Posts Tagged ‘Basho’

El largo día

marzo 15, 2015

Alauda_japonica_Fauna_Japonica

Nagaki hi wo  saezuri taranu  hibari kana

El largo día
no le basta a la alondra
que canta y canta…

 Bashô

 La alondra no canta siguiendo las normas del Sindicato. Este es el Zen de la alondra, visto por un niño, en una vaca:

 A la vaca rojiblanca,
amo con el corazón:
me da toda la nata que puede
para el pastel de manzanas…

 Desde el claro amanecer que oculta las estrellas hasta la noche púrpura que las revela una vez más, la alondra canta, canta. Su avidez por cantar está expresada en estos versos de Issa:

 Yabujiri wa  mada kurai zoyo  naku hibari

 Canta una alondra.
Donde termina el bosque
aún está oscuro.

 Otro de Issa con significado similar:

 Ariake ya  ame no naka yori  naku hibari

 Amanecer…
Una alondra cantando
en medio de la lluvia.

 Comparemos los versos de Bashô con los de Dante (Paradiso, XX, 73-75):

 Qual lodoletta, che in aere si spazia
prima cantando, e poi tace, contenta
dell’ultima dolcezza che la sazia.

 Como la alondra que en el aire se explaya
Cantando y luego calla, feliz
De la última dulzura que la sacia.

 

Fuente:
R. H. Blyth: Haiku. Vol. II. Hokuseido. Tokyo, 1950
Versión libre: JB

Anuncios

Esperando una luz

marzo 4, 2015

Brooklyn_Museum_-_View_of_the_Kiribata_(Paulownia_Imperiales)_Trees_at_Akasaka_on_a_Rainy_Evening_-_Utagawa_Hiroshige_II

Hace unos días, publiqué en la nueva versión del blog, un haiku de Bashô comentado por Blyth. Mi hermano José Manuel me envió unas observaciones que aquí también reproduzco. Él espera una luz y yo también.

***

鶏  の   盛  に しぐる る 牛屋 かな

Niwatori no koe ni shigururu ushiya kana

Winter rain
Falls on the cow-shed;
A cock crows.

Un gallo canta.
Cae la lluvia invernal
sobre el establo.

Bashô

Hay una armonía entre estas tres cosas: la fría lluvia, el enorme y oscuro establo con su empinado techo, y el estridente y falsamente victorioso grito del gallo. Dicha armonía, por una parte, se aprecia en el modo en que se mezclan la elevación y la caída de la voz del gallo con la elevación del techo y la caída de la lluvia; y también en la combinación de la estridencia del grito con las frías gotas que caen.

***

Saludos:

 鶏  の   盛  に しぐる る 牛屋 かな

Niwatori no koe / ni shiguru ru / ushiya kana

niwatori, pollo, gallo, ave de corral,

shigure, lluvia de finales del otoño o a comienzos del invierno

ushigoya cobertizo, granero, establo

ru , inclinada sobre

En mi interés dudo hasta de los dioses y entonces indago para poder seguir creyendo, no soy de los que quieren cambiarlo, el haiku para mí es lo que es. No tengo dominio del idioma japonés, de la poesía mucho por aprender, por lo que quiero que alguien me aclare. En la escritura original de este haiku,* creo que el kanji que aparece es  盛  (moru) apilar, colmar, florecer, próspero, prosperar (no puedo distinguirlo bien, pero tampoco confundirlo con  声 (koe) voz) ¿ Es esto aceptado ? Si no, el análisis de este no sería tan idílico y rebuscado. Desde mi simpleza, me parece que muy pocos llegarían a la interpretación que da Blyth, para mí el haiku más que imagen coloreada es sensación ¿Qué estado de ánimo me provoca? ¿Dónde estoy y cuándo?  En la lluvia inclinada, está la presencia del viento, elemento que pienso no debe obviarse, aunque la traducción se alargue.

Esperando una luz,

 Josemanuel

*R.H. Blyth: Haiku. Vol. IV. Hokuseido. Tokyo. Pag. 226

El Samandar y la Rana

agosto 13, 2014

Samandar 1

II Concurso Internacional de Haiku El Vuelo de Samandar

y Premio especial para niños La rana de Basho

 

La Casa de la Poesía y La Casa de Asia, pertenecientes a la Oficina del Historiador de la Ciudad, con el apoyo del Instituto Cubano del Libro y el grupo de Artesanos Artistas Yadegar, dentro del marco de la Feria Internacional del Libro de La Habana y en saludo a la Semana de la Cultura Japonesa, convocan al II Concurso Internacional de Haiku El Vuelo del Samandar. Dicho concurso se regirá por las siguientes bases.

