Archive for 30 octubre 2012

Al sonido de la flauta

octubre 30, 2012

Fue no ne ni  nami mo yorokitaru  suma no aki

Al sonido de la flauta
también se acercan las olas.
Suma en otoño.

Buson

Fue escrito por Buson en el templo de Sumadera. La flauta es la misma que Bashô escuchó, la silenciosa flauta de Atsumori llamada “Hojaverde”. Todas las cosas se mueven por el número, por la música, y las olas se acercan y retroceden de acuerdo con “las cancioncillas espirituales sin tono”.

Byron tiene algunos versos parecidos en Estrofas a la Música, cuando habla de la voz de una mujer:

Como si su sonido provocara
La calma del océano,
Inmóviles, brillantes, yacen las olas.

Fuente:
R. H. Blyth: Haiku. Vol.. III. Hokuseido. Tokio,
Versión libre: JB
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Una mañana de otoño

octubre 29, 2012

uru kotowo sashi tomerareshi
hon no tyosha ni
miti nite aeru aki no assa kana

Una mañana de otoño
saludé en el camino
al escritor prohibido.

Takuboku Ishikawa
(Japón, 1885-1912)

Fuente:
Takuboku Ishikawa: Tankas. Traducción al portugués: Masuo Yamaki y Paulo Colina. Massao Ohno Editor. Aliança Cultural Brasil-Japão. São Paulo, 1991.
Versión libre: JB

De negras sombras pavoroso manto

octubre 22, 2012

De negras sombras pavoroso manto
lúgubre envuelto el ancho firmamento:
cruje la ceiba al sacudirla el viento,
rimbomba el trueno con horrendo espanto.

Gime la humanidad y todo cuanto
respira ¡ay triste! en tan fatal momento.
Romperse quiere con fragor violento
el Orbe todo, ante fracaso tanto.

Yo entonces solo, con incierta huella,
busco la salvación ¡oh! si la alcanzo
a la trémula luz de alguna estrella.

Allá en la oscuridad diviso el puerto…
corro… llego… un abismo ¡Oh, Dios! me lanzo
y al rodar por las peñas me despierto.

Miguel Teurbe Tolón
(Matanzas, 1820 – 1857)

Miguel Teurbe Tolón y de la Guardia: Poeta, escritor, periodista y profesor. Nació en Matanzas, Cuba, el 29 de septiembre de 1820. Creador del escudo y la bandera de Cuba. Prestó servicios literarios   en  El  Faro  IndustrialLa  PiraguaLa  PrensaLa  Floresta  Cubana, Brisas de Cuba y El Duende, entre otros. En 1848 tuvo que emigrar a EE.UU. a causa de sus ideas independentistas, dedicándose al magisterio y asumiendo la secretaría de la Junta Cubana Anexionista en la ciudad de New York. Tuvo bajo su responsabilidad la sección hispanoamericana del New York Herald. Falleció en Matanzas, el 16 de octubre de 1857.

Fuente: La Jiribilla
Imagen: La Ceiba, obra del pintor cubano Lester Campa.

Siervos de los crisantemos

octubre 20, 2012

Kiku-tsukuri  nanji wa kiku no  yakko kana

Sembrador de crisantemos,
¡eres el sirviente
de los crisantemos!

Buson

Esta estrofa parece algo breve, como si expresara la exasperación de Buson. El aficionado a los crisantemos podría replicar que el poeta es esclavo de la poesía, y no dejaría de tener un poco de razón, pero el objetivo de la vida poética, o más bien su condición, es la libertad. La gente con pasatiempos e ismos, aquellos que distorsionan sus vidas en aras de un conjunto de principios o de algún propósito, se ven ellos mismos prisioneros de aquello que pensaron enjaular. La poesía de la estrofa precedente, si tiene alguna, está en la cólera que provoca el mal uso de la vida y la belleza. Lo que debió ser flor, se vuelve una atadura, lo que debía provocarnos una sonrisa, nos hace fruncir el ceño. En lugar de seguir a la naturaleza, tratamos de forzarla. Los primeros serán los últimos; y los últimos, los primeros. Quizás sería mejor asumir que el poeta (o el hombre que cultiva las flores) está hablando consigo mismo. Desde muy temprano en la mañana, hasta las altas horas de la noche, vela por los crisantemos, no se libra de ellos ni un instante. Cada crepúsculo, los mira hasta que anochece; lo primero que hace al alba, antes que cualquier otra cosa, es ir al jardín a contemplarlos. Siente que el hombre fue hecho para los crisantemos, no a la inversa. ¿Y cuál es la verdad? Si usted cree que el domingo fue hecho para el hombre, entonces nosotros podemos decir: “El hombre fue hecho para el domingo”. Por supuesto, la verdad es que ninguno está hecho para el otro, y a la vez están hechos para cualquiera. El poeta se da cuenta de esto en su fuero interno, lo piensa y se ríe de sí mismo, tiene una secreta satisfacción ante su propia desmemoria cuando atiende a las plantas.

