Posts Tagged ‘Issa’

Aún así

diciembre 29, 2013

Yamadera

Tomokaku mo  anata makase no  toshi no kure

Aún así,
sometido al Más Allá,
el fin de año.

Issa

Escrito el 29 de diciembre de 1819, éste aparece al final de la obra de Issa, Oragaru, acompañado de los siguientes preceptos que expresan la postura religiosa de Issa. En parte, representa lo que Shinran pudo haber dicho en el Tanisho; en parte, es una crítica a los miembros de la secta Shin a la que pertenecía Issa. He aquí una traducción bastante libre de lo que dice Issa:

“Aquellos que ponen todas sus fuerzas en el Otro Poder, y dependen por completo de él, dicen: “Fe en el Otro Poder, Fe en el Otro Poder”, atados a las cadenas del Propio Poder, caen estrepitosamente en el infierno del Propio Poder. Entonces le ruegan a Amida que cubra con el espíritu búdico las inmundicias de su propia falta de iluminación: son realmente la encarnación del Propio Poder. Pueden preguntar, “¿Qué estado de ánimo se ajusta a su concepción de las cosas?” La respuesta es: no hay nada especialmente difícil; solo hay que deshacerse de  todo el sinsentido en torno al Poder Propio y el Otro Poder, dejándolo flotar en el mar de Chikura. La Gran Cosa del otro mundo, es sencillamente postrarse ante el Nyorai e implorar que le envíen al Paraíso o al Infierno, según sus preferencias. Una vez decidido de tal modo este asunto, decimos: Namuamidabutsu […]

En tal momento, ¿por qué ha de decir Nembutsu fingiendo la voz? Aunque no lo invoquen, Buda mantiene su palabra. Esta es la verdadera paz de la mente.”

El término anata, traducido como Allá, es una palabra japonesa que significa “Tú” y, literalmente: sobre ese lado. Con ella aflora la diferencia entre Jôdo, la Secta de la Tierra Pura, y el Zen, que se basa no tanto en la distinción entre el Otro Poder y el Propio Poder, sino en la manera en que se produce la unidad de ambos. En Jôdo, simplemente nos sometemos al Otro Poder; desde el principio nos damos cuenta de que no seríamos nada por nosotros mismos, y que cuando no tenemos voluntad propia, se realiza la voluntad de Dios a través de nosotros. El peligro aquí, como apunta la declaración de Issa, es que al someterse al Otro Poder, las personas piensan que están sometidas a algo […]. Es decir, el peligro está en la división entre el yo y el otro.

En el Zen , el gran objetivo es la destrucción de la distinción entre el yo y el otro, esto y aquello, bueno y malo, iluminados y no iluminados. Y cuanto más nos adentramos en Jôdo y el zen , la diferencia entre ellos es menor. Por ejemplo, si comparamos a Issa, creyente de Jôdo, con Bashô, estudioso del Zen, nos sorprenderá el hecho de que el yo de Issa colorea cada verso que escribe, mientras que el yo de Bashô  se funde al rozar el más mínimo objeto, un guijarro o el rocío . Ese aùn así es el zorro que roe las entrañas de Issa, el dolor y el remordimiento por el pasado, la mente dividida en el presente, las esperanzas y los temores de cara al futuro.

Pero el significado del verso, la sumisión y la renuncia, están en armonía con la estación, el invierno de la mente, el fin de año de Issa .

Fuente:
R. H. Blyth: Haiku. Vol. IV. Hokuseido, 1951
Versión libre: JB

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Moscas

junio 15, 2013

Moscas 2

Yare utsu na  hae ga te wo suri  ashi wo suru

 No mates esa mosca.
Mira cómo retuerce
sus manos y sus pies.

Issa

Por supuesto, Issa estaba perfectamente consciente de que la mosca no frotaba sus manos para implorar por su vida. Mas que fantasía, es imaginación que ve la vida interior de las cosas. Es un fingimiento gracioso, y bajo el manto del fingimiento Issa oculta y por tanto revela su perspicacia ante la naturaleza viviente de la mosca. Este de Blake:

¿No soy yo
una mosca como tú?
¿No eres tú
un hombre como yo?

está cerca, pero carece de la gracia poética de Issa. He aquí unos versos de similar significado, pero más tétricos, menos compasivos:

 

En no hae  te wo suru tokoro  utarekeri

Una mosca
en la terraza, aplastada,
mientras se frotaba las manos.

