Archive for 28 abril 2013

Salí al jardín.

abril 28, 2013

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Niwa ni dete  monotane maku ya  yamiagari

Salí al jardín
y sembré unas semillas,
convaleciente.

Shiki

Con dedos débiles, vacilante, agachado en el suelo, el poeta coloca las semillas, feliz por la vida latente en él mismo y en lo que está plantando. Compárese el tratamiento que da Gray al mismo tema en su Oda sobre el Placer que surge de la Vicisitud:

Mirad al infeliz que ha mucho tiempo yace,
en el lecho espinoso del dolor,
que pugna aún por el vigor perdido
y respira y camina nuevamente.
La menos presumida florecilla del valle,
la nota más sencilla que acrece el vendaval,
el sol común, el aire, los celajes,
a él le están abriendo el paraíso.

 

Fuente:
R. H. Blyth: Haiku. Vol. II. Hokuseido. Tokyo, 1950
Versión libre: JB
Imagen: Utagawa Kuniyoshi (1797-1861): Mujer sentada bajo el cerezo en flor.

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Día del Idioma

abril 27, 2013

Desde su encierro2

Día del Idioma.
Desde su encierro, el niño
le ladra al perro.

Kaishi

Un ventarrón

abril 21, 2013

nido del zunzún 2

Un ventarrón
Sube y baja el nido
del colibrí

Trueno al vinagre

abril 20, 2013

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Reunión de juerguistas.
–¿Alguno de ustedes ha comido trueno al vinagre?
–¡Por supuesto que no! Jamás oí tal cosa. ¿Y tú?
–Yo, sí.
–¿Cómo es su sabor, dulce o agrio?
–Bueno, sabe un poco nublado.

Fuente:
Blyth, R.H:  Oriental Humour. Hokuseido Press. Tokio, 1959
Versión libre: JB
Fotografía: T. Enami (1859-1929)

Nubes de abril

abril 18, 2013

Almacigo 3

Nubes de abril
Los sinsontes se callan,
cruje el almácigo

Anís de España

abril 15, 2013

Flores de menta americana2

Anís de España:
en las hojas y flores,
el mismo olor

Anís de España
Otros nombres comunes: Menta americana, Quitadolor, Hinojo de anís, Salvia americana y Poleo.
Nombre científico: Lippia alba (Mill.) N.E.Brown
Familia botánica: Verbenaceae

Butoh Space Dance en Cuba

abril 14, 2013

El regreso a la génesis desde la tierra del sol naciente

Por: Alejandro Ruiz Chang • La Habana, Cuba
Fotos: Néstor Martí, Leanny M. Pintado Infante

En la aurora del siglo XXI nadie pone en duda el sincretismo esencial de nuestro pueblo. La Habana, síntesis y catalizador de este proceso, hace por estas fechas alarde de su condición mestiza, multicultural y exótica. Vivir la Habana Vieja es una de las más seductoras propuestas que nos traen estos días de abril, cuando la danza asume la magia de la ciudad de la estática milagrosa. Nos llegan los frescos aires de más de 18 países, pero son los misterios del Japón los que nos motivan e intrigan en la presente entrevista.

El Butoh —técnica de origen japonés— se nos presenta como intento por rescatar lo primigenio, lo sustancial y hacerlo arte, como una manifestación que no enajena al artista de sus circunstancias, pero que busca más que mímesis, núcleo, verdad. Esta técnica danzaria invita a ser espectadores posmodernos y sin necesidad de correr los telones de los teatros. Su arte está en la calle y se aventura a experimentar con el Butoh en este XVIII Festival Internacional de Danza en Paisajes Urbanos. Habana Vieja. Ciudad en Movimiento.

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Tetsuro Fukuhara se acerca a la más grande de las islas del mar Caribe con una propuesta totalmente diferente a lo que sus moradores están acostumbrados, ya desde lo danzario, ya desde lo filosófico. Toda nueva promesa estética, todo intento de cambio de lo formal, encierra en sí un cambio de conceptos, de esencia y el Butoh no se libra de estas pretensiones.