Hay una estrofa pre- busoniana de Shukuzan:

Kyô kiku no doboku to narishi teire kana

Hoy, podando,
me he vuelto esclavo
de los crisantemos.

Hay unos versos de Issa en los que la dedicación fanática al cultivo de los crisantemos se refleja mejor, debido a que se hace de manera indirecta:

Nyûdo no ôhachimaki de kiku no hana

La cabeza afeitada
y una banda alrededor.
¡Flores de crisantemos!

Un sacerdote laico, o más probablemente un hombre corriente, con la cabeza recién afeitada, se ha atado una banda alrededor de su cabeza para concentrar sus energías en el cuidado de los crisantemos. El modo en que lleva esta venda en la cabeza indica su fanatismo.

Fuente:
R. H. Blyth: Haiku. Vol. IV. Hokuseido.Tokyo, 1951
Versión libre: JB

Oliendo el cuello del padre

octubre 18, 2012

Oliendo el cuello del padre,
se durmió.
Cálido otoño.

Lucrecia Linares
(Consolación del Norte, Cuba)

Cuando no hay arroz

octubre 16, 2012

Cuando no hay arroz,
la flor de ominaeshi
en el búcaro.

Bashô

El ominaeshi florece en el otoño. La planta alcanza entre tres y cuatro pies de altura,  y da flores pequeñas, como granos, en ramilletes de un amarillo intenso. Los tallos son delgados y parecen transparentes, en algún modo semejantes a una antena de caracol.

Bashô nació en una casa de samuráis y aprendió que:

El pasatiempo de escribir poemas no es propio de un samurái. La inclinación a tales diversiones es cosa de mujeres. El que nació samurái debe vivir y morir con la espada en la mano.*

La estrofa precedente muestra lo que dicta la educación. Bashô, como poeta y samurái, coloca a la santidad encima de la felicidad. Su vida retirada se muestra en esta estrofa del Zenrinkushû:

Partir una rama de hojas carmesíes, y escribir sobre el otoño:
Arrancar flores amarillas, y hacer la cena con ellas.

He aquí una estrofa similar de Buson:

Furusato ya sake wa ashiku mo saba no hana

Mi aldea natal:
el vino, malo,
pero ¡las flores de alforfón!

Sin embargo, puede que Buson esté queriéndonos decir que las flores de alforfón prometen una buena cosecha, y que podrá comer fideos.

* Código de Katô Kiyomasa, famoso general del siglo XVI.

Fuente:
R. H. Blyth: Haiku. Vol. IV. Hokuseido, Tokyo,
Versión libre: JB

Bajando el río

octubre 14, 2012

bajando el río
sobre un montón de ramas
la garza erguida

José Manuel Rodríguez
(La Habana, Cuba)

Sobre la rama seca

octubre 12, 2012

Kare-eda ni karasu no tomarikeri aki no kure

Sobre la rama seca
un cuervo se ha posado;
tarde de otoño.*

Hay una perfecta unidad entre los objetos de esta estrofa y el “estado de ánimo” que trasmite, una peculiar unión entre lo que se expresa objetivamente y lo subjetivo que queda implícito. Esto justifica su aceptación universal como obra maestra e hito histórico de la cultura japonesa.

Kare-eda quiere decir “rama seca”, o “árbol mustio”, o “sin hojas” aunque no esté marchito. Hay un dibujo del propio Bashô, que muestra un árbol, no con las ramas desnudas (con lo que estaríamos en la temporada invernal y no en otoño), sino con todo el árbol sin vida y marchito. La soledad  de este otoño se intensifica por la inmovilidad sepulcral y el acromatismo de la escena.

