Tres mil haiku

Revisando
tres mil haikus:
dos caquis.

Shiki

Si nos quedáramos sólo con las palabras anteriores, nos veríamos obligados a jugar libremente con nuestra propia fantasía para comprender la conexión. Por fortuna, Kioshi dejó un testimonio minucioso sobre este asunto. Shiki era sumamente meticuloso y concienzudo en la selección de haiku. Aún en su lecho de enfermo, aquellos haiku que eran enviados a periódicos y revistas para someterlos a su crítica, eran escrupulosamente leídos y juzgados por él. Junto a su cabecera había una gran caja en la que se guardaban todos los haiku que recibía. Aunque Shiki estaba muy enfermo pues padecía de tuberculosis, le gustaba mucho comer y, sobre todas las cosas, adoraba los caquis que, como es bien conocido, son particularmente indigestos. En esta estrofa, Shiki se ha prometido dos caquis una vez que haya terminado de leer detenidamente los que parecen ser alrededor de tres mil haiku. Es una suerte de recompensa que lo aguijonea para concluir su labor. El afiebrado poeta está tendido en el lecho, escudriñando versos de bobos y poetastros y de vez en cuando le echa un vistazo a los dos caquis que allí esperan para ser o no comidos.

Fuente:
R.H. Blyth: Haiku. Vol III. Hokuseido. Tokyo, 1952)
Versión libre: JB

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