Posts Tagged ‘arte cubano’

Harakiri

diciembre 10, 2014

Harakiri_Reboiro

Este excelente cartel fue creado, hace ya cincuenta años, por el diseñador cubano Antonio Fernández Reboiro para anunciar el filme Harakiri (1962), del director Masaki Kobayashi. Con mucha justeza,  se cita como ejemplo del nivel alcanzado por el diseño gráfico cubano en los años 60. Una huella más de la cultura japonesa en Cuba.

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Galán de noche

marzo 30, 2014

Galán de Noche

Una imagen entrañable, aromas de mi infancia en el Reparto de Hornos, en Marianao…

Galán de noche
El viejo del trombón
vuelve al hogar

 

Ilustración: Enrique Martínez Blanco

Primavera

mayo 7, 2013

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(Beethoven, opus 24)

Hay días en que el sol siente deseos
de imitar a Dios.                         

Él se hastía
de ser la andrógina margarita del firmamento,
y atareadamente se entrega a la tarea
de remedar al Señor.

Aplica su malicia de niño irreverente                   
a producir la mariposa nueva.
Mete la luz entre el gastado iris,                         
y lo rojo da el negro y amarillo lo azul.
De la panza del sapo hace un diamante                      
tan casto y diáfano como el planeta Venus.
Y donde hubo verdor deja flotantes cabelleras                    
(interminables cabelleras de color amaranto).

¡No hay quien descubra en esta dulce belleza de la tórtola
la que fuera arredrante cabeza de hipopótamo!                   
El Universo es puesto en orden por el sol: queda                         
limpio de error. ¡Todo es belleza! Transfigurado,                
lo hórrido de ayer canta himnos de gracias a lo justo.
Las alabanzas brotan de la boca del jabalí como de la del ruiseñor.                     
¡Aleluya por todos! ¡Aleluya hasta el fin de los tiempos!                      

Y tras ver el sol el mundo variopinto y nuevo, échase a reír.
(A esa risa del sol es a lo que llamamos los hombres primavera).                   
Dios nuevo, ríe el sol, y sus cascadas de oro líquido, ardiente,
hunden fulgor y hacen alegría
hasta en las negras entrañas de la tumba.                        

Gastón Baquero
(Banes, 1914  – Madrid, 1997 )

Pintura:
René Portocarrero
Flora (Fragmento)
 (La Habana, 1912 – 1985)

Butoh Space Dance en Cuba

abril 14, 2013

El regreso a la génesis desde la tierra del sol naciente

Por: Alejandro Ruiz Chang • La Habana, Cuba
Fotos: Néstor Martí, Leanny M. Pintado Infante

En la aurora del siglo XXI nadie pone en duda el sincretismo esencial de nuestro pueblo. La Habana, síntesis y catalizador de este proceso, hace por estas fechas alarde de su condición mestiza, multicultural y exótica. Vivir la Habana Vieja es una de las más seductoras propuestas que nos traen estos días de abril, cuando la danza asume la magia de la ciudad de la estática milagrosa. Nos llegan los frescos aires de más de 18 países, pero son los misterios del Japón los que nos motivan e intrigan en la presente entrevista.

El Butoh —técnica de origen japonés— se nos presenta como intento por rescatar lo primigenio, lo sustancial y hacerlo arte, como una manifestación que no enajena al artista de sus circunstancias, pero que busca más que mímesis, núcleo, verdad. Esta técnica danzaria invita a ser espectadores posmodernos y sin necesidad de correr los telones de los teatros. Su arte está en la calle y se aventura a experimentar con el Butoh en este XVIII Festival Internacional de Danza en Paisajes Urbanos. Habana Vieja. Ciudad en Movimiento.

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Tetsuro Fukuhara se acerca a la más grande de las islas del mar Caribe con una propuesta totalmente diferente a lo que sus moradores están acostumbrados, ya desde lo danzario, ya desde lo filosófico. Toda nueva promesa estética, todo intento de cambio de lo formal, encierra en sí un cambio de conceptos, de esencia y el Butoh no se libra de estas pretensiones.

Fukuhara es bailarín experimental de Butoh, a la vez que coreógrafo, escritor y director de Butoh Space Dance; compañía fundada en 1990 con el apoyo de la Fundación Japón, y que realizara ese año su debut en París y Berlín.

El proyecto Butoh ha estado en constante gira mundial por Turquía, Francia, EE.UU., Italia, Tailandia, Reino Unido, Chile y Alemania, entre otros países, donde logró una exitosa acogida en festivales danzarios de esas regiones. En medio de su primera visita a la Isla y en un espacio colmado de bailarines ansiosos por conocer su propuesta, Tetsuro accedió a esta conversación para develar algunos de los misterios del Butoh, materia pendiente para todos los amantes del baile antes de su llegada a Cuba.

