Archive for 30 abril 2011

Silva Cubana 9

abril 30, 2011

El Mamoncillo tierno
A las mujeres y á los niños grato:
Y pasado el invierno
Topo de los frutales el Moniato,
y el sabroso ciruelo que sin hoja
Amarillo ó morado el feto arroja.

Manuel Justo de Rubalcava
(Cuba, 1769-1805)

Mamoncillo.–N. s. m.– Arbol mui grande y frondosísimo desde abajo; hojas alternas de dos en dos, con hojuelas opuestas, elípticas, puntiagudas, lustrosas y flores de cuatro pétalos en racimos, por abril; el fruto de su nombre redondo u ovoide en racimo, tiene una pulgada o poco más de diámetro, cáscara verde como la del tronco, y desprendida; la cual, quebrando fácilmente, descubre una carnosidad suave, agridulce, bastante astringente, color de encarnación que sirve de término de comparación (Color de Mamoncillo): a ella está íntimamente adherido un cuesco blanco con una almendra insípida. Esta fruta aparece de julio a agosto “notándose, dice el Sr, Paz y Morejon, no ser anual.” En el Departamento Central se llama Anoncillo, que no es Voz tan propia como la de Mamoncillo, ya por el modo de comerse, ya porque no hay afinidad con la familia de los Anones. (Mellioca bijuga, L.)


Buniato, o Boniato, y algunos Moniato.–N. s. m.– Así se llama generalmente en toda la Isla la Batata; este nombre último solamente lleva una de sus variedades; las cuales se diferencian por el tamaño y color de sus frutos, del Bejuco o sarmiento que denominan Guía, de las hojas cordiformes, o hendidas &c; pero todas son rastreras, dan la flor campaniforme, el fruto subterráneo, dulce, que se come cocido o asado, y se siembra de pedazitos del Bejuco, que más o ménos brevemente se extienden y entretejen sirviendo tambien de alimento para los animales, así  como sus tubérculos constituyen uno de los principales ausilios alimentarios de la gente de campo y aun del pueblo, ocupando el segundo o tercer lugar en la categoría de nuestras tituladas Viandas. El suelo para la siembra del Buniato ha de estar húmedo, y de ahí el refrán el Buniato en lodo y la Yuca en polvo: cuando el Estanciero se descuidó no aprovechando la primera lluvia, entierra la estaca y el hoyo que queda le llana del agua que  lleva en la botija, introduce y aprieta el bejuco, y esto se llama sembrar a boca de botija. El Buniato Camareto tiene el sarmiento o Bejuco morado como las venas de las hojas, que son cordiformes; produce a los tres meses se sembrado el fruto o tubérculo, que suele pasar una libra y media; cáscara morada y media amarillosa con vetas de aquel color.–  El llamado Antonio Díaz tiene el Bejuco blanco; hojas de tres lóbulos o divisiones; pare a los tres meses de sembrado el Buniato, que pesa dos libras, cáscara rosada y carne blanca.– El Buniato Morado, que otros dicen Brujo o de cuarenta días, tiene el Bejuco morado; las hojas verde-oscuras con las venas moradas de cinco lóbulos, figura oval con punta, deprimida por la base, mayor el del medio, produce a los cuarenta días el tubérculo, que pesa una libra. Yo nunca pude lograr tanta precozidad.–  Buniato Yema de huevo; Bejuco verdoso, hoja redonda con punta; produce a los cuatro meses el fruto de más de dos libras, amarillo como su carne a semejanza de su nombre.– Buniato Cachazudo: Bejuco blanco, ancho, aplastado en partes, hoja redonda con punta, verde oscura; fructifica a los cinco meses, color rosado encendido, comida blanca y peso de media libra.– Batata; Bejuco delgado blanco; hoja verde con venas moradas figura de hoja de parra pare a los tres meses la Batata, color amarilloso y peso de dos libras.– Batata blanca; idéntica a la anterior; pero el fruto blanco &c. // Buniato o Moniato.– Arbol silvestre que se eleva a trece o catorce varas y un pié de grueso las hojas parecidas a las del Ateje, más angostas; flor pequeña de pétalos blancos y centro morado, que produce una cajita tamaño de la avellana, dividida en cuatro celdillas con una semilla cada una negra y redonda; la corteza de este árbol es blancuzca; la madera blanca y suave, corazón amarilloso; olor, color y suavidad parecidos a los de aquel otro Buniato, que tal vez originó su nombre. Es de poco uso por su precaria duración a la intemperie.– Hay Macho y Hembra. Pero el Sr. Morales dice del Palo Moniato que es arbusto de ocho a diez piés; hojas de cuatro en cuatro, ovales, puntiagudas, vellosas; frutos tamaño de huevo de paloma con seno que permite distinguir las dos semillas. (Rauwolfia Canescens, y otro Valleria Cymbacfolia.)