1- Podrán participar todos los escritores nacionales y extranjeros residentes o no en el país, cuya obra sea escrita en idioma español, sin límite de edad.

2- Cada autor concursará con cinco Haikus inéditos, de tema libre, que respeten o se asemejen en la medida de lo posible a la métrica de esta forma estrófica, no publicados ni premiados en otros certámenes.

3- El conjunto se recibirá en formato digital, por correo electrónico con las siguientes características: un solo documento adjunto de Word que contenga los cinco haikus y al final los datos del autor (nombre y apellidos, país, fecha y lugar de nacimiento, edad, teléfono, dirección particular y dirección electrónica). Seguido de los datos, los autores presentarán una breve ficha biográfica en no más de cinco líneas. Tanto los textos como los datos y la ficha aparecerán en letra Times New Roman 12, con interlineado 1.5, y serán enviados a la dirección, poeta@patrimonio.ohc.cu No se admitirán archivos en formato PDF.

4- Se otorgarán dos premios de igual categoría y dos menciones, además de un premio especial otorgado por el grupo de Artesanos Artistas Yadegar, y un premio a la mejor colección de haiku presentada por un autor cubano. En caso de considerarlo necesario, el jurado  tiene la facultad de declarar los premios desiertos.

5- Los premios consistirán en veinte ejemplares de los cuadernos promocionales con las obras del autor, libros de Ediciones Boloña y del Instituto Cubano del Libro y piezas artísticas elaboradas  por artesanos y artistas del Grupo Yadegar.

6- La edición promocional de los conjuntos de obras premiados será presentada en la Casa de la Poesía  como parte del proyecto de promoción y difusión de la obra de artistas noveles que desarrolla este centro cultural.

7- La convocatoria del concurso se abrirá a partir del mes de febrero en el marco de la Feria Internacional del libro de La Habana,  y los trabajos serán admitidos hasta el día diez de septiembre de 2014.

8- Sólo serán contactados los participantes en el concurso que resulten premiados.

9- La ceremonia de premiación tendrá lugar en La Casa de la Poesía  en el mes de noviembre, coincidiendo con la Semana de la Cultura Japonesa que se celebra cada año en Cuba.

10- La participación en el concurso implica la aceptación de sus bases.

 

Premio especial para niños La rana de Basho

Para incentivar la creación poética desde edades tempranas, La Casa de la Poesía abre esta convocatoria para niños con las siguientes bases:

I.     Podrán participar todos los niños que lo deseen, menores de 12 años.

II.   Se concursará con un haiku escrito en idioma español.

III.  El haiku se presentará manuscrito sobre papel y será entregado en la Casa de la Poesía o enviado por correo ordinario a: Calle Muralla no. 63 entre Oficios e Inquisidor. No se admitirán obras en formato digital.

IV.  Se entregarán tres premios de igual categoría y tantas menciones considere el jurado.

V.   El premio consistirá en la entrega del haiku tallado sobre madera, obra de los artesanos artistas del grupo Yadegar, libros de la Oficina del Historiador y el Instituto Cubano del Libro, así como reconocimiento público en la escuela del niño.

VI.  El plazo de admisión cierra el diez de septiembre de 2014 y los resultados se entregarán en la misma ceremonia que el premio principal.

Viaje a Sarashina

marzo 19, 2014

Hiroshige_La luna reflejando los arrozales en Sarashina

El viento otoñal insufló en mi corazón el deseo de contemplar la salida de la luna llena sobre la blanca cima del monte Obasute. Esta escarpada montaña en la provincia de Sarashina era el lugar donde, en tiempos remotos, los habitantes de las aldeas abandonaban a los ancianos entre las rocas. Mi discípulo Etsujin, con mucha alegría decidió acompañarme, y también lo hizo un siervo enviado por mi amigo Kakei para que nos ayudara a atravesar los pasajes difíciles. El camino de Kiso que conducía a ese lugar, escarpado y peligroso, serpenteaba por laderas abruptas y altos peñascos. Como ninguno de nosotros tenía suficiente experiencia para esta travesía, sentimos la necesidad de ayudarnos mutuamente, pues cualquier descuido en aquellas alturas podía ser fatal. Este sentimiento nos trasmitió el coraje necesario para enfrentar esa magnífica  jornada.

