Archive for 26 diciembre 2011

Río invernal

diciembre 26, 2011

El cadáver de un perro
arrojado
en el río invernal.

Shiki

Este es un espectáculo que todos han visto. Niños pequeños lo apedrean cuando viene flotando, hinchado por los gases, con una cuerda de paja atada al cuello. Las mujeres y las niñas dicen “¡Pobrecito!”, lo que significa poco; y otras personas desvían la mirada y fingen que no han visto nada. Pero en el río de nuestras mentes, los perros ahogados pasan flotando, con sus ojos ya ciegos mirándonos fijamente. Estas cosas no pueden obviarse. Ellos y nosotros flotamos en el mismo río, y de la desintegración y destrucción de sus vidas y de las nuestras, surgen nuevas formas, para alegrar los corazones de los nuevos mundos de los hombres. En estos versos no hay patetismo o simpatía hacia los animales. El cadáver del perro pone de manifiesto la naturaleza de un río que arrastra cuanto puede ser arrojado en él, al igual que un espejo refleja todas las cosas sin miedo ni favoritismos; y, particularmente, la naturaleza de un río en invierno, en su énfasis sobre la muerte y la desolación. No hay amor ni belleza, sólo una estrecha corriente de frías aguas entre extensos bancos de piedras y grava.

Fuente:
Blyth, R.H: Haiku. Vol. IV. Hokuseido Press. Tokyo, 1951
Versión libre: JB

Racha invernal

diciembre 23, 2011

Racha invernal
Cae en el tapiz un ala
de mariposa

Anochecer

diciembre 21, 2011

Sayo shigure tonari e hairu kasa no oto

Anochecer.
El sonido de la lluvia en el paraguas
que entra al lado.

Ranran

El poeta está sentado solo en la casa, leyendo con desgano, sin `percatarse de su soledad. Afuera llueve. El sonido de las gotas de lluvia de repente se vuelve más intenso. Es el golpeteo sobre un paraguas que se acerca. ¿Será alguien que viene a visitarlo? El sonido pasa y parece entrar en la casa del vecino.

El silencio se esparce como un vidrio roto.
Los minutos levantan sus orejas y echan a correr,
Luego, uno a uno desaparecen otra vez y marchan
Sosegados afuera, monótonos adentro.
Inclinas la cabeza y enjugas una lágrima.
La soledad se acerca con su recio paso .*

* Soledad, de Harold Monro

Fuente:
Blyth, R.H: Haiku. Vol. IV. Hokuseido Press. Tokyo, 1951
Versión libre: JB

Última noche

diciembre 20, 2011

A José Manuel Rodríguez

Observo su desnudez; el tono cobrizo y las formas que siempre me seducen.

Hago rodar mis cabellos sobre sus curvas mientras huelo el perfume de bosque antiguo. Estrecho su cintura firme entre las piernas y siento cómo vibran en mis labios los latidos de su brazo. Los dedos se deslizan, pellizcan, penetran y yo existo.

Todo se aleja, las voces, los muros, y de lo umbroso surgen las traslúcidas esferas. Mi cuerpo se fragmenta y se expande junto al suyo. Permanezco en ese espacio que ocupa su voz de timbres tornadizos, perpetuando este último instante de cósmica génesis…

Abro los ojos desde la luz. Me apoyo en su brazo y me levanto; inclino la cabeza ante el público que de pie nos ovaciona. En estrecho y silencioso abrazo nos despedimos, él a otros brazos, yo un sueño sin promesas, sin concierto.

Noche estrellada
Vuelve la chelista
al manicomio.

María Elena Quintana Freire
(La Habana, Cuba)

Suceso Mayor

diciembre 19, 2011

¿Persistirán los habaneros, deseosos de un invierno que vaya apoderándose de los días sucesivos, en un preludio para los días mayores de diciembre, cuando cada despedida -de una hoja o de un jardín exasperado-, se torna en un símbolo? En las Navidades de… y las fechas giran, se hacen voluntariamente imprecisas, para duplicar la voluptuosidad de apoderarnos de ellas y señalar un tiempo que se quedó fijo, abriendo desmesuradamente los ojos y las cejas, como una máscara japonesa de combate. Los días se van precipitando, señalando sorpresas y anticipos, glorias y fanfarrias del día mayor de la Cena; parece que van perdiendo sus nombres y que se impulsan hacia el contenido del símbolo que los espera. Preparan las tías, en la levedad de su orgullo familiar, platos entreoídos; o cuando la abuela estuvo en Viena y trajo recursos para las Navidades; ensayan en estos días preliminares de la otra gran cena, los ánades con salsa de membrillo, la ternera asada con salsa de oruga, o zorzales asados sobre sopas doradas. Días que se acrecen en los preparativos, en que parece que se prepara la lección para los exámenes del paladeo y las papilas. Refuerza los varios solfeos de la lección, el aire de invierno que asoma su cabezota por las persianas y que parece demandarnos que sus sorpresas sean retomadas y dadas en pago de diez vueltas más para el rebozo. Invócase a la divinidad entrecana del invierno para su permanencia en nuestro gozo. Hilados de escarcha en las devanadoras, para que las Navidades estén rodeadas de esos excitantes para encender el fuego. Días que comienzan a adquirir el medio rostro de lo que va haciéndose en desfile hacia una claridad que se espera. Fíjanse los días, reclámanse a sí mismos y buscan quedarse, encuadrándose. Levántase ahora una música que comienza a impulsar los días, a llevarlos a un desfile donde el galope parece una línea infinitamente coloreada, hasta alcanzar la infinitud del aleluya en el Suceso Mayor.

