Cómo no morir

 Bushi

Había una vez un hombre que decía conocer el modo de vivir para siempre. El señor de Yen envió a alguien para que aprendiera el método. Como el mensajero no fue inmediata y velozmente, el hombre que sabía cómo no morir, murió. El señor de Yen estaba muy enojado con el mensajero. Cuando iba a castigarlo, su lacayo favorito le advirtió:

−A nada teme más un hombre que a la muerte, nada valora más que la vida. Si él perdió su propia vida, ¿cómo hubiera podido impedir que usted muriese?

Entonces el señor no castigó al mensajero.

Había una vez un hombre llamado Chitzu. Quería aprender la Senda-de-no-morir. Cuando supo de la muerte del hombre que sabía cómo no morir, lleno de pesar, se golpeaba en el pecho, entre lamentaciones. Fushih, al oír esto, dijo sonriendo:

−Quiere aprender  el modo de vivir para siempre pero el maestro ya no está. Y todavía se entristece. Evidentemente, el maestro no conocía la Senda.

Hutzu dijo:

−Lo que dice Fushih está errado. Hay personas que saben cómo hacer algo pero no pueden hacerlo. Hay también los que pueden hacerlo pero no saben cómo lo hacen.

Había una vez un hombre de Wei que era bueno para las matemáticas. Al morir enseñó al hijo el secreto de su arte. El hijo lo escribió todo aunque él mismo no pudo llevarlo a cabo. Otro hombre le preguntó y el hijo le trasmitió lo que su padre le había dicho. El otro actuó según las palabras del padre y alcanzó su misma maestría. Por eso no puede decirse que un hombre que murió era incapaz de enseñar a los otros cómo no morir.

Fuente: R. H. Blyth: Oriental Humour. Hokuseido. Tokyo, 1959
Versión libre: JB

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6 comentarios to “Cómo no morir”

  1. Rosalba Molina R. Says:

    La muerte…la Hermana Muerte como la llamó San Francisco de Asis…siempre a nuestro lado y siempre la ignoramos, siempre es tratada como un tabú…la innombrable pero siempre omnipresente. Que hermosa se ve cuando se lleva el día en un crepúsculo; cuando termina un embarazo para dar paso a la vida…”Por eso no puede decirse que un hombre que murió era incapaz de enseñar a los otros cómo no morir”, es nuestra apreciacion y disfrute consciente de la vida lo que nos permite saludar a la Hermana Muerte quien “está tan segura de si misma, que nos da toda una vida de ventaja! Asi que …Carpe Diem y feliz vida para todos!!!

  2. Barlo Says:

    Todo el relato es una excusa para hablarnos y transmitirnos algo que nada tiene que ver con la muerte en sí misma; pues ella, la muerte, no es sino otra excusa para señalarnos lo que realmente importa aquí que sepamos: sobre el APRENDIZAJE. La conclusión sería algo así como, sólo viviendo se aprende; incluso aprendemos a no morir, muriendo…

    Saludos

  3. jorgebraulio Says:

    …Y hablando de eso: ¿se puede enseñar algo (haiku, arte…) que no podemos hacer? Parece que aquí, con todos los matices que tiene la vidad, no caben respuestas simplistas…
    Saludos desde La Habana

  4. Barlo Says:

    DE VIDA Y MUERTE

    Pero seamos, al fin,
    intrascendentes,
    sin nudos y metáforas
    seamos.

    Sencillamente así,
    igual que somos,
    según la piel y el ritmo
    del corazón seamos.

    Para morir,
    para vivir,
    para morir de cara.

    Para morir.
    Para vivir.

    Para morir
    de haber vivido.
    Y basta.

    (DE JOSÉ ÁNGEL VALENTE)

    Salud

    • jorgebraulio Says:

      Hermoso poema. Gracias, no conocía a este poeta. Buscando otras obras de él… He descubierto ésta:

      Anónimo: versión

      Cima del canto.
      El ruiseñor y tú
      ya sois lo mismo.

      Saludos desde La Habana

  5. Barlo Says:

    Cierto, y además en un impecable ritmo 5-7-5. Fue Valente (1929-2000) uno de los poetas que mejor y más han investigado y aproximado hacia las tradiciones místicas y sus formas… Sus ensayos, además, son una delicia y en todos ellos siempre se enhebra la misma poética: arte de la composición del silencio; o de la estética de la retracción y de la brevedad extremas… Te recomendaría los siguientes ensayos: “Las palabras de la tribu”; “La piedra y el centro”; “Variaciones sobre el pájaro y la red” y “Elogio del calígrafo”.

    Qué oscuro el borde de la luz
    donde ya nada
    reaparece

    De la palabra hacia atrás
    me llamaste
    ¿con qué?

    De él José Lezama Lima escribió: No creo que haya en la España de los últimos veinte años un poeta más en el centro de su espacio germinativo que José Ángel Valente, con la precisión de la ceniza, de la flor y del cuerpo que cae. Fue Premio Nacional de Poesía en 2001.

    Saludos

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