En cierto  punto del camino, encontramos a un viejo monje zen, que parecía tener más de sesenta años, encorvado, sin aliento, con una mirada hosca, cargando un pesado bulto. Mis compañeros simpatizaron al instante con él y colocamos el fardo sobre mi caballo. Así, me vi sentado sobre un gran montón. En lo alto, centenares de blancas cumbres se erguían en las alturas del desfiladero y, a nuestra izquierda, un enorme precipicio caía, miles de metros de altura, en un burbujeante  torrente. El caballo iba tan inclinado por la ladera que no dejé de pensar que un pequeño descuido bastaría para despeñarnos.

Pasamos por los peligrosos estrechos de Kakehashi, Nezame, Suru-ga-baba, Tashitoge, y el camino, siempre sinuoso,  bajo  densa neblina y cortantes ventoleras, nos hacía sentir que estábamos andando entre las nubes. Dejé el caballo y preferí seguir a pie.  Estaba atontado por la altura y no lograba librarme del temor. El siervo que nos acompañaba, por el contrario, montó en el caballo y no parecía tener la más mínima idea del peligro: aletargado, cabeceaba y daba la impresión de que en cualquier momento caería al precipicio.

Me aterrorizaba verlo. Pero después  pensé que también nosotros éramos como este siervo, indefensos ante el peligro, sorteando los siempre mutables escollos de este mundo tormentoso, y que el Buda misericordioso seguramente sentiría en relación con nosotros, las mismas dudas.

Al crepúsculo llegamos a una pequeña cabaña en la ladera. Después de encender una lámpara, saqué papel y tinta, cerré los ojos e intenté recordar las impresionantes escenas que vi durante el día. El monje, al verme con la mano sobre los ojos pensó que estaba sintiéndome mal, y comenzó a contarme pasajes de su peregrinaciones, sutras y la historia de los milagros que presenciara en su larga vida.

Después de escuchar sus fantásticos relatos, no logré componer ningún poema. Entretanto, la luz radiante de la luna inundó la sala, bañando de plata el crepúsculo, entre el suave murmurar de las hojas. Sentí el vocerío distante de los aldeanos que perseguían ciervos salvajes  y la soledad del otoño, consumada en esa escena, colmó mi corazón.

Entonces dije: “Tomemos el té verde y espumoso bajo los brillantes rayos de la luna!” El dueño de la choza trajo algunas tazas. Las vasijas eran demasiado grandes para considerarse refinadas, toscamente laqueadas en oro, de modo que los refinados habitantes de la ciudad podrían dudar si tocarlas o no. Mas para mí, esas tazas azuladas, encontradas en tan remotos parajes, eran más preciosas que joyas con incrustaciones.

Pintar con laca
su redondez…
La luna en la posada.

Puente de tablas.
Las vides enroscadas
para salvarse.

Puente colgante.
Por él también pasaron
caballos imperiales.

Se aclara la niebla
En el puente colgante,
ni un parpadeo.

(Etsujin)

Poemas compuestos en el monte Obasute:

Llora
la sombra sola de la anciana.
Compañera de la luna.*

Décimo sexta luna.
Aún permanezco en la aldea
de Sarashina.

Tres noches vi
la luna llena
en el cielo sin nubes.

Graciosamente doblada,
cubierta de rocío,
la flor de ominaeshi.

Nabo blanco,
amargo
como el viento de otoño.

Castañas de Kiso
¿Serán buenos obsequios
para los aldeanos?

Poemas compuestos en el templo Zenkoji:

Bajo la luz de la luna,
cuatro puertas, cuatro sectas,
se vuelven una.

Avalancha de piedras
en el monte Assano.
Tempestad otoñal.

Matsuo Basho

* Traducción de Ricardo de la Fuente y Yutaka Kawamoto

Versión libérrima: JB

La casa del guardia

octubre 22, 2013

1

… Ya había oscurecido cuando nos acercamos al monte Ooyama, de modo que, pasando cerca de la casa de un guardia, nos aproximamos y le pedimos albergue por la noche. Se desató un temporal y durante tres días nos vimos obligados a quedarnos en esas ariscas soledades.