José Lezama Lima

Fuente:
José Lezama Lima: “Sucesiva o las coordenadas habaneras”, en Obras Completas. Tratados en La Habana. Letras Cubanas. La Habana, 2009

¡Qué frío!

diciembre 14, 2011

Al doblar el cuello,
veo mi cuerpo yacente.
¡Qué frío!

Raizan

Este es un ejemplo de “vernos a nosotros mismos como nos ven los demás”, vernos como Dios nos ve. Hay un poema de Hakurakuten muy parecido, pero sin la experiencia corporal que objetiva, personaliza, ubica temporalmente y por lo tanto eterniza la experiencia:

A PRINCIPIOS DEL OTOÑO, A SOLAS EN LA NOCHE

La fresca brisa mueve las hojas de paulonia;
El batán del vecino es la voz del otoño.
Me acuesto a dormir bajo los aleros;
Al despertar, la luz de la luna en medio de mi lecho.

El frío invernal es un poco diferente al del otoño; el primero tal vez es más físico, el segundo más espiritual.

Fuente:
Blyth, R.H: Haiku. Vol. IV. Hokuseido Press. Tokyo, 1951
Versión libre: JB

Vieja y con frío

diciembre 12, 2011

Vieja y con frío.
El ruido de las piedras
que va pisando.

Lucrecia Linares

(Consolación del Norte, Cuba)

Significados

diciembre 8, 2011

Qué significa oler, a qué lenguaje
pertenece el picor de la cebolla
siempre aludiendo a más; y la fragancia
de amanecer de toda fruta, qué
misteriosa promesa nos esconde
que no agota el sabor; y qué nos dice
el coro en pleno del café magnífico
tronando en la tiniebla; y la ternura
con que se acerca al corazón la rosa
qué consuelo nos trae, de qué amor habla
la picuala en aromas anhelantes;
y si la humilde hierba nos bendice
con su aliento final, por qué nos odian
los lívidos desechos, acosándonos
con sórdidos hedores, con nefastos
halagos de terror. ¿Huele el abismo
de la noche a vacío? La remota
flor en ascuas que irrumpe en la negrura
total de lo exterior, con qué perfume
de vértigos nos llama. Pero aquí,
sobre el mantel, en el silencio blanco
de sus fibras sagradas, una voz
con suave terquedad está insistiendo,
desde la entraña cándida del pan,
que no hay por qué, ni puede haberlo,
que todo, todo al fin está muy bien.

Eliseo Diego
(Cuba, 1920-1994)

Fuente:
Eliseo Diego: Poemas manuscritos. Selección y presentación Josefina de Diego. Letras Cubanas, La Habana, 2005

Aparecidos de San Diego

diciembre 7, 2011

Aparecidos de San Diego:
su canto en el olor
a plátano maduro

***

Aparecido o Aparecido de San Diego.- Nombre epiceno masculino.- Precioso pajarito de jaula, que hace poco tiempo apareció y se estacionó en la Vueltabajo, desconocido en lo restante de la Isla; color azul marino, por el pecho como el pavo-real y un luzero azul celeste en la frente: patas punsóes: piquito largo; canto como rasgando tafetan: come plátano maduro. (Coereba cyaneá Lin.) El Sr. Gundlach es el único que afirma que este pajarito es de la Isla, donde anida y permanece, que en Cuba lo nombran Azulito, al cual distinguen del Azulejo.

Fuente:
Esteban Pichardo: Diccionario provincial casi razonado de vozes y frases cubanas. (Primera edición, 1875). Editorial de Ciencias Sociales. La Habana, 1976

Tarde de octubre

diciembre 6, 2011

Tarde de octubre
Un cocotero talado
vertiendo savia