Archive for 30 noviembre 2011

Con la voz que grita al buey

noviembre 30, 2011

Con la voz que grita al buey,
se elevan, en la tarde,
las gallinuelas.

Shikô

El sol se hundió tras las colinas occidentales. Todo está en calma sobre los campos. Un granjero que regresa a su casa, repentinamente, le grita al buey que va delante. Al oírlo, algunas agachadizas levantan el vuelo en la cercana espesura.

En la tranquilidad del otoño, este acontecimiento inesperado hace que emerja el sonido oculto en el silencio, el movimiento latente en la quietud. Sentimos al mismo tiempo la profunda, aunque aparentemente fortuita relación que existe entre todas las cosas. El buey desea detenerse un momento, y unas agachadizas se elevan por los aires con un zumbido de alas. Un poeta japonés de hace doscientos años nota este hecho, y un inglés hoy siente su hondo significado.

Fuente:
R. H. Blyth: Haiku. Vol. III. Hokuseido Press. Tokyo, 1957

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Ceiba

noviembre 28, 2011

“Ceiba, tú eres mi madre: dame sombra”.

La ceiba, como la palma real, es el árbol más característico de la isla y el árbol sagrado por excelencia, al extremo de que cabría preguntarse si es objeto de un culto independiente –culto a la ceiba, en el que comulgan por igual, con fervor idéntico, negros y blancos–, si no supiésemos ya que todos los muertos, los antepasados, los santos africanos de todas las naciones, traídos a Cuba, y los santos católicos, van a ella y la habitan permanentemente.

Era también para los chinos que se importaron durante la colonia, y hoy para sus descendientes, “el trono de Sanfán Kon, el mismo Santa Bárbara en China”.

Si se interroga a un campesino blanco, a “un guajiro”, sobre este misticismo que despierta la ceiba en todo el país, dirá invariablemente que “está bendita”, que sus mayores lo han enseñado a adorarla, porque “es lo más sagrado y lo más grande de este mundo”. Y todos repetirán exactamente lo mismo: “¡La ceiba es santa! Es el árbol de la Virgen María. Es el árbol del Santísimo” o “del poder de Dios”, o que es “árbol de misterio”. Prueba de ello es que los elementos desencadenados la respetan: no la abate, no la desgaja el huracán más fiero: no la fulmina el rayo. “El rayo respeta a la ceiba y a más nadie”.

¿Talar una ceiba? ¡Qué atrocidad! La ceiba, ni se corta, ni se quema. Nadie, sin hacer ebbó previamente, sin consultar a los orishas y tomar precauciones, se atreverá a derribar uno de los árboles imponentes que se secan centenarios, adorados y temidos de todos, en nuestros campos. Es comprensible que para la mayoría de nuestros negros y de nuestros campesinos, ambos en estrecha convivencia, respondiendo puramente a un atavismo, a un instinto religioso milenario, y en el fondo, común a todo el género humano, un árbol de tales proporciones y de belleza tan solemne y mayestática aparezca como la materialización de alguna poderosa divinidad: esta divinidad de la ceiba se impone sencillamente.

Fuente:
Lydia Cabrera: El Monte. Letras Cubanas. La Habana, 2009

***
Cada 16 de noviembre, muchos habaneros le dan tres vueltas al árbol sagrado. Así conmemoran la fundación de la villa de San Cristóbal de La Habana en 1519. Aprovechan este ritual para pedir deseos, dejar ofrendas, comunicarse con sus ancestros…

Dándole vueltas
a la ceiba: conjuros
a medianoche

Iroko-Awo*
¡Cuántas manos hoy rozan
tu áspero tronco!

*Iroko-Awo: Ceiba en lengua lucumí

Alba otoñal

noviembre 24, 2011

Alba otoñal
La luz vibra en las cuerdas
del contrabajo

Fotografía:
Mauricio Abad

Otoño cálido

noviembre 23, 2011

Otoño cálido
El gallo hurga en la arena
y se acomoda

Haikú mañanero

noviembre 21, 2011

En la mañana -y debo subrayar que no hay misterio en esto, así como también debo subrayar la ausencia de cualquier logos- lo invariable: un siempre de pequeño fragmento; un siempre de puntos -o líneas- que la mirada sorprende; un siempre bajo manchón, manchón concreto, en lo que parece sonar como un acento. Pero ello, todo así, sin precisar un paisaje, dejar en la piel lo táctil de un objeto, ni mucho menos desplegar el concreto discurso de una emoción abigarrada. Pues se trata de que con ello se produce la sensación siguiente, siguiente sensación que puede ser definida con los siguientes 3 números: 1.- es un casi inútil estar frente, 2.- es un estar frente, pero sólo con la mirada, 3.- es un pedazo vegetal lanzando partículas hacia unos ojos inmóviles.
Pero, como el lector observará, para componer el haikú, cuando sólo se tiene esta desnuda y boquiabierta realidad, habrá que situar dos situaciones frente a frente.
Situación a):
la presencia que nada proyecta, o la presencia sin promesa de estancia, o promesa de espera
y situación frente a a), o sea situación b):
máscara de mi muerte que, frente a esa equívoca materialidad, parece reflejarse en lo extrañamente neutro.
De manera que el haikú puede ser así:
Sombra blancuzca de lo neutro:
techo de la mañana y una máscara
frente a frente sus líneas entrelazan.