¿Qué es el Butoh?

El Butoh sale a la luz luego de la bomba de Hiroshima, como una protesta por esos cuerpos mutilados, resquebrajados. Es la representación de lo que había sucedido, y bajo esos cánones se hace presente en otras partes del planeta, aunque es muy poco conocido.

Es un paso desde el interior. Se trata, también, de la autorrealización a través del cuerpo de la persona. La técnica directa. La danza original. Es una recuperación de la naturaleza en la humanidad y el renacimiento de un cuerpo intoxicado, que de alguna manera se ha perdido en el mundo contemporáneo.

Propone que todo ser humano puede bailar. El cuerpo se pinta de blanco, por lo general, y asume este aspecto de muerte. Pero no solo engloba el fin de la existencia, sino también la vida, la filosofía oriental que en el fondo aborda todo: la muerte y la vida, el sufrimiento y la alegría, la felicidad y el llanto.

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¿Cuál es el significado de “Danza Espacio”?

Es un nombre de danza y diseño —basado en Butoh— que hace aparecer un órgano de conciliación y su entorno en el espacio. En ella, el cuerpo no es una herramienta para la expresión de una historia, sino que es la historia misma.

Propone una colaboración entre danza, arquitectura y el diseño de la información, que utiliza el “tubo” como espacio para crear un concepto propio. Un espacio que nos permite encerrar nuestra información, otorgarle un sentido a cada propuesta.

¿Qué representa el “tubo” dentro de su propuesta?

Es una nueva forma de comunicación y conciencia sobre la base de la danza Butoh. Pretendo hacer una danza en el espacio del movimiento del “tubo”    —una tela blanca de 10 metros de largo por 1.5 metros de altura, hecha con un material especial de estiramiento, que está suspendida por cuerdas—, que se utiliza como un objeto arquitectónico donde los participantes experimentan el movimiento a través de ese espacio.

Establece una relación íntima con el espacio en la que se percibe una nueva consciencia respecto al propio cuerpo. En esta situación ingrávida se recupera su facultad de recibir energía desde la naturaleza, lo que ayuda a retomar una conexión más profunda con el medio ambiente, y realizar un enlace que se ha extraviado en el hiperconectado mundo contemporáneo.

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¿Cómo se inicia Ud. en la práctica del Butoh?

Soy de la segunda generación de Butoh, de Japón. Los padres fundadores, Tatsumi Hijikata y Akira Kasai, fueron mis maestros y llevaron el Butoh desde lo que para ellos era la raíz del ser humano, los inicios: el vientre materno.

En un principio, la idea giraba sobre cómo desplazar las técnicas ya incorporadas, despojarse de ellas y volver a la esencia del hombre. Es un movimiento que va retornando hacia algo más primitivo, algo más puro. Intento llegar más atrás de ese vientre materno: a la célula, al origen, a lo más remoto, para lo que cada cual depende de sus creencias y vivencias. En este aspecto, la visión de Oriente es bien amplia.

¿Cuáles son sus intenciones con este proyecto?

Ahora mismo pretendo llevar a cabo esta técnica por todo el mundo para salirnos un poco del ambiente oriental, y hacerlo no solo para el campo artístico, sino también para un público más amplio. Quiero incluir a niños, estudiantes, empleados de oficinas, personas de avanzada edad, discapacitados, y hacerlo en espacios tan variados como museos, universidades, escuelas, centros de bienestar social o la calle. Todos pueden tener el mismo interés hacia este espacio y lograr sacar fuera un “yo” interior que, muchas veces, no se expone abiertamente.

¿Qué propuesta trae al Festival?

Traigo tres exhibiciones, en el espacio de la galería Factoría Habana. Además, imparto dos talleres sobre la Danza Espacio —uno para niños y otro para adultos, en el mismo lugar de las presentaciones—, en la mañana y la tarde. Estos encuentros están diseñados para comunicar mi experiencia e instar a que todos los asistentes entren en el espacio del “tubo” para disfrutar las suyas.

Con los adultos, pretendo reclutar intérpretes para la Escuela de Danza Espacio en Tokio. La idea es también reconocer la mirada que tienen acá los bailarines y qué se puede rescatar de su memoria corporal.

El trabajo con niños tiene la intención de recuperar ese cuerpo puro que ellos tienen, una expresión que no lleva caretas. Son muy arriesgados y se comunican de forma muy liberal. A veces, son más creativos que uno mismo y lo hacen de forma inconsciente, lanzándose a la experimentación.

En los dos casos, indago en la búsqueda de esa espiritualidad que requiere despojarse de técnicas, en el fondo, ser uno mismo.

¿Cómo piensa que acogerá el público cubano su propuesta?