Fukuhara es bailarín experimental de Butoh, a la vez que coreógrafo, escritor y director de Butoh Space Dance; compañía fundada en 1990 con el apoyo de la Fundación Japón, y que realizara ese año su debut en París y Berlín.

El proyecto Butoh ha estado en constante gira mundial por Turquía, Francia, EE.UU., Italia, Tailandia, Reino Unido, Chile y Alemania, entre otros países, donde logró una exitosa acogida en festivales danzarios de esas regiones. En medio de su primera visita a la Isla y en un espacio colmado de bailarines ansiosos por conocer su propuesta, Tetsuro accedió a esta conversación para develar algunos de los misterios del Butoh, materia pendiente para todos los amantes del baile antes de su llegada a Cuba.

¿Qué es el Butoh?

El Butoh sale a la luz luego de la bomba de Hiroshima, como una protesta por esos cuerpos mutilados, resquebrajados. Es la representación de lo que había sucedido, y bajo esos cánones se hace presente en otras partes del planeta, aunque es muy poco conocido.

Es un paso desde el interior. Se trata, también, de la autorrealización a través del cuerpo de la persona. La técnica directa. La danza original. Es una recuperación de la naturaleza en la humanidad y el renacimiento de un cuerpo intoxicado, que de alguna manera se ha perdido en el mundo contemporáneo.

Propone que todo ser humano puede bailar. El cuerpo se pinta de blanco, por lo general, y asume este aspecto de muerte. Pero no solo engloba el fin de la existencia, sino también la vida, la filosofía oriental que en el fondo aborda todo: la muerte y la vida, el sufrimiento y la alegría, la felicidad y el llanto.

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¿Cuál es el significado de “Danza Espacio”?

Es un nombre de danza y diseño —basado en Butoh— que hace aparecer un órgano de conciliación y su entorno en el espacio. En ella, el cuerpo no es una herramienta para la expresión de una historia, sino que es la historia misma.

Propone una colaboración entre danza, arquitectura y el diseño de la información, que utiliza el “tubo” como espacio para crear un concepto propio. Un espacio que nos permite encerrar nuestra información, otorgarle un sentido a cada propuesta.

¿Qué representa el “tubo” dentro de su propuesta?

Es una nueva forma de comunicación y conciencia sobre la base de la danza Butoh. Pretendo hacer una danza en el espacio del movimiento del “tubo”    —una tela blanca de 10 metros de largo por 1.5 metros de altura, hecha con un material especial de estiramiento, que está suspendida por cuerdas—, que se utiliza como un objeto arquitectónico donde los participantes experimentan el movimiento a través de ese espacio.

Establece una relación íntima con el espacio en la que se percibe una nueva consciencia respecto al propio cuerpo. En esta situación ingrávida se recupera su facultad de recibir energía desde la naturaleza, lo que ayuda a retomar una conexión más profunda con el medio ambiente, y realizar un enlace que se ha extraviado en el hiperconectado mundo contemporáneo.

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¿Cómo se inicia Ud. en la práctica del Butoh?

Soy de la segunda generación de Butoh, de Japón. Los padres fundadores, Tatsumi Hijikata y Akira Kasai, fueron mis maestros y llevaron el Butoh desde lo que para ellos era la raíz del ser humano, los inicios: el vientre materno.

En un principio, la idea giraba sobre cómo desplazar las técnicas ya incorporadas, despojarse de ellas y volver a la esencia del hombre. Es un movimiento que va retornando hacia algo más primitivo, algo más puro. Intento llegar más atrás de ese vientre materno: a la célula, al origen, a lo más remoto, para lo que cada cual depende de sus creencias y vivencias. En este aspecto, la visión de Oriente es bien amplia.

¿Cuáles son sus intenciones con este proyecto?