En el poema Una medianoche de agosto, de Hardy, aparecen los siguientes versos:

                                                            …parada allí,
una mosca soñolienta frotándose las manos.

El sentimiento es totalmente diferente al del poema de Issa. El lúgubre estoicismo de Hardy se debe en parte a su profunda modestia, que se evidencia en los últimos dos versos. En esto por lo menos se aproxima a Issa.:

Ellas, de Dios las más humildes- medito- ¿Mas por qué?
Porque ellas saben los secretos de la tierra que yo ignoro.

Aquí podemos traer a colación uno de los pasajes más conocidos de la literatura inglesa: Titus Andronicus, Acto III; Escena II:

MARCUS GOLPEA EL PLATO CON UN CUCHILLO

Titus:
¿Qué golpeas, Marcus, con tu cuchillo?

Marcus:
He matado, señor, una mosca.

Titus:
¡Fuera, asesino! Me heriste el corazón;
Se sulfuran mis ojos ante la tiranía:
Ese amaño mortal, contra un inocente,
te impide ser mi hermano. Retírate,
veo que no mereces mi compañía.

Marcus:
Ay de mí, señor mío, sólo maté a una mosca.

Titus:
¿Y si esa mosca tuvo un padre y una madre?
¡Cómo va a desplegar sus finas alas doradas,
y zumbar, lamentándose, en el aire!
Pobre mosca indefensa,
esa cuyo zumbido es grata melodía,
vino para alegrarnos y tú la destripaste.

Uno debe admirar la brillante hipocresía de este, diametralmente opuesta a la actitud de Issa, que finge ser hipócrita, finge ser humorístico cuando es profundamente compasivo. Él siente que la mosca está viva. El mismo sentimiento que late en el pecho de Chiyo cuando dice:

Hirou mono  mina ikite iru  shiohi kana

¡Todo lo que recojo
en la bajamar
está vivo!

Fuente:
R.H.Blyth: Haiku. Vol. III. Hokuseido. Tokyo, 1957
Versión libre: JB

Waka-no-Ura

marzo 28, 2013

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Hakidame e  tsuru ga orikeri  waka no ura

Waka-no-Ura:
la grulla se posó
sobre un montón de basura.

Issa

Aquí Issa ha tomado una expresión proverbial, hakidame ni tsuru, que corresponde a una joya en el estercolero, y la reanimó tomando como escenario Waka-no- Ura, uno de los lugares más hermosos de Japón. Es quizás más perverso que profundo, pero ilustra la weltanschauung*  de Issa, su amor por toda la verdad. Si hubiera logrado hacernos ver la trascendencia del montón de basura, éste habría sido un poema fenomenal.

* En alemán en el original. Cosmovisión, manera de ver e interpretar el mundo.

Fuente:
R. H. Blyth: Haiku. Vol  II. Hokuseido. Tokyo,1950
Versión libre: JB

Carbón ardiendo

enero 15, 2013

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Sumi no hi ya  yowai no heru mo  ano tôri

Carbón ardiendo…
Nuestros años declinan
del mismo modo.

Issa

Confrontemos este con los versos de Landor:

Calenté mis manos ante el fuego de la vida;
Ya mengua, y estoy listo para partir.*

Hay una semejanza obvia en cuanto a la idea, pero el estado de ánimo es diferente. Landor dice: “He tenido una buena vida. En la poesía y en la comunión con la naturaleza. He vivido plenamente. La vida está llegando a su fin, y la dejo sin pesar.” Ésta es la actitud epicúrea, aquella la de los filósofos estoicos, la de Marco Aurelio.

