Ciruelo en flor

viejo ciruelo:
flor a flor se va haciendo
todo más cálido

(Trad.: José María Bermejo)

***

Comentario de Henderson:

Este es el más famoso haiku de Ransetsu. Se trata de un poema casi intraducible sobre el inicio de la primavera:

Ume / ichi/ rin/ ichi/ rin/ hodo-no/ atatakasa

Ciruelo / uno/ flor/ uno/ flor / medida-magnitud de / calor

En el ciruelo,
una flor, una flor mide
la calidez.

Aparentemente ésta es sólo una imagen de los primeros signos de la disolución del invierno. Pero es también un balance de ideas y, por lo tanto, el punto de partida de una serie de pensamientos. Cualquiera que haya vivido los inviernos terriblemente fríos de Japón, que haya visto el tibio rosado de las tempranas flores del ciruelo, encuentra de un modo natural suficientes asociaciones que se ajustan a la escena. Se insinúa que tras la segunda flor vendrá otro brote paralelo de calidez, con la tercera otro, etcétera, etcétera y viceversa, por lo que uno podría traducir:

Como al ciruelo,
flor a flor, así llega
la calidez primaveral.

Pero también podrían hacerse otras mil versiones:

En el ciruelo brilla
una flor, y otra más intensa
incrementa el calor.

O:

En el ciruelo, sola,
una flor, la frágil flor
de tibieza recién nacida.

Etc, etcétera, etcétera.

Probablemente todas estas versiones son correctas, cada una desde su propia perspectiva, y todas están erradas, ya que cada una proporciona sólo un punto de vista. No es de suponer que Ransetsu haya pensado conscientemente en todas las versiones posibles. Claro que no lo hizo, y probablemente no haya dos personas que le den el mismo sentido a su poema. Sin embargo, en parte gracias a tal peculiaridad, éste es un haiku de primerísimo nivel. Se puede juzgar cuán popular es por el hecho de hace algunos años, en un programa radial, dedicaron una hora de plática para dilucidar cuál era su significado exacto.

Comentario de Blyth:

Otra flor de ciruelo
y equivalentemente
más calidez.

Esta es una estrofa merecidamente célebre. Tenemos un acontecimiento simple, banal: la cantidad de calor y el florecimiento del ciruelo están crucialmente conectados. La naturaleza casi termométrica del ciruelo es un punto interesante.

Además se produce la inversión de la causa y el efecto, la calidez y la floración, algo similar a la de Chaucer

el ruiseñor,
Que convoca a las tiernas hojas verdes;

pero en algún recóndito lugar de nuestra mente sentimos el misterio de las mismidad de las cosas.

Fuentes:
José María Bermejo: Instantes. Nueva antología del haiku japonés. Hiperión. Madrid, 2009
Harold G. Henderson: An Introduction to Haiku. Doubleday Anchor Books. New York, 1958
R. H. Blyth: Haiku. Vol. II. Hokuseido. Tokyo, 1950
Versión libre: JB
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3 comentarios to “Ciruelo en flor”

  1. Silvita Says:

    Es curioso: aquí en Malmö hemos tenido un invierno muy frío, y la primavera por el estilo. Ayer, con alivio, vi un cerezo al que se le estaban abriendo los botones, al fin. Delicado color rosa contra el cielo gris perla. Y pensé que imperceptiblemente se había hecho el aire menos frío, más tibio. Pues hace tres semanas estas flores se hubieran helado antes de abrir.

    Y hoy publicas esto.

    La traducción que más me gustó fue la primera.

    Saludos!
    Silvita.

  2. Rafael Garcia Bido Says:

    Jorge Braulio, muchas gracias. Nos estas poniendo a nadar en aguas profundas y limpidas.

  3. leti sicilia Says:

    Muchas gracias Jorge Braulio por compartir cada día tus conocimientos.

    Un abrazo.

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