Ciruelo.– Hay varias especies que producen la Ciruela Amarilla, figura aovada de una pulgada de largo.– Ciruela loca, un poco más grande y algo agria; la Colorada o Campechana de diversas configuraciones y tamaños, color morado; y el Jobo. Morales dice Ciruela Loca o Amarilla (Spondias Lutea, L) y al Jobo, las dos especies, Spond.Myrabalanus, L. y Sp. Mombin, L mientras que Sauvalle aplica el Sp. Lutea al Jobo.

Fuente:Esteban Pichardo: Diccionario provincial casi razonado de vozes y frases cubanas. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana, 1976.
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Bajo una luz nocturna

abril 29, 2011

Bajo una luz nocturna
de 16 vatios,
el desayuno.

Kenkabô

Son personas pobres, tienen que levantarse cuando aún está oscuro. El ariake era una bombilla nocturna de muy escaso poder de iluminación. Es con esa la luz eléctrica de sólo 16 vatios que comienzan el día. El humor está en la incomodidad, en el contraste entre lo real y lo ideal.

Ilustración: Sobun Taniwaki (†1947)
Fuente:
R. H.Blyth. Senryu. Japanese Satirical Verses. Hokuseido. Tokyo, 1949
Versión Libre: JB

Desde su señorío irrefutable

abril 27, 2011

 

Este poema (quedó definitivamente como borrador) lo escribí hace 24 años. Está dedicado a Dulce María Loynaz (1902-1997), una de las más grandes escritoras cubanas del pasado siglo. Hoy se conmemora un año más de su muerte.

***

                 Ya está el remanso.
                 Dulce María Loynaz

 Pude reconocerla entre la inmensa
oleada vuelta poderoso amago
que decide, en el único remanso
de las furias: allí donde no llegan
sino esquirlas de viajes y ejemplares
noticias de guerreros convertidos
en fábricas, en parques y colegios
a salvo del horror, como esas plazas
sitiadas que confían a sus niños
la suerte de los juegos.
                                   Puedo verla
oponiendo razones a un crujido
de la tarde abrumada o sin ternura:
ella lanzaba piedras al estanque
por conocer qué cicatriz del agua
nublaría la estrella, el argumento
abrupto del poema que despeja
desde su señorío, irrefutable,
el cauce de su cálido fluir
el aprendido musgo de su mano
el tinte de sus aguas vesperales.

Podré incluso citarla: contra todos
los vacíos y desastres anunciados,
no provocó la cercanía su fuga,
pero a veces dejé que, cual ausencia
cantada, fuese pasto del olvido:
eran las noches una cotidiana
claridad disponiendo del reverso
floral que en las espinas se atrinchera,
un vasto chaparrón que desleía,
con apacible ensañamiento, fuentes
castalias, rostros familiares, pliegos
acribillados por la prisa tierna
del padre y el esposo, mientras otros,
para los que sería tan entrañable,
apenas conocimos su presencia
en la angustiosa hora en que la casa
estuvo a punto de ser destruida
por mañanas heladas y vencidos
que nunca imaginaron tal vigilia.

Ella estaba en la orilla y en el ojo
del huracán, dulzuras proclamando,
y allí se quedó en gracia de recodo.

3.10.87

Ishikawa Takuboku 4

abril 26, 2011

Espío en derredor
e intento hablar con un tronco
que el mar lanzó a las dunas

Un infeliz
atrapado cada noche
en el ómnibus repleto de gente

Música
el antiguo sueño de mi mujer
que ya no canta

Takuboku Ishikawa
(1885-1912)

Fuente:
Takuboku Ishikawa: Tankas. Traducción: Masuo Yamaki y Paulo Colina. Aliança Cultural Brasil-Japão. São Paulo, 1991
Versión libre: JB

Aguas primaverales

abril 25, 2011

Haru no mizu tokorodokoro ni miyuru kana

Por dondequiera,
aguas
primaverales

Here water,
And there water,
The waters of spring.

