemplación de los cerezos, que salen para ver y para exhibirse, con la sugerencia implícita de que sólo hay una diferencia de grado entre el brevedad de la vida humana y la de los cerezos en flor. Muchos críticos no han descubierto nada más en el poema, y lo han descartado como no digno de ser llamado haiku. Sin embargo, esta lectura no se corresponde con lo sabemos sobre el carácter de Onitsura.

El poema tiene un encabezamiento bastante críptico: Bonnô areba shujô ari. Hasta donde yo sé, este detalle nunca ha sido esclarecido. El equivalente más cercano en inglés parece ser:  “Donde hay pasiones mundanas hay seres vivientes”.  Si momentáneamente se echa el prólogo a un lado y releemos  el poema en sí, se ve que Onitsura ha dejado que sea el lector el que decida quién se viste, y que su descripción podría aplicarse a los árboles de cerezo tanto como a la gente, o incluso más, ya que las flores salen en las ramas casi sin hojas. Una lectura de sus poemas nos muestra que él, como muchos poetas, a menudo construye una especie  de ecuación entre los seres humanos y los objetos inanimados. Si hacemos la ecuación aquí, y atribuimos a los árboles los mismos sentimientos que a la gente -entre ellos el de enorgullecerse de su fina apariencia- tenemos un haiku encantador. Y además, podemos encontrar una real correspondencia con el encabezamiento.

 

Fuentes:
Antonio Cabezas: Jaikus Inmortales. Hiperión. Madrid, 1994
Fernando Rodríguez-Izquierdo. El haiku japonés. Hiperión. Madrid, 1994
H. G, Henderson. An Introduction to Haiku. Anchor Books. New York, 1958
Versión libre: JB

Silva Cubana 4

marzo 26, 2011

Misterioso el Caimito,
Con los rayos de Cyntio reluciente,
En todo su circuito
Morado y verde, el fruto hace patente,
Cuyo tronco lozano
Ofrece en cada hoja un busto á Jano.

Manuel Justo de Rubalcava
(Cuba, 1769-1805)


Caimito.– N. s. m.–Voz ind. – Arbol silvestre, de todo terreno; aunque son mejores los de Cuabales. El señor cura de Guamutas le da diez y ocho piés de altura; pero yo he visto muchos de más de treinta; corteza rojiza, madera tierna y blanca, hojas alternas, ovales, algo puntadas, lisas verdes por encima, amarillo-castañas por debajo, de cinco pulgadas de largo y la mitad de ancho; flores chicas blancuzcas: su agradable fruta del mismo nombre, y tamaño de una naranja, es por lo común perfectamente redonda, tersa y lustrosa su cáscara, blanda correosa y astringente; la pulpa azucarada mucilajinosa, refrigerante, blanca o rosada según la variedad, en cuyo primer caso la cáscara es verde y en el segundo morada. Yo he visto ambas variedades unidas del pié de la mata, echando de un lado Caimitos blancos y del otro morados. La Madera para puertas, ventanas, &c. (Chrysophillum Caimito) y no oliviforme, como dijo equivocadamente el Sr. Arboleya. En Vueltabajo distinguen el Caimito de Cartagena. Nadie dice Caimitero ni Caimita como escribe el Diccionario Enciclopédico.

Fuente: Esteban Pichardo: Diccionario provincial casi razonado de vozes y frases cubanas. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana, 1976.

Cerezos en la noche

marzo 25, 2011

He aquí el origen
del libertinaje:
cerezos en la noche

Sobre el Yoshiwara-zutsumi, o ribera del Yoshiwara, florecían primorosos cerezos. Los habitantes de Edo iban por la noche a este célebre lugar para ver las flores, que eran en sí mismas la pura belleza, pero el pensamiento los guiaba hacia otras cosas, y lugares cercanos.

Ilustración: Sobun Taniwaki (†1947)
Fuente:
R. H.Blyth. Senryu. Japanese Satirical Verses. Hokuseido. Tokyo, 1949
Versión Libre: JB

Vuelve el rumor

marzo 23, 2011

Vuelve el rumor
a las doradas vainas
del algarrobo

El mar de primavera

marzo 22, 2011

Ay, estas islas entrañables que hoy nos duelen tanto…

Haru no umi   hinemosu notari   notari kana

 

Un mar vernal
siempre en ondulaciones
y ondulaciones.