Por supuesto, el tema en sí no es nuevo, especialmente para los artistas chinos y japoneses. En prosa y verso también podemos encontrar frecuentes referencias al mismo. En la sección 93 de la segunda parte del Saikontan, leemos lo siguiente:

“Un perro ladra en una aldea de melocotoneros, gallos cacareando entre las moras”, – ¡Qué ingenua simplicidad! Pero cuando tomamos “La luna en un frío lago de montaña, un cuervo en un árbol seco”, sentimos que a esta ingeniosidad, inhóspita, le falta vida.

Se dice que el escritor del Saikontan, Han Min Yang, vivió durante la era Wanri (1575-1619), aproximadamente setenta años antes de la época de Bashô (1644-1694). De haber conocido la estrofa de Bashô, la habría criticado por su artificialidad y podemos ver que tendría alguna justificación para ello. Ciertamente, ésta no es la simple imagen de una tarde de otoño como parece a primera vista

Hay un waka de Sadaie (1162-1241), que puede haber tenido alguna influencia en la creación de la estrofa, donde se muestra la fatal tendencia hacia lo lúgubre y lo desolado porque supuestamente resultan más poéticos que lo radiante y alegre.

Mirando sobre la bahía,
Flores de primavera y hojas otoñales
Nada son,
Comparadas con las chozas de paja
En el crepúsculo de otoño.

Hay la misma tendencia en los poetas románticos ingleses, por ejemplo en Keats y Shelley:

Los juncos se marchitan en el lago,
Y ningún ave canta.

No había hoja alguna  en el bosque desnudo,
Ni una flor el suelo.

Sin embargo, hay que decir que Bashô, al asimilar la esencia del waka y la poesía china, había dado un paso más hacia el ideal de haiku que interiormente sentía aunque aun no fuera explícito. Esta estrofa fue publicada en  Azuma Nikki (1681), cuando tenía casi cuarenta años. En este diario se pueden encontrar otros versos sobre el tema de una tarde de otoño. El de Yûsui es, tal vez, el mejor de ellos:

Aki sabishi tameiki ya tsuku tôdera no kane

Soledad otoñal.
Un lamento. El sonido
de la campana del templo lejano.

En la primera versión, tal y como aparece en el Diario, tenemos:

Kare-eda ni karasu no tomaritaru ya aki no kure

una forma aún más larga: 5-10-5. El significado es prácticamente el mismo, pero la versión posterior es más severamente objetiva en el tono. Este haiku representa el primer paso que dio Bashô en su ruptura con la Escuela Danrin, hacia el establecimiento de la suya y la creación de lo que hoy llamamos “haiku”.

Fuente:
R. H. Blyth: el haiku. Vol.. III. Hokuseido. Tokio,
Versión libre: JB

*Traducción: Fernando Rodríguez-Izquierdo.

Traducción y comentario actualizado y esclarecedor sobre este célebre haiku en: El Alma del Haiku

El columpio roto

octubre 10, 2012

Hoy me permito el desliz  de publicar un haiku “fuera de su estación”. Con él, su autora ocupó el segundo puesto en el kukai del más reciente  número de Hojas en la Acera, Gaceta Trimestral de Haiku. Esta composición también integra el conjunto que resultó premiado en el concurso El Vuelo del Samandar. Enhorabuena.

***

Viento de abril
Se refleja en un charco
el columpio roto.

卯月の風や
水溜りに映る
襤褸のゆさわり

Utzuki no kaze ya
Mizutamari ni utsuru
boro no yusawari

María Elena Quintana
(La Habana, Cuba)

Traducción al japonés:
Raúl Fortes Guerrero

La mejor pócima

octubre 8, 2012


Horegusuri sado kara deru ga itchi kiki

La mejor pócima
para el amor
viene de Sado.

Lo que “viene de Sado” es el dinero. En el antiguo Japón, la mayor parte del oro se extraía de esa región.

Fuente:
R. H. Blyth: Edo Satirical Verse Anthologies. Hokuseido. Tokyo, 1961
Versión libre: JB