La tibia luz del sol

Tomb of the soga brothers-Jurô and Gorô1

Yama-suso  atataka na hi ni narabu   haka sukoshi kana

La tibia luz del sol:
al pie de la colina, unas junto a otras, 
las pocas tumbas.

Santoka

El significado de la escena se manifiesta en el escaso número de tumbas. Incluso la propia muerte parece menos importante bajo el cielo que domina sobre las montañas cubiertas de hierba. Esta estrofa tiene veintiuna sílabas y carece de palabra de estación, ya que el término tibia se aplica a cualquier época del año, aunque en este caso el invierno tal vez sería la más apropiada. Aquí, kana es diferente a la ordinaria palabra de corte en el haiku corriente. Significa la aceptación por parte del poeta de la melancolía en la vida y la muerte, en la abundancia y la escasez, en la naturaleza y el hombre. Y todo esto está contenido en la palabra  sukoshi. Algunas tumbas están alineadas al pie de la colina, la pendiente siempre recibe el sol vespertino. Han elegido un lugar tibio para el postrero descanso de los muertos. En vida, trabajaban y hablaban entre sí. Ahora duermen el sueño eterno uno al lado del otro. Hay una dulzura en el pensamiento, el ritmo, la tibieza del lugar que lo hace similar, por su estado de ánimo y tratamiento, a una estrofa de la Elegía:

Bajo los recios olmos, a la sombra de los tejos,
en la tierra, en montones putrefactos,
cada uno en su estrecho lugar, ya para siempre
duermen los rudos antepasados de la aldea.

Sin embargo, el poema japonés no es tan fúnebre: tenemos la luz del sol y el calor en lugar de tinieblas y oscuridad. Ahora bien, el sentimiento es más profundo y más agudo debido al contraste, y por la palabra pocas . Lo que es inexpresado e inexpresable, lo expresa Bécquer, el Heine español, en su poema Los Muertos:

La picqueta al hombro,
el sepulturero,
cantando entre dientes,
se perdió a lo lejos.
La noche se entraba,
reinaba el silencio;
perdido en las sombras,
medité un momento:
"¡Dios Mío, qué solos
se quedan los muertos!"*

Esto es lo que no dice el poeta japonés.

*En español en el original. Respetamos la ortografía y puntuación que aparece en la edición consultada.

Fuente:
R.H. Blyth: A History of Haiku. Vol. II. Hokuseido. Tokyo, 1964 
Versión libre: JB

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3 comentarios to “La tibia luz del sol”

  1. Ana Rodríguez Says:

    Por lo general,la muerte no altera “el paisaje”,o el entorno general…pero no pasa desapercibida para los pocos que se ven afectados de alguna manera.(un abrazo)

  2. Rosalba Molina R. Says:

    Delicadas palabras que a su vez nos dejan sin ellas…ante la omnipresencia de la Hermana Muerte (como la llama San Francisco de Asis) y ante la fragilidad de la Vida.

  3. jorgebraulio Says:

    Pero qué diferentes las perspectivas del haiku tradicional japonés y la poesía occidental! Compararlas siemore es una lección.
    Saludos desde La Habana

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