La propuesta depende de la interpretación que le dé cada uno. Del sentido que se le da a ese camino en blanco por el que se atraviesa. Es un recorrido del movimiento más interno, casi imperceptible, hasta conectarse con el universo.

Puede gustar a algunos, a otros no; pero eso sucede con todas las manifestaciones artísticas. Como dije, depende del estado de ánimo que se tenga cuando te enfrentas a este tipo de performance —si es que se puede llamar así, porque en Oriente el Butoh es Butoh, no es danza, ni teatro, ni todos esos estereotipos en los que se tiende a encasillar a las cosas acá en Occidente.

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¿Algún interés especial en acercar el Butoh a Cuba?

El pueblo cubano tiene mucho que decir y el arte es una vía propicia para esto. El Butoh es una manera de viajar al interior de los sentimientos, a la esencia del ser humano y creo que puede ser muy provechoso para que el público saque afuera lo que siente, lo que quiere expresar.

El cubano lleva la danza en su naturaleza y eso es importante para realizar este viaje. Con esto ya tiene una buena parte del proceso adelantada, a diferencia de otras culturas. Por tanto, va a ser bien fácil que se logre comunicar, identificar con esta práctica.

Cuba es muy interesante en ese sentido, y el contexto del Festival es propicio para ello. Este ambiente de baile, donde el público se mezcla con el arte, con la ciudad, donde cada movimiento se une a su contexto real, es increíble y no lo he percibido en ninguna otra ciudad. Eso es lo que hace único a este pueblo cercado de mar.

Fuente: La Jiribilla

La palma cubana

febrero 16, 2013

Paisaje cubano_Ruperto Jay Matamoros

La soberana palmera
jamás su belleza pierde;
rumorosa, siempre verde
se levanta en la pradera.
En la alegre Primavera,
en Otoño, en el Estío,
o en Invierno, junto al río
o en la llanura descuella,
como la nota más bella
del cubano veguerío.

Símbolo de amor guajiro
en la yagua y en el guano,
con que fabrica el cubano
el hogar de su retiro.
Y encantado en el suspiro
de su musical rumor,
en el intenso verdor
de su abundante palmiche,
vive, arrulla la rabiche
y hace su nido de amor.

Hasta las nómadas greyes,
oh, Palma, te veneraron,
con sus hojas adornaron
sus primitivos bateyes.
Tuyos fueron los caneyes
y tuyos son los bohíos;
son tuyos los vegueríos,
tuyo el escudo cubano,
tuyo el olor del Habano
y tuyos los versos míos.

Tuya es Cuba, linda palma,
bajo el azul horizonte
le das colorido al monte
en una mañana en calma.
Quien quiera mirar con alma
el cuadro más soberano,
trace una casa de guano
sobre una verde pradera,
que le pinte una palmera
y hará un paisaje cubano.

Leoncio Yanes Pérez
(1908 – 1987)

Pintura de Ruperto Jay Matamoros
(1912 – 2008)

Vía atestada

junio 13, 2012

vía atestada
junto a mí se abanica
una mujer

José Manuel Rodríguez
(La Habana, Cuba)

Pintura: Mujer con abanico, de Nelson Domínguez

Marina Abramovic

mayo 13, 2012

Fui dichoso al asistir al ceremonial donde se le entregó el Doctorado Honoris Causa a Marina Abramovic. Tan entrenada para controlar sus emociones, en la tarde de ayer no pudo evitar las lágrimas, ni que se le quebrara la voz cuando agradecía este reconocimiento otorgado por el ISA-Universidad de las Artes.

Habló de su vida, de la formación que recibió en el seno familiar. Soy hija de partisano, dijo, y con mi padre aprendí que una causa es más importante que el individuo. Dijo también que se consideraba un soldado del arte, con todas las implicaciones que tiene dedicarse por entero a una causa. El precio puede ser la soledad, el sufrimiento, y hasta no poder formar una familia propia. Dijo que el artista tiene una función muy importante en la sociedad, que debe ser su siervo y su oxígeno. Que el arte debe ser inquisitivo, cuestionador, una vía para la elevación del espíritu humano.

 Dijo que en los pocos días que había estado en Cuba -a pocas horas de su arribo tuvo su primer encuentro con un grupo de estudiantes de la Facultad de Artes Plásticas-, había percibido el clima de creatividad, la energía espiritual que emanaba de las hermosas cúpulas de nuestra facultad. Que los cubanos teníamos corazón. Y todos los presentes comprendimos que no se estaba refiriendo al órgano biológico, sino al kokoro de los japoneses, que también alude al alma impregnada de lo bueno, a la espiritualidad, a la cortesía.

 Tuve esa dicha. Y la miré a los ojos y sentí calidez y transparencia.