Ahora mismo pretendo llevar a cabo esta técnica por todo el mundo para salirnos un poco del ambiente oriental, y hacerlo no solo para el campo artístico, sino también para un público más amplio. Quiero incluir a niños, estudiantes, empleados de oficinas, personas de avanzada edad, discapacitados, y hacerlo en espacios tan variados como museos, universidades, escuelas, centros de bienestar social o la calle. Todos pueden tener el mismo interés hacia este espacio y lograr sacar fuera un “yo” interior que, muchas veces, no se expone abiertamente.

¿Qué propuesta trae al Festival?

Traigo tres exhibiciones, en el espacio de la galería Factoría Habana. Además, imparto dos talleres sobre la Danza Espacio —uno para niños y otro para adultos, en el mismo lugar de las presentaciones—, en la mañana y la tarde. Estos encuentros están diseñados para comunicar mi experiencia e instar a que todos los asistentes entren en el espacio del “tubo” para disfrutar las suyas.

Con los adultos, pretendo reclutar intérpretes para la Escuela de Danza Espacio en Tokio. La idea es también reconocer la mirada que tienen acá los bailarines y qué se puede rescatar de su memoria corporal.

El trabajo con niños tiene la intención de recuperar ese cuerpo puro que ellos tienen, una expresión que no lleva caretas. Son muy arriesgados y se comunican de forma muy liberal. A veces, son más creativos que uno mismo y lo hacen de forma inconsciente, lanzándose a la experimentación.

En los dos casos, indago en la búsqueda de esa espiritualidad que requiere despojarse de técnicas, en el fondo, ser uno mismo.

¿Cómo piensa que acogerá el público cubano su propuesta?

La propuesta depende de la interpretación que le dé cada uno. Del sentido que se le da a ese camino en blanco por el que se atraviesa. Es un recorrido del movimiento más interno, casi imperceptible, hasta conectarse con el universo.

Puede gustar a algunos, a otros no; pero eso sucede con todas las manifestaciones artísticas. Como dije, depende del estado de ánimo que se tenga cuando te enfrentas a este tipo de performance —si es que se puede llamar así, porque en Oriente el Butoh es Butoh, no es danza, ni teatro, ni todos esos estereotipos en los que se tiende a encasillar a las cosas acá en Occidente.

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¿Algún interés especial en acercar el Butoh a Cuba?

El pueblo cubano tiene mucho que decir y el arte es una vía propicia para esto. El Butoh es una manera de viajar al interior de los sentimientos, a la esencia del ser humano y creo que puede ser muy provechoso para que el público saque afuera lo que siente, lo que quiere expresar.

El cubano lleva la danza en su naturaleza y eso es importante para realizar este viaje. Con esto ya tiene una buena parte del proceso adelantada, a diferencia de otras culturas. Por tanto, va a ser bien fácil que se logre comunicar, identificar con esta práctica.

Cuba es muy interesante en ese sentido, y el contexto del Festival es propicio para ello. Este ambiente de baile, donde el público se mezcla con el arte, con la ciudad, donde cada movimiento se une a su contexto real, es increíble y no lo he percibido en ninguna otra ciudad. Eso es lo que hace único a este pueblo cercado de mar.

Fuente: La Jiribilla

Halo de sol

abril 13, 2013

Halo de sol

Arriba el sol
con un halo. En las hojas,
mariquitas

Halo de sol
Imitando al sinsonte
un zorzal gato*

*Dumetella carolinensis

Foto: Carlos Alberto Pérez

Mística, ética y ecosofía

abril 3, 2013

Los Abuelos1

Entre religión y ecología se da un estrecho vínculo. Los calendarios litúrgicos reflejan los ciclos de la naturaleza. Toda religión expresa el contexto ambiental que le dio origen. Los hebreos, y en general los pueblos semitas, vivían en regiones inhóspitas, desérticas, lo que los llevó a desarrollar el sentido de lo sagrado centrado en la trascendencia. Donde la naturaleza es exuberante, como en los trópicos, se acentuó la inmanencia de lo sagrado. Todo el entorno geográfico y climático influye en la relación religiosa que se tiene con la naturaleza.

