Nalgadas y pellizcos

Cuando la cantante ciega
siente un pellizco en las nalgas:
“¿Quién fue? Quién fue?”

Ella no siente sino curiosidad por saber quién lo hizo. Este es, según Cleopatra, “el pellizco del amante, que duele y es anhelado.”

***

Obsequioso,
la da una nalgada
a la nodriza.

Estas lisonjas y familiaridades, por no decir vulgaridades, son parte (por cierto, grande) de la naturaleza humana. El tema de la vulgaridad aún no ha recibido la debida atención de los sociólogos, psicólogos y estetas. Existe además una importante diferencia entre pellizcar y pegarle por el trasero a una persona del sexo opuesto. Pellizcar, al menos en Japón, es una invitación sexual. Pegar es menos serio, más bien se ve como una burla hacia la otra persona. (Esta estrofa aparece en Yanagidaru Shui.)

El trasero
que golpeó por error
le envía una carta.

En esta estrofa, la personificación cínica del senryu está en su mejor momento. Es el trasero quien envía la carta: el cuerpo, no la fina, imaginaria, imaginativa y dependiente alma.

Fuente:
R. H. Blyth:
Japanese Life and Character in Senryu. Hokuseido Press. Tokyo, 1960
-Edo Satirical Verse Anthologies. Hokuseido Press. Tokyo, 1961.
Versión libre: JB

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