Piojos y pulgas;
mean los caballos
cerca de mi almohada.

Bashô

Fuente:
Matsuo Basho: Sendas de Oku.
Traducción: Octavio Paz y Eikichi Hayashiya.

09

6

7

8

Ahora que los ojos…

octubre 7, 2013

FalcoAmurensisGould

Mozu naku ya  irihi sashikomu  mematsu-bara

Ahora que los ojos del halcón
se oscurecen, en el anochecer
pían las codornices.

Bashô

Este casi podría ser un fragmento de la obra de White: Historia Natural de Selborne; pero no es una observación ornitológica. Menos aún expresa “la compasión del poeta hacia las aves más débiles”. Simplemente dice lo que escribió Wilde en De Profundis:

Una de las muchas lecciones que uno aprende en la prisión es que las cosas son lo que son y serán lo que serán.

Kitsutsuki no  hashira wo tataku  sumai kana

Ah, ¡esta morada!
Una y otra vez, el pájaro carpintero
picotea sus columnas.

Bashô

[…]

Aquí también tenemos hipérbole, pero de un tipo peculiar, llena de gracia, que nos muestra el ideal de hogar de Bashô. Los seres vivos llegan a guardar una armonía tan grande con una ermita que Alexander Selkirk* diría de ellos:

Su mansedumbre me conmociona.

El propio Bashô tiene una existencia tan tenue que es como si no viviera allí.

Esta es la campana que nunca sonó,
Este es el pez que nunca nadó,
Este es el árbol que nunca creció,
Esta es el ave que nunca voló.**

* Alexander Selkirk (1676-1721): Marinero escocés que sirvió como inspiración para la creación de Robinson Crusoe.

**Cancioncilla sobre el Ejército de la Ciudad de Glasgow.

Fuente:
R.H, Blyth: Haiku. Vol. IV. Hokuseido. Tokyo, 1951
Versión libre: JB

La libélula

diciembre 18, 2012

Darkone__2005_Sympetrum_sanguineum_female

Tômbo ya   toritsuki kaneshi   kusa no ue

La libélula,
en vano intenta posarse
sobre la hoja de hierba.

Bashô

Uno de los encantos de este haiku está en el hecho de la libélula no muestra, porque no la siente, ninguna irritación ante el movimiento de la hierba que es soplada por el viento, lo que le impide reposar en ella. 

Fuente:R.H. Blyth. Haiku. Vol. IV. Hokuseido. Tokyo, 1951.
Fotografía: Darkone
Versión libre: JB

Cuando no hay arroz

octubre 16, 2012

Cuando no hay arroz,
la flor de ominaeshi
en el búcaro.

Bashô

El ominaeshi florece en el otoño. La planta alcanza entre tres y cuatro pies de altura,  y da flores pequeñas, como granos, en ramilletes de un amarillo intenso. Los tallos son delgados y parecen transparentes, en algún modo semejantes a una antena de caracol.

Bashô nació en una casa de samuráis y aprendió que:

El pasatiempo de escribir poemas no es propio de un samurái. La inclinación a tales diversiones es cosa de mujeres. El que nació samurái debe vivir y morir con la espada en la mano.*

La estrofa precedente muestra lo que dicta la educación. Bashô, como poeta y samurái, coloca a la santidad encima de la felicidad. Su vida retirada se muestra en esta estrofa del Zenrinkushû:

Partir una rama de hojas carmesíes, y escribir sobre el otoño:
Arrancar flores amarillas, y hacer la cena con ellas.

He aquí una estrofa similar de Buson:

Furusato ya sake wa ashiku mo saba no hana

Mi aldea natal:
el vino, malo,
pero ¡las flores de alforfón!

Sin embargo, puede que Buson esté queriéndonos decir que las flores de alforfón prometen una buena cosecha, y que podrá comer fideos.

* Código de Katô Kiyomasa, famoso general del siglo XVI.

Fuente:
R. H. Blyth: Haiku. Vol. IV. Hokuseido, Tokyo,
Versión libre: JB

Sobre la rama seca

octubre 12, 2012

Kare-eda ni karasu no tomarikeri aki no kure

Sobre la rama seca
un cuervo se ha posado;
tarde de otoño.*

Hay una perfecta unidad entre los objetos de esta estrofa y el “estado de ánimo” que trasmite, una peculiar unión entre lo que se expresa objetivamente y lo subjetivo que queda implícito. Esto justifica su aceptación universal como obra maestra e hito histórico de la cultura japonesa.