 El cristianismo tuvo su origen en áreas urbanas. Veía la naturaleza a distancia, como algo extraño y adverso. La palabra ‘pagano’, que englobaba a todos los no cristianos, significa etimológicamente ‘habitante del campo’. Todas las tradiciones religiosas indígenas mantienen un vínculo muy estrecho con la naturaleza. Son teocósmicas: lo divino se manifiesta en el cosmos y en sus componentes, como la montaña (pachamama).

 El hinduismo y el taoísmo dan culto a la naturaleza; mientras que el confucionismo y el budismo son tradiciones más antropocéntricas, volcadas hacia la conciencia y a las virtudes humanas. El islamismo mantiene una relación singular con la naturaleza. Es una religión semítica, que da culto a la trascendencia de Alá, pero conserva, como el judaísmo, un vínculo estrecho con el entorno ambiental, que se refleja en la distinción entre alimentos puros e impuros, el ayuno, el cuidado con la higiene personal, etc.

 Las religiones aborígenes (ab-origen = que están en el origen de todas las demás) no separan lo humano de la naturaleza. Hay un fuerte sentido de equilibrio y reciprocidad entre el ser humano y la Tierra. Lo que de ella se saca debe ser devuelto a ella.

 Entre las grandes tradiciones religiosas es el hinduismo quien mejor cultiva esa armonía. Toda la India respira veneración sagrada por ríos, animales, árboles y montañas. La veneración por las vacas refleja ese sentido de equilibrio, pues se trata de un animal del que se obtienen muchos productos, desde leche y sus derivados hasta estiércol como fertilizante, y eso es más importante que comerlas.

 Tres grandes desafíos, según el místico catalán Javier Melloni, están inter-relacionados: la interioridad, la solidaridad y la sobriedad. La interioridad nos impele a la vía mística; la solidaridad a  la ética, y la sobriedad a la preservación ambiental.

 Nuestra civilización estará condenada a la barbarie si las personas perdieran la capacidad de interiorización, de hacer silencio, de meditar, de modo que sepamos escuchar las necesidades del prójimo (solidaridad) y el grito agónico de la Tierra (sobriedad). Urge someter la ecología a la ecosofía, a la sabiduría de la Tierra, en expresión de Raimon Panikkar. No se trata de imponer la razón humana sobre la naturaleza (eco-logos), sino de poner oídos a la sabiduría de la Tierra, para captar lo que ella tiene que decirnos con sus ciclos, sus cambios climáticos e incluso con sus catástrofes.

 A pesar de que ha habido avances en nuestro comportamiento, gracias al crecimiento de la conciencia ecológica (reciclaje, uso del agua, productos ecológicamente correctos, etc.), todavía estamos apegados a un modelo civilizatorio altamente nocivo para la salud de Gaya y de los seres humanos.

 Continuamos consumiendo combustibles escasos y contaminantes y, a contrapelo de todo el movimiento ecológico, nos sumergimos en la ola  consumista que produce cada día pérdidas significativas de la biodiversidad y toneladas de basura derivada de nuestro lujo.

 Tres grandes mentiras necesitan ser eliminadas de nuestra cultura para que el futuro sea ecológicamente viable y económicamente sustentable: 1ª) los recursos de la Tierra no son suficientes para todos; 2ª) debo asegurar mis recursos, aunque otros carezcan de ellos; 3ª) el sistema económico que predomina en el mundo, centrado en la lógica del mercado, y el actual modelo civilizatorio, de acumulación de bienes, son inmutables.

 Nuestro planeta produce hoy alimentos suficientes para 12 mil millones de personas, y está habitado por 7 mil millones. Por tanto no hay exceso de bocas sino falta de justicia. No habrá futuro digno para la humanidad sin una economía de compartimiento y sin una ética de la solidaridad.

