Archive for 31 agosto 2011

Embelesado

agosto 31, 2011

Embelesado,
frota un juguete roto
el pordiosero

Vereda antigua

agosto 30, 2011

Vereda antigua
Al alba, una babosa
unta las grietas

Blanca peonía

agosto 29, 2011

Blanca peonía:
ante la luna, una noche,
se desmenuzó y cayó.

Masaoka Shiki

He aquí lo que podríamos denominar una estrofa romántica, a la manera de Flecker.* La luna y la peonía no son el pálido disco que se ve en el cielo, la suntuosa flor de la tierra, sino emanaciones del alma poética. El colapso y la caída la peonía blanca no son el inevitable declive de la naturaleza, sino la decadencia del espíritu de hombre. Lo que es común ambas es el misterio de todas las cosas, aunque la flor está tan cerca de nosotros y la luna tan lejos.

Hay en la estrofa una alusión al misterioso vínculo que existe entre la luna y las flores. Esta relación no depende de una real correspondencia científica de causa-efecto, sino que se asienta en la (aparente) visión puramente subjetiva del tema. La blanca peonía que estuvo floreciendo, tan silenciosa, repentinamente cayó poco después que salió la luna. Sentimos que la blanca flor es vencida por el resplandor de la luna y deja caer sus pétalos. Totalmente al margen de las explicaciones científicas, sabemos instintivamente que todo es, en última instancia, causa y efecto de todo lo demás. Esta es la justificación de las supersticiones más descabelladas y también de las más profundas intuiciones de los santos y los poetas. En todo caso, el significado de la presente estrofa se encuentra en un campo muy diferente al pensamiento racional, pues reúne la belleza recíprocamente acentuada de la luna y la peonía, la silenciosa e inevitable caída de la flor, la suprema indiferencia de la luna y la indignidad de los pétalos caídos.

Fuente:
R.H.Blyth. Haiku. Vol. III. Hokuseido Press. Tokyo, 1957
Versión libre: JB
*James Elroy Flecker (1884-1915). Poeta, novelista y dramaturgo inglés.

Cochinillas

agosto 23, 2011

Jugando solo
Al voltear una piedra,
cochinillas

Niño otra vez:
mientras más piedras alzo,
más cochinillas

Cuánta humanidad

agosto 21, 2011

Cuánta humanidad
rodeando, inútilmente,
al bebé abandonado.

Shiyô

Las personas están de pie, alrededor del bebé, enérgicas en su compasión, enérgicas en su condena a la madre. Pero a nadie se le ocurre llevarse al niño a casa.

Fuente:
R.H. Blyth. Senryu. Japanese Satirical Verses. Hokuseido Press. Tokyo, 1949.
Ilustración: Sobun Taniwaki (†1947)

El señor Sho

agosto 19, 2011

Hoy, como todos los domingos desde hace cuarenta años, es el día que paso junto a mi amigo el señor Sho. Cuando llegó a Cuba y se estableció en los confines del pueblo, nadie entendió por qué tan lejos, con la única compañía del arrullo del mar y el viento en los pinos, los trinos  al alba y los animales del monte cercano. Las paredes de su sobria casa de madera estaban decoradas con esos rollos de letras chinas o japonesas, que él señalaba diciendo Sho,  y así se le quedó el nombre.

Me han acompañado  mis hijos, mis nietos y ahora mi bisnieto Aby de cinco años. Al señor Sho le brillan los ojos cuando lo ve; mi amigo se vuelve niño, compañero de juegos,  aprendiz, maestro…  El abuelo que nunca ha podido ser.

Cada domingo trae una sorpresa.  El señor Sho los ha nombrado. Así nacieron los domingos de papel, los domingos de mar, de arena, de piedras, madera, flores…

Pliegan un folio
el viejo y el niño
¡un origami!

Un domingo de agua puede ser un paseo por la playa, donde le muestra la grandeza de una ola, y también la de un molusco cualquiera que quedó entre sargazos en la orilla.