Lorenzo García Vega
(Jagüey Grande, Cuba)

***

Lorenzo García Vega (Jagüey Grande, Matanzas, 12 de noviembre de 1926). Poeta, narrador y ensayista. Muy joven se traslada con su familia a La Habana, donde se vincularía al grupo Orígenes, y a la revista de igual nombre, que lideraba quien devendría su maestro, José Lezama Lima. En 1945 se graduó de Doctor en Derecho y en 1961 obtuvo el título de Doctor en Filosofía y Letras en la Universidad de La Habana. Fue responsable de publicaciones en la Comisión Nacional Cubana de la UNESCO y Subdirector del Centro de Investigaciones Literarias del Consejo Nacional de Cultura. Trabajó en el Instituto de Literatura y Lingüística de la Academia de Ciencias de Cuba y colaboró en la edición del Diccionario de la Literatura Cubana. En 1968 se estableció en Madrid. Más tarde vivió en Caracas y Nueva York; finalmente se radicó en Miami. Antologado por Cintio Vitier en Diez poetas cubanos. 1937-1947, de 1948, año en que también publica, Suite para la espera. En 1952 aparece su novela Espirales del cuje (Premio Nacional de Literatura de ese año) y en 1960 Cetrería del títere (cuento). Su obra poética posterior, publicada en el exilio, la integran: Ritmos acribillados (1972), Fantasma juega al juego (1978), Bicoca a pique (1989), Vilis (1998), Caminandito hasta estar sentado (1999), Textilandia albina (2004). En Los años de Orígenes (1978) deja testimonio de su controvertida relación con ese grupo literario. En Rostros del reverso (1974) y El oficio de perder (2004 y 2005) recoge sus memorias. Escribió también Variaciones a como veredicto para el sol de otras dudas (1993), Espacios para lo huyuyo (1993), Collages de un notario (1993), Palíndromo en otra cerradura. Homenaje a Duchamp (1999), Papeles sin ángel y Con las cuerdas de Aleister (2005). Su más reciente obra es la novela Devastación del hotel San Luis (2007).

Fuente:
Lorenzo García Vega: Lo que voy siendo. Antología poética. Selección y prólogo Enrique Saínz. Ediciones Matanzas, 2009.

Ilustración: Roberto Diago (La Habana, 1920-Madrid, 1955). Portada de la revista Orígenes, Otoño, La Habana, 1949.

Dos nubes velan

noviembre 12, 2011

dos nubes velan
a la última luna
de este otoño

Alberto Armenteros
(Jaruco, Cuba)

Tres mil haiku

noviembre 10, 2011

Revisando
tres mil haikus:
dos caquis.

Shiki

Si nos quedáramos sólo con las palabras anteriores, nos veríamos obligados a jugar libremente con nuestra propia fantasía para comprender la conexión. Por fortuna, Kioshi dejó un testimonio minucioso sobre este asunto. Shiki era sumamente meticuloso y concienzudo en la selección de haiku. Aún en su lecho de enfermo, aquellos haiku que eran enviados a periódicos y revistas para someterlos a su crítica, eran escrupulosamente leídos y juzgados por él. Junto a su cabecera había una gran caja en la que se guardaban todos los haiku que recibía. Aunque Shiki estaba muy enfermo pues padecía de tuberculosis, le gustaba mucho comer y, sobre todas las cosas, adoraba los caquis que, como es bien conocido, son particularmente indigestos. En esta estrofa, Shiki se ha prometido dos caquis una vez que haya terminado de leer detenidamente los que parecen ser alrededor de tres mil haiku. Es una suerte de recompensa que lo aguijonea para concluir su labor. El afiebrado poeta está tendido en el lecho, escudriñando versos de bobos y poetastros y de vez en cuando le echa un vistazo a los dos caquis que allí esperan para ser o no comidos.

Fuente:
R.H. Blyth: Haiku. Vol III. Hokuseido. Tokyo, 1952)
Versión libre: JB

Se va el otoño

noviembre 7, 2011

Se va el otoño
Un gladiolo sumido
en el desagüe

Agotado el repertorio

noviembre 5, 2011

Otoko-oya sashiageru yori gei ga nashi

Agotado el repertorio,
el padre lanza al niño
por los aires

Isôrô

Fuente:
R.H. Blyth: Senryu. Japanese Satirical Verses. Hokuseido Press. Tokyo, 1949
Ilustración: Sobun Taniwaki († 1947)
Versión libre: JB

¡Mamá, mira!

noviembre 2, 2011

¡Mamá, mira!
La nube grande
Ha cubierto la montaña.

Manuel Alejandro (7 años)
(La Habana, Cuba)

Pintura:
John Constable
(Inglaterra, 1776-1837))