 Durante milenios los pueblos indígenas y las tribus desarrollaron formas de convivencia basada en la sustentabilidad, en la armonía con la naturaleza y con los semejantes. ¿Cómo se va a considerar ideal un modelo civilizatorio que, de los 7 mil millones de habitantes del planeta, condena a  4 mil millones a vivir en la pobreza o en función de sus necesidades animales, como alimentarse, abrigarse de la intemperie o educar a sus crías?

Frei Betto

Imagen:
“Los Abuelos”, de la serie: Historia de los Antepasados
Autor: Tomás G.
Uribichá-Guarayos

Santa Cruz-Bolivia

Haikus hiperbólicos

abril 1, 2013

THREE GEISHA UNDER CHERRY BLOSSOMS

Kane hitotsu  urenu hi wa nashi  edo no naru

 Grandes campanas del templo-
No hay día que no se venda alguna.
Primavera en Edo.

 Kikaku

 En este poema hay dos corrientes poéticas: una es la hipérbole, la otra, la autoidentificación, y las dos forman un solo raudal. Sobre la hipérbole, esa expresión de un estado de ánimo en el que el río de ideas-sentimientos desborda sus riberas repentinamente e inunda la mente, Nesfield dice con desdén:

Esta figura, usualmente es un defecto, pero en ocasiones puede acudirse a ella, siempre que la distorsión de los hechos no choque demasiado con el sentido de la verdad.

En los sutras, la mentalidad india, que tiene una tendencia natural en esa dirección, ha utilizado la hipérbole para superar al intelecto, y crear un estado en que todas las cosas se ven como posibles. Por ejemplo en el Yuimakyô, al principio de la sexta sección, Sharihotsu (Sariputra) se dice, al notar que no había ningún asiento en la sala de Yuima:

“¿Cómo pudieron sentarse aquí todos los Bodhisattvas y los discípulos?”

Yuima dispone treinta y dos mil asientos, cada uno tan grande como el monte Sumeru. Todos los visitantes son acomodados en la pequeña sala de Yuima que mide nueve pies cuadrados. Esto guía al lector del sutra hacia una región intemporal, inespacial, trascendental, donde la vida obra a través del tiempo y el espacio.

Sôshi (Chuangtze), que comparte este misticismo indio, comienza su obra dentro del mismo espíritu y con el mismo objeto:

En el Océano del Norte, hay un pez llamado Kon, que mide miles y miles de leguas. Se metamorfosea en un ave llamada Hô. No sé cuántas leguas mide transversalmente. Poderosa, se eleva y vuela, sus alas cubren el cielo como si fueran nubes.

Él muestra que este gigantesco pez-ave es apenas como una mota en un rayo de sol, y de este modo nos lleva  a una cósmica reductio ad absurdum.

Podemos encontrar ejemplos de hipérbole en muchos autores de haiku, pero en esta figura hay algo extraño a la naturaleza del haiku, que privilegia en todo caso la moderación. A continuación, un ejemplo no logrado de Buson:

 Mizuumi e  fuji o modosu ya  satsuki-ame

Lluvias de estío
¿Regresará al lago
el Monte Fuji?

 Quiere decir que las lluvias del verano son tan violentas que al parecer querrían devolver al lago Biwa la tierra del Monte Fuji, que se supone moldeado por su erupción. Otro ejemplo, de Shiki:

 Kangori ya  fudô no kaen  kôru yo ni

Purificación invernal;
Esta noche las llamas de Fudô
se están congelando.

 Durante el período de Kan. (la estación más fría), cada noche después de las abluciones, templos y santuarios son visitados y venerados, especialmente por los aprendices. Antiguamente corrían desnudos; en la actualidad, en quimonos blancos con hachimaki y campanas atadas a la cintura. Es tanto el frío que las rojas llamas del halo de Fudô, el Dios del fuego, podrían congelarse.

Fuente:
R. H. Blyth. Haiku Vol. II. Hokuseido. Tokyo, 1950
Versión libre: JB