Al mediodía, almorzamos a la sombra de un almendro; luego, echados entre castillos de arena, contemplamos nubes y gaviotas

Ríe travieso
tapando en un hoyo
su propia caca.

Los domingos de madera transcurren en el taller donde hace sus obras de arte. Aby ya tiene varias, como las Geta que calza junto al pequeño traje y el sable de samurái.

Una estocada
El sombrero del ninja
se balancea

También, el juego llamado Tangram; y su estuche, una caja de madera de Sugi, con un grabado de nácar que alude al origen del juego: un sirviente llevaba un caro mosaico al emperador…

Frágil mosaico
con sus siete pedazos
muchas figuras

Aby ya empezó a transitar el camino del Sho o Shodo,  el arte de la caligrafía japonesa. Estos son domingos de mutua y mágica entrega.

Solo el sonido
de la lenta danza
de los pinceles

Hoy es el último domingo que paso junto a mi amigo. El señor Sho dejó este mundo tal y como lo vivió, sencillo, sonriente, recostado entre sus margaritas, con sus viejos ojos mirando al cielo, y en su mano, un pliego tan gastado como él…

Sho de amistad
en un borde  la huella
de la manito.

María Elena Quintana Freire
(La Habana, Cuba)

Ichi-go Ichi-e, Caligrafía del Gran Maestro de Espada Komei Sekiguchi

Flores de cactus

agosto 17, 2011

Cerrada espera la flor
la llegada de la noche

 

 Tarde soleada
abrió su primer pétalo
la flor de cactus

 

 Flor de cactus,
una estrella con pelos
en la muralla

  

Alba de agosto
En las flores del muro
una flor más

  

Marchita, abraza
a una planta vecina
la flor de cactus

 ***

Flores de cactus
Mientras una se mustia,
se abre la otra

Las chispas del mampostero

agosto 16, 2011

Las chispas del mampostero
fluyen
en el agua clara

Buson

Hay dos tipos de poesía, es decir, dos tipos de experiencia que se corresponden con la naturaleza paradójica de las cosas. Algo puede ser y no ser al mismo tiempo; o, si es una cosa, no puede ser la otra. Intelectualmente hablando, sólo uno de esos dos pares de contrarios puede ser verdadero en cualquier momento. (O puede ser verdad en todos los momentos y lugares, en este universo concebido racionalmente). Sin embargo, en el Zen, en la poesía, en el haiku, cualquiera de esos pares puede aseverarse. Las descripciones de la naturaleza, las afirmaciones sobre la vida corriente son del primer tipo. Las chispas se extinguen en cuanto caen al agua. A veces, sin embargo, negamos rotundamente los hechos. Todos los hombres son iguales, decimos con fervor político-poético. Las chispas fluyen en el agua clara. Mantener la proporción correcta en ambos casos, significa salud mental y emocional. Quiere decir que sabemos qué es Dios y qué es el hombre. Entonces, si deseamos que así sea, vemos fluir las chispas del cincel del mampostero sobre las claras aguas de un arroyo. Otra estrofa, del mismo autor, constituye un “afirmación de la vida corriente”:

 En las claras aguas
el mampostero enfría
su cincel

Bajo el sofocante sol, tras los golpes repetidos del martillo, el cincel se pone insoportablemente caliente. El mampostero lo sumerge en un torrente pequeño que corre, raudo, a su vera. Sin titubeos, el agua acepta de buena gana el calor de la herramienta. El hierro libera al calor, sin remordimientos. El agua gorgotea alrededor de la mano del mampostero. Brilla el sol sobre todas las cosas.

Fuente:
R. H. Blyth. Haiku. Vol. III. Hokuseido Press. Tokyo, 1952
Versión libre:JB

Rumba en el dôjô

agosto 13, 2011

Rumba en el dôjô
Cada artista acarrea
su instrumento

Cauta se acerca

agosto 11, 2011


Cauta se acerca
a la olla de agua
esa gallina

Fotografía:
Roberto Suárez