(Trad.: Antonio Cabezas)

 

El mar en primavera
con su vaivén de olas
sin fin todo el día.

(Trad.: Fernando Rodríguez-Izquierdo)

 

el día entero
el mar de primavera
ondulando ondulando…

(Trad.: José María Bermejo)

Fuentes:
Antonio Cabezas: Jaikus Inmortales. Hiperión. Madrid, 1994
Fernando Rodríguez-Izquierdo: El haiku japonés. Hiperión. Madrid, 1994
José María Bermejo: Instantes. Nueva antología del haiku japonés. Hiperión. Madrid, 2009.

 

***

Comentario de Blyth:

The sea of spring,
Rising and falling,
All the day long.

Todos coinciden en alabar esta estrofa como uno de los mejores haiku de Buson. En ella se expresan nuestros sentimientos hacia el mar primaveral y la propia naturaleza de la primavera, sin inclinarse a lo objetivo ni a lo subjetivo. Pero hay un desacuerdo asombroso respecto a qué se refiere concretamente el verso. Shiki dice que: notari notari, describe las leves olas que caen sobre la arena de la orilla. Kyoshi dice que se refiere a las pesadas olas en las aguas profundas, lejos de la costa. Hekigôdô dice que expresa en su totalidad el mar primaveral. Si comparamos los dos últimos versos de Estrofas a la Música, de Byron, tendremos una idea del poder onomatopéyico de la poesía de Buson:

Con emoción pletórica, aunque suave,
Como el oleaje del mar estival.

Comentario de Henderson:

Uno de los más finos e intraducibles haiku es:

The springtime sea:
all day long up-and-dawn,
up-and-down gently.

Esta versión intenta mantener algo del ritmo original, pero hay algo en el sonido de: hinemosu notari notari kana, que nos hace seguir repitiéndolo hasta quedar casi narcotizados.

 

Fuentes:R. H.Blyth: Haiku. Vol II. Hokuseido. Tokyo, 1950
H. Henderson: An Introduction to Haiku. Anchor Books. New York, 1958

cantan su nombre

marzo 21, 2011

cantan su nombre
los totíes volando
hacia occidente

José Manuel Rodríguez
(La Habana, Cuba)

Silva Cubana 3

marzo 20, 2011

La Guanábana enorme
Que agobia el tronco con el dulce peso,
Cuya fruta disforme
A los rusticos sirve de embeleso,
Un corazón figura
Y al hombre da vigor con su frescura.

Manuel Justo de Rubalcava
(Cuba, 1769-1805)

 

***

Guanábano. –N. s. m.– Voz ind. – Arbol no elevado, bastante común, de la familia de los Anones, corteza lisa, gris-bruna, astringente; madera blancuzca; hojas lanzeoladas lustrosas, color verde-oscuro por encima, pálido por debajo, de cuatro a cinco pulgadas de longitud, diaforéticas; flor grande, blanca amarillosa; el fruto es la famosa Guanábana, grande, figura irregular, más comúnmente acorazonada, corteza verdosa erizada de puas romas y débiles; la pulpa blanca, mucoso-azucarada, de un sabor grato y refrigerante, semillas negras. […]Anona muricata.

Guanabanada.—N. s. f. — Voz ind. —Bebida compuesta de agua y Guanábana batida con azúcar. Es grata y fresquísima. En Cuba Champola.

 

Fuente:Esteban Pichardo: Diccionario provincial casi razonado de vozes y frases cubanas. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana, 1976.

Puesta de sol

marzo 16, 2011

Puesta de sol
de un lirio a otro
la mariquita

María Elena Quintana
(La Habana, Cuba)

Fotografía de la autora

Kôriyama

marzo 14, 2011

Flores de colza
Entre ellas, un castillo:
Kôriyama

Kyoroku

 

Este es un castillo verdadero, en Kôriyama, provincia de Yamato. Pero es también un castillo de hadas, como esos que vemos en los sueños. Ningún camino comienza o termina en él, no se escucha el sonido del tambor o la trompeta. En el silencio, las blancos muros se levantan desde las flores doradas. Y en el azul cielo primaveral navegan las nubes blancas.

 

Fuentes:
R. H. Blyth: Haiku. Vol. 2. Hokuseido. Tokyo, 1950