Por aquí, agua,
y aguas por allí
Aguas primaverales

Onitsura

Un arroyuelo aquí, un borbotón de agua clara entre las hierbas, una corriente rebosante en la distancia: todas son el agua de la esperanza, de la vida, de la primavera.

En Hitorigoto, para describir la cualidad poética que distingue a las cuatro estaciones, dice Onitsura:

Las lluvias primaverales, remotas, apesadumbran. Los chubascos son briosos, transparentes, fríos. Las lluvias estivales, aisladas, entristecen. En otoño las lluvias son insondables. Las tardes invernales, en soledad, punzantes.

Muy pocos poetas ingleses han alcanzado la sencillez que logró Onitsura en esta estrofa. La visión y el sonido del agua siempre afectaron profundamente a Hakurakuten.* El siguiente poema lo escribió en su vejez:

Sesenta años

Enfermo, sé que declinan mis facultades mentales;
viejo, siento la rapidez del tiempo.
A este retiro vine a los cincuenta y ocho
y acabo de cumplir sesenta y seis.
Todo mi cabello encaneció.
Ocho o nueve veces reverdecieron las hierbas que rodean el estanque.
Mis hijos han crecido;
ya en el jardín hay árboles muy altos.
Desde un peñón, contemplo las colinas.
Se ha formado un riachuelo que atraviesa el bosque de bambúes:
es apenas rumor de agua que fluye,
pero nunca me canso de escucharlo.

 

*Hakurakuten: nombre con el que se conoce en Japón a Bo Juyi  o Po Chu-i(772-846), poeta chino de la dinastía Tang.
R. H. Blyth: Haiku. Vol. II. Hokuseido. Tokyo, 1950
Versión libre: JB

Silva Cubana 8

abril 23, 2011

El Mamey celebrado
Por ser ambos en la especie, uno amarillo
Y el otro colorado.
En el sabor mejor es que el membrillo
Y en los rigores de la estiva seca
La blanda fruta del Mamon manteca.

Manuel Justo de Rubalcava
(Cuba, 1769-1805)


Mamey.–N. s. m.– Voz ind.– Hay dos especies: el Mamey Amarillo, que en el Departamento Occidental se llama Mamey de Santo Domingo, y otra el Mamey Colorado, que en Vueltarriba se denomina Mamey-Sapote o Sapote-Mamey. El primero es un árbol regular, hermoso que resiste al sol y al agua, conteniendo goma-resina, que, extraída, se compacta: la madera, color rojo subido, es dura sirve para carretas, duelas, horcones, &c.; las hojas son oblongo-elípticas, obtusas, atenuadas abajo, luztrosas y coriáceas; sus flores odoríferas entran en la composición de los licores de la Martinica: a ellas sucede el fruto de su nombre que cae en agosto; tiene la figura casi redonda y llega al tamaño de la cabeza humana; cúbrenle una membrana correosa, que se desprende con facilidad en su madurez y una telilla blancuzca adherida a la pulpa amarilla, aromática, sabrosa, agridulce, para algunos de difícil digestión, unida íntimamente a uno, dos o tres huesos o semillas grandes. El Mamey trasplantado se vuelve Macho, en términos vulgares, esto es, no da fruto. Su goma se aplica para curar las Niguas, aradores y otras enfermedades cutáneas. (Mammea Americana.) – El Mamey Colorado es árbol mui grande, de figura cónica, cuya madera sirve para timones de carruages, &c… las flores se presentan en las ramas inmediatamente despues de la caída de las hojas en enero, que se reproducen en marzo cuando la inflorecencia ha terminado: el fruto de medio pié (poco más o ménos) de largo, es de figura aovada, cáscara mui áspera a manera de Lebisa: pulpa de color rojo, dulce, mui suave, y en el centro una o dos semillas casi de la misma configuración, aunque apuntada por ambos extremos, larga de dos o tres pulgadas que parece concha de Carey, lisa, lustrosa y quebradiza, la cual encierra una almendra lechosa, su olor agradable y penetrante como la almendra amarga. (Lucuma mamosa, Gaertn.)

Fuente:
Esteban Pichardo: Diccionario provincial casi razonado de vozes y frases cubanas. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana, 1976.