Tarde de mayo
Una mujer me pide
que la abrace

Invierno nuestro

febrero 1, 2012

Leopoldo Romañach_Cayo_Frances_oil-canvas_board_11_x_12_in_op_640x563

Los grises ahora son definitivos y alegres. Son los grises del invierno nuestro, deliciosos y divinos. Con delicia que provoca la marcha, los excesos y el recorrido apresurado de la sangre por sus círculos. Divino, porque nuestros dioses lo han hecho para la voluptuosidad del hombre tropical, que gana unos días de excepción, sin los excesivos rigores de una querella para su templado poderío. Vamos a la calle, a la danza y a un alegre caminar y caminar. La lluvia enredada en el airecillo desaparece o la dejamos de temer y avanzamos aunque nos sorprenda y haga sus momentáneas arribadas. Si entre los grises sorprendemos una franja azul, nos atemoriza que los encantamientos de un invierno de gloria huya y vuelva a ser un deseo no verificado. El habanero de varias generaciones, conoce entre la sutileza de las atmósferas de su ciudad, cuándo el aire, las nubes y las lluvias entrelazadas, alquitaran la casta noble de su invierno. Llegan ya las gaviotas, estoicas y chillonas, con su nostalgia de sol de media noche y sus calmosos presagios. Decoran la bahía de laca china precipitándose y ostentando después sobre su pico la joya de un pez de plata recién mojada. Dentro de su cerrada indiferencia se las ve vigilantes y curiosas de presas muy tersas, de quintaesenciados alfileres submarinos. Borra después su utilitaria aventura y planea, noble y veraz, con las alas muy extendidas para limpiarlas de sal y escamas. El primer día de invierno nos invita a darnos un paseo por nuestro litoral. Su rostro parece haber cambiado, está huraño y su azul se ha vuelto guerrero en los escuadrones de sus olas. El mar, como nos dice la estrofa de Valéry, siempre, sin cesar, recomenzando. Ahora recomienza con su otro gesto de capitán de medianoche, espeso aparecido, con su guante corroído por la sal antigua, saludando con su brazo de arena helada, que cae lentísimamente.

José Lezama Lima

Fuente:
José Lezama Lima: Obras completas. Tratados en La Habana. Letras Cubanas. La Habana, 2009

Nubes de paso

enero 9, 2012

nubes de paso
discuten sus visiones
tres pequeñuelos

José Manuel
(La Habana, Cuba)

Imagen:
Flora Fong: Toda la energía viene del cielo (Técnica mixta)

Suceso Mayor

diciembre 19, 2011

¿Persistirán los habaneros, deseosos de un invierno que vaya apoderándose de los días sucesivos, en un preludio para los días mayores de diciembre, cuando cada despedida -de una hoja o de un jardín exasperado-, se torna en un símbolo? En las Navidades de… y las fechas giran, se hacen voluntariamente imprecisas, para duplicar la voluptuosidad de apoderarnos de ellas y señalar un tiempo que se quedó fijo, abriendo desmesuradamente los ojos y las cejas, como una máscara japonesa de combate. Los días se van precipitando, señalando sorpresas y anticipos, glorias y fanfarrias del día mayor de la Cena; parece que van perdiendo sus nombres y que se impulsan hacia el contenido del símbolo que los espera. Preparan las tías, en la levedad de su orgullo familiar, platos entreoídos; o cuando la abuela estuvo en Viena y trajo recursos para las Navidades; ensayan en estos días preliminares de la otra gran cena, los ánades con salsa de membrillo, la ternera asada con salsa de oruga, o zorzales asados sobre sopas doradas. Días que se acrecen en los preparativos, en que parece que se prepara la lección para los exámenes del paladeo y las papilas. Refuerza los varios solfeos de la lección, el aire de invierno que asoma su cabezota por las persianas y que parece demandarnos que sus sorpresas sean retomadas y dadas en pago de diez vueltas más para el rebozo. Invócase a la divinidad entrecana del invierno para su permanencia en nuestro gozo. Hilados de escarcha en las devanadoras, para que las Navidades estén rodeadas de esos excitantes para encender el fuego. Días que comienzan a adquirir el medio rostro de lo que va haciéndose en desfile hacia una claridad que se espera. Fíjanse los días, reclámanse a sí mismos y buscan quedarse, encuadrándose. Levántase ahora una música que comienza a impulsar los días, a llevarlos a un desfile donde el galope parece una línea infinitamente coloreada, hasta alcanzar la infinitud del aleluya en el Suceso Mayor.

José Lezama Lima

Fuente:
José Lezama Lima: “Sucesiva o las coordenadas habaneras”, en Obras Completas. Tratados en La Habana. Letras Cubanas. La Habana, 2009