Issa no se sienta ante una gran chimenea en un comedor, sino junto a las brasas de carbón en el brasero. Imperceptible, pero irrevocablemente, el color rojo empalidece, el calor se va extinguiendo, aumentan las cenizas. Issa se pone sus escasas vestimentas y se acurruca junto al fuego que se está apagando. La vida también mengua inadvertida, pero inevitablemente. Tal es su naturaleza, y es también la del fuego. Pero Issa no lo dice, y no piensa: “Estoy listo para partir.” Mientras la vida continúa, debemos estar listos para arder. Solo cuando la vida ya ha cesado debemos estar dispuestos a no ser. 

* Walter Savage Landor (1775-1864): Escritor inglés. Su obra más célebre: Conversaciones Imaginarias.  

Fuente:R. H. Blyth: Haiku Vol. IV. Hokuseido. Tokyo, 1961.
Versión libre: JB
Pintura: “Encendiendo el brasero” (Fragmento), de Ike no Taiga (1723-1776).

Fin de Año

enero 2, 2013

Niño comiendo arroz

Shikararuru  hito urayamashi  toshi no kure

Siento envidia
de aquel a quien regañan:
Fin de Año.

Issa

Al final del año, cuando se reunen los parientes, la relación entre padres e hijos se hace más cálida y profunda. En semejante ambiente, Issa escucha por casualidad a un padre o una madre que le riñen a un niño. La culpabilidad por una parte y la ira por la otra, al parecer le dejan poco espacio a la envidia. Pero Issa, un huérfano, envidia al niño el poderío de ser reprendido, es decir, su tenencia de padre y madre.

Fuente:
R. H. Blyth: Haiku Vol. IV. Hokuseido. Tokyo, 1961.
Versión libre: JB

Con sus sombreros

mayo 24, 2012

Kasa de suru   saraba saraba ya   usugasumi

Con sus sombreros,
dicen adiós, adiós.
Fina neblina.

Issa

El kasa es un tipo de sombrero-paraguas hecho de junco, o de bambú.

Esta estrofa tiene como postdata: Karuizawa,* lo que muestra que fue escrito durante un viaje. Aún así, la mayoría de las personas no verá mucho en la escena. Como solo un poeta japonés puede lidiar con otro poeta japonés, permítaseme parafrasear lo que Katsumine ha escrito sobre este poema:

Temprano en la mañana, Issa está parado en la galería o fuera de la posada. Los otros huéspedes se han levantado antes que él, que se queda observando a los dos hombres que se despiden en la encrucijada. Con sus kasa en las manos, hacen repetidas reverencias y luego parten. Sus figuras se van desvaneciendo hasta que desaparecen en la neblina. Issa, que inconscientemente los ha visto, siente una inefable emoción.

En otras palabras, se ha apartado de aquellos a quienes nunca conoció. Éste es el modelo de perfección del Bodhisattva, la vida de quien ha

penetrado en la esencia de las cosas y está más allá del océano del acontecer…. Viviendo en la morada del desapego, permaneciendo en la serenidad del espacio,

Y en su compasiva compenetración con todas las cosas, es capaz de mover montañas y caminar sobre las aguas:

un búfalo no puede hallar sitio por dónde cornearlo, ni un tigre dónde hundirle las garras, ni un guerrero por dónde atravesarlo con su espada. 

*Karuizawa: Pueblo en la zona oriental de la prefectura de Nagano. 

Fuente: R. H. Blyth: Haiku. Vol. II. Hokuseido. Tokyo, 1950.
Versión libre: JB

Una golondrina

abril 26, 2012

golondrina
sale volando de la nariz
del Gran Buda.

Issa

Esta gran estatua de Buda puede ser la de Nara, o la de Kamakura. Desde el punto de vista relativo, en las golondrinas que salen volando de la nariz de la imagen budista, tenemos un contraste entre lo sagrado y lo profano. Desde un punto de vista absoluto, da lo mismo si la golondrina sale de la Sagrada Nariz de Buda o de los aleros de un bar. Pero la región de este poema no está en ni en lo relativo ni en lo absoluto. Es en la vida misma, la vida que no es ni ley ni destino, sino ambos. Si renunciamos a la charla abstracta y por tanto vana, reconstruimos la experiencia poética de Issa y conseguimos lo mismo, solo que expresado con términos más comprensibles. Issa sintió la rectitud de las golondrinas que vuelan a donde le lleven sus alas, aunque reconoció que la imagen era más que un simple montón de metal. Sobre todo, sintió que había algo trascendental en este conflicto entre la ley y la libertad, una trascendencia que se marchita con las palabras cuando es explicada.