La cometa Yakko

abril 22, 2011

La cometa Yakko:
ni siquiera la madre
la hace volar.

Santarô

La cometa se llama así porque tiene la forma de un yakko o sirviente de samurai.
El pequeño trata de hacerla volar pero la cometa no se eleva. Comienza a llorar y la madre viene en su ayuda:
-No llores. Mamá la hará volar.
Pero ni con ella vuela.

Ilustración: Sobun Taniwaki (†1947)
Fuente:
R. H.Blyth. Senryu. Japanese Satirical Verses. Hokuseido. Tokyo, 1949
Versión Libre: JB

Ishikawa Takuboku 3

abril 20, 2011

Un falso bostezo, el sueño fingido
tretas para esconder
mi pensamiento

¡Pobre mi padre!
Otra vez harto del periódico,
juega con una hormiga en el jardín

En la vieja agenda color vino
la hora y el lugar
de aquel encuentro

Takuboku Ishikawa
(1885-1912)

Fuente:
Takuboku Ishikawa: Tankas. Traducción: Masuo Yamaki y Paulo Colina. Aliança Cultural Brasil-Japão. São Paulo, 1991
Versión libre: JB

En el guanábano

abril 19, 2011

En el guanábano,
un nido y el clamor
de un colibrí

Ciruelo en flor

abril 18, 2011

viejo ciruelo:
flor a flor se va haciendo
todo más cálido

(Trad.: José María Bermejo)

***

Comentario de Henderson:

Este es el más famoso haiku de Ransetsu. Se trata de un poema casi intraducible sobre el inicio de la primavera:

Ume / ichi/ rin/ ichi/ rin/ hodo-no/ atatakasa

Ciruelo / uno/ flor/ uno/ flor / medida-magnitud de / calor

En el ciruelo,
una flor, una flor mide
la calidez.

Aparentemente ésta es sólo una imagen de los primeros signos de la disolución del invierno. Pero es también un balance de ideas y, por lo tanto, el punto de partida de una serie de pensamientos. Cualquiera que haya vivido los inviernos terriblemente fríos de Japón, que haya visto el tibio rosado de las tempranas flores del ciruelo, encuentra de un modo natural suficientes asociaciones que se ajustan a la escena. Se insinúa que tras la segunda flor vendrá otro brote paralelo de calidez, con la tercera otro, etcétera, etcétera y viceversa, por lo que uno podría traducir:

Como al ciruelo,
flor a flor, así llega
la calidez primaveral.

Pero también podrían hacerse otras mil versiones:

En el ciruelo brilla
una flor, y otra más intensa
incrementa el calor.

O:

En el ciruelo, sola,
una flor, la frágil flor
de tibieza recién nacida.

Etc, etcétera, etcétera.

Probablemente todas estas versiones son correctas, cada una desde su propia perspectiva, y todas están erradas, ya que cada una proporciona sólo un punto de vista. No es de suponer que Ransetsu haya pensado conscientemente en todas las versiones posibles. Claro que no lo hizo, y probablemente no haya dos personas que le den el mismo sentido a su poema. Sin embargo, en parte gracias a tal peculiaridad, éste es un haiku de primerísimo nivel. Se puede juzgar cuán popular es por el hecho de hace algunos años, en un programa radial, dedicaron una hora de plática para dilucidar cuál era su significado exacto.

Comentario de Blyth:

Otra flor de ciruelo
y equivalentemente
más calidez.

Esta es una estrofa merecidamente célebre. Tenemos un acontecimiento simple, banal: la cantidad de calor y el florecimiento del ciruelo están crucialmente conectados. La naturaleza casi termométrica del ciruelo es un punto interesante.

Además se produce la inversión de la causa y el efecto, la calidez y la floración, algo similar a la de Chaucer

el ruiseñor,
Que convoca a las tiernas hojas verdes;

pero en algún recóndito lugar de nuestra mente sentimos el misterio de las mismidad de las cosas.

Fuentes:
José María Bermejo: Instantes. Nueva antología del haiku japonés. Hiperión. Madrid, 2009
Harold G. Henderson: An Introduction to Haiku. Doubleday Anchor Books. New York, 1958
R. H. Blyth: Haiku. Vol. II. Hokuseido. Tokyo, 1950
Versión libre: JB