Kare-eda quiere decir “rama seca”, o “árbol mustio”, o “sin hojas” aunque no esté marchito. Hay un dibujo del propio Bashô, que muestra un árbol, no con las ramas desnudas (con lo que estaríamos en la temporada invernal y no en otoño), sino con todo el árbol sin vida y marchito. La soledad  de este otoño se intensifica por la inmovilidad sepulcral y el acromatismo de la escena.

Por supuesto, el tema en sí no es nuevo, especialmente para los artistas chinos y japoneses. En prosa y verso también podemos encontrar frecuentes referencias al mismo. En la sección 93 de la segunda parte del Saikontan, leemos lo siguiente:

“Un perro ladra en una aldea de melocotoneros, gallos cacareando entre las moras”, – ¡Qué ingenua simplicidad! Pero cuando tomamos “La luna en un frío lago de montaña, un cuervo en un árbol seco”, sentimos que a esta ingeniosidad, inhóspita, le falta vida.

Se dice que el escritor del Saikontan, Han Min Yang, vivió durante la era Wanri (1575-1619), aproximadamente setenta años antes de la época de Bashô (1644-1694). De haber conocido la estrofa de Bashô, la habría criticado por su artificialidad y podemos ver que tendría alguna justificación para ello. Ciertamente, ésta no es la simple imagen de una tarde de otoño como parece a primera vista

Hay un waka de Sadaie (1162-1241), que puede haber tenido alguna influencia en la creación de la estrofa, donde se muestra la fatal tendencia hacia lo lúgubre y lo desolado porque supuestamente resultan más poéticos que lo radiante y alegre.

Mirando sobre la bahía,
Flores de primavera y hojas otoñales
Nada son,
Comparadas con las chozas de paja
En el crepúsculo de otoño.

Hay la misma tendencia en los poetas románticos ingleses, por ejemplo en Keats y Shelley:

Los juncos se marchitan en el lago,
Y ningún ave canta.

No había hoja alguna  en el bosque desnudo,
Ni una flor el suelo.

Sin embargo, hay que decir que Bashô, al asimilar la esencia del waka y la poesía china, había dado un paso más hacia el ideal de haiku que interiormente sentía aunque aun no fuera explícito. Esta estrofa fue publicada en  Azuma Nikki (1681), cuando tenía casi cuarenta años. En este diario se pueden encontrar otros versos sobre el tema de una tarde de otoño. El de Yûsui es, tal vez, el mejor de ellos:

Aki sabishi tameiki ya tsuku tôdera no kane

Soledad otoñal.
Un lamento. El sonido
de la campana del templo lejano.

En la primera versión, tal y como aparece en el Diario, tenemos:

Kare-eda ni karasu no tomaritaru ya aki no kure

una forma aún más larga: 5-10-5. El significado es prácticamente el mismo, pero la versión posterior es más severamente objetiva en el tono. Este haiku representa el primer paso que dio Bashô en su ruptura con la Escuela Danrin, hacia el establecimiento de la suya y la creación de lo que hoy llamamos “haiku”.

Fuente:
R. H. Blyth: el haiku. Vol.. III. Hokuseido. Tokio,
Versión libre: JB

*Traducción: Fernando Rodríguez-Izquierdo.

Traducción y comentario actualizado y esclarecedor sobre este célebre haiku en: El Alma del Haiku

Más blanco que las piedras

septiembre 6, 2012

Ishiyama no   ishi yori shiroshi   aki no kure

Más blanco que las piedras
de la Montaña Pétrea,
el viento del otoño.

Bashô

Este fue compuesto en el templo de Natadera, cuyos edificios están ubicados sobre las rocas que cubren la montaña.

Tal confusión de sensaciones es una suerte de regreso atávico a la sencillez de la indiferenciada sensibilidad de la ameba que es, no obstante, cual un dios que aprehende lo diverso como unidad. En la expresión “el viento de otoño”, quizás hay un indicio más de armonía, dado que el otoño  aparece a veces en la poesía china como “blanco otoño”.

Fuente:
R. H. Blyth: Haiku. Vol. 3. Hokuseido. Tokyo, 1957 Versión libre: JB