Fuente: R. H. Blyth: Haiku, Vol. II. Hokuseido. Tokyo, 1950
Versión libre: JB

Ikebana y haiku (1)

enero 30, 2012

January

El arreglo floral –ikebana– construye un mundo de gracia en el mundo de la naturaleza. Ten-chi-jin, la tierra, el cielo, y el hombre se unen en asimétrica armonía en las formas simples, elaboradas, de las ramas, las hojas y las flores. Se realiza una selección a partir de la diversidad de la naturaleza, una penetración de la mente en la materia. Sólo por unas horas (en teoría, todo debe desmontarse por la noche: no es permisible que lo creado recoja el polvo de los días siguientes) es el espíritu libre y no simplemente las fuerzas ciegas de la naturaleza quien determina la longitud de la rama, su empuje hacia arriba, el nexo entre la variedad y la uniformidad. La rama crece de acuerdo con su propia naturaleza y de acuerdo con la voluntad de hombre.

Como en el haiku, el objetivo es reducir la complejidad, la anarquía salvaje de lo material, hasta un punto, no más allá, de modo que la naturaleza verdadera del objeto se le manifieste a la mirada poética. Se logra una sencillez en la que hay un equilibrio perfecto entre la ley y el ejemplo. La verdad nos golpea muda, asombrada ante un objeto particular, y ese objeto particular es visto como él mismo y como si fuese todos los demás. Vemos el cielo en una flor silvestre, donde quiera que sea, porque después de todo, el cielo está dentro de nuestros corazones, pero lo vemos mejor cuando estamos solos ante el nicho, en verdad privados de su vida natural, pero dotados de una sobrenatural, tan Natural, que excede a la otra:

Niños imitando a los cormoranes,
más encantadores
que los verdaderos cormoranes.

Issa

Fuente:
R. H. Blyth: Haiku. Vol. I. Holuseido Press. Tokyo, 1947
Versión libre: JB

Papeles laosianos

agosto 18, 2009
Sin niño que rompa/ las paredes de papel,/ !son tan frías...!*
Sin niño que rompa/ las paredes de papel,/ !son tan frías..!

 Los papeles laosianos hechos artesanalmente se distinguen de otros por su paciencia. Estos esperaron cuatro años para hallar su definición, al otro lado del mundo, en las inquietas manos de la pintora Ejti Stih.

Los recibió por correo de un amigo suizo y fotógrafo que, en cuanto los vio, pensó que ella sabría qué hacer sobre esos pliegos ásperos. Aceptó el regalo con una mezcla de gratitud y desconsuelo: eran tan bellos que le pareció sacrílega cualquier intervención.

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Los guardó, trató de olvidarlos. Pero le obsesionaban. En su imaginación, cubría los folios con caligrafías mínimas, con trazos espontáneos. Y era un ceremonial por el que entraba fugazmente a la extensión ávida donde nos despojamos de artificios. Salida del ensueño, Ejti volvía a sus trabajos y los papeles a su silencio.

Un día se dio cuenta de que el sobresalto que sentía ante los papeles laosianos era semejante al que siempre le había provocado la lectura de haikus. Recordaba el de Basho: Un viejo estanque./ Se zambulle una rana,/ ruido de agua. Parecía inverosímil recrear mundos con apenas tres versos que sumaban diecisiete sílabas y, sin embargo, aquellas pocas líneas generaban una experiencia de plenitud inexplicable.

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Entonces Ejti supo. Mandó a otro amigo a pescar haikus en su nombre, pero debía traerlos vivos. Cuando ya tenía suficientes, con mucha delicadeza, los sumergió en las hojas transformadas en mínimos lagos transitorios.

Allí donde, insaciables, se hunden nuestros ojos.

Año 2003, en la Ciudad de los Anillos.