Los blandos hilos (4)

Rolando Escardó (1925-1960)

 

Ahora es el mes de marzo.

En el espacio están configu-

rándose los astros.

 

Ay, la paloma gira lenta

en largos vuelos

espantada.

 

El viento cimbra en las altas agujas de las palmas.

 

El sopor se reúne

en el patio.

 

Mares de nubes,

interminables islas bajo el sol

y el mundo bajo mis pies.

 

las ventoleras del otoño

azotándome el rostro en día de medio sol.

 

Viento soplado en el invierno mío

entra en mis huesos

ven conmigo…

 

Las olas negras,

los chillidos que estrujan

el aire inmóvil que no cesa.

 

Esa es una ciudad,

aquello un río,

y a lo lejos el mar junto a las rocas.

 

La luz transforma esa pared silenciosa,

el pozo, la caverna.

 

Ciego entre tanta luz

no sé si voy

o vengo.

 

En la alta noche el ruido

no me deja.

 

El viento de la estación

me envuelve

llueve

 

el aire

el río

la diurna destemplanza prosigue.

 

nada queda

nada

sólo el polvillo de las sales que no pasan.

           

Ah! las sutiles ráfagas

golpeando las persianas.

 

Cuento las vigas y

miro a través de la ventana

lo infinito

 

Una ciudad distante

en donde el claro cielo

me construye.

 

Una garganta cósmica

diciendo la palabra

Aaaaaaauuuuummmmm

 

fuera del mundo,

con el peso del mundo

y no me quejo.

 

sólo el viento y los pájaros

me acompañan cuando vuelvo.

 

De cada cosa un roce

y una cifra

o el nombre de mi Dios.

 

Los árboles quemados

permanecen aún contra

el paisaje.

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