Posts Tagged ‘Lezama Lima’

Invierno nuestro

febrero 1, 2012

Leopoldo Romañach_Cayo_Frances_oil-canvas_board_11_x_12_in_op_640x563

Los grises ahora son definitivos y alegres. Son los grises del invierno nuestro, deliciosos y divinos. Con delicia que provoca la marcha, los excesos y el recorrido apresurado de la sangre por sus círculos. Divino, porque nuestros dioses lo han hecho para la voluptuosidad del hombre tropical, que gana unos días de excepción, sin los excesivos rigores de una querella para su templado poderío. Vamos a la calle, a la danza y a un alegre caminar y caminar. La lluvia enredada en el airecillo desaparece o la dejamos de temer y avanzamos aunque nos sorprenda y haga sus momentáneas arribadas. Si entre los grises sorprendemos una franja azul, nos atemoriza que los encantamientos de un invierno de gloria huya y vuelva a ser un deseo no verificado. El habanero de varias generaciones, conoce entre la sutileza de las atmósferas de su ciudad, cuándo el aire, las nubes y las lluvias entrelazadas, alquitaran la casta noble de su invierno. Llegan ya las gaviotas, estoicas y chillonas, con su nostalgia de sol de media noche y sus calmosos presagios. Decoran la bahía de laca china precipitándose y ostentando después sobre su pico la joya de un pez de plata recién mojada. Dentro de su cerrada indiferencia se las ve vigilantes y curiosas de presas muy tersas, de quintaesenciados alfileres submarinos. Borra después su utilitaria aventura y planea, noble y veraz, con las alas muy extendidas para limpiarlas de sal y escamas. El primer día de invierno nos invita a darnos un paseo por nuestro litoral. Su rostro parece haber cambiado, está huraño y su azul se ha vuelto guerrero en los escuadrones de sus olas. El mar, como nos dice la estrofa de Valéry, siempre, sin cesar, recomenzando. Ahora recomienza con su otro gesto de capitán de medianoche, espeso aparecido, con su guante corroído por la sal antigua, saludando con su brazo de arena helada, que cae lentísimamente.

José Lezama Lima

Fuente:
José Lezama Lima: Obras completas. Tratados en La Habana. Letras Cubanas. La Habana, 2009

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Suceso Mayor

diciembre 19, 2011

¿Persistirán los habaneros, deseosos de un invierno que vaya apoderándose de los días sucesivos, en un preludio para los días mayores de diciembre, cuando cada despedida -de una hoja o de un jardín exasperado-, se torna en un símbolo? En las Navidades de… y las fechas giran, se hacen voluntariamente imprecisas, para duplicar la voluptuosidad de apoderarnos de ellas y señalar un tiempo que se quedó fijo, abriendo desmesuradamente los ojos y las cejas, como una máscara japonesa de combate. Los días se van precipitando, señalando sorpresas y anticipos, glorias y fanfarrias del día mayor de la Cena; parece que van perdiendo sus nombres y que se impulsan hacia el contenido del símbolo que los espera. Preparan las tías, en la levedad de su orgullo familiar, platos entreoídos; o cuando la abuela estuvo en Viena y trajo recursos para las Navidades; ensayan en estos días preliminares de la otra gran cena, los ánades con salsa de membrillo, la ternera asada con salsa de oruga, o zorzales asados sobre sopas doradas. Días que se acrecen en los preparativos, en que parece que se prepara la lección para los exámenes del paladeo y las papilas. Refuerza los varios solfeos de la lección, el aire de invierno que asoma su cabezota por las persianas y que parece demandarnos que sus sorpresas sean retomadas y dadas en pago de diez vueltas más para el rebozo. Invócase a la divinidad entrecana del invierno para su permanencia en nuestro gozo. Hilados de escarcha en las devanadoras, para que las Navidades estén rodeadas de esos excitantes para encender el fuego. Días que comienzan a adquirir el medio rostro de lo que va haciéndose en desfile hacia una claridad que se espera. Fíjanse los días, reclámanse a sí mismos y buscan quedarse, encuadrándose. Levántase ahora una música que comienza a impulsar los días, a llevarlos a un desfile donde el galope parece una línea infinitamente coloreada, hasta alcanzar la infinitud del aleluya en el Suceso Mayor.

José Lezama Lima

Fuente:
José Lezama Lima: “Sucesiva o las coordenadas habaneras”, en Obras Completas. Tratados en La Habana. Letras Cubanas. La Habana, 2009

Febrero cercano

febrero 18, 2011

Febrero cercano se suma a su brevedad el breve de su epigrama. Sería aconsejable que cupiesen las fechas todas del carnaval en los días señalados de febrero. Buena parte de sus días se los lleva marzo, mes en el cual gravita la semana tremenda sobre la muerte y resurrección que entraña. Si Piñata, La Vieja, Sardina o Figurín se entremeten en marzo, temas opuestos de vértice se acercan y unen sus opuestas respiraciones. Febrero es mes de cola de sirena, de esqueleto de pez, de ave narigotuda, de máscara que ganó vida en el polvo novelesco de la guardarropía. Su brevedad subraya la brevedad de la embriaguez, los cohetes de Dionisos de un solo día para el desfile de fiebre provocada, de circular tumulto. Mes rodeado por la brevedad para que la alegría que lo recorre sea tensa y mantenida y no desperdiciada por el jadeo de la reiteración. Hecho para barrer de raíz las lejanías de los finales de año, su tendencia a las ramas tristonas, a los grises empapados y deshechos en una lluvia que cristalizó con dureza.

Si al carnaval nuestro se le sumasen las comparsas, si lograse que estas se deslizaran no entre espectadores, sino que el pueblo participase sumado al gran río central de las comparsas, se tendría algo de la magnitud de los carnavales en Río de Janeiro. Días de los carnavales en los que nadie debe ser espectador, sino todos participando en la gran ronda que suma como una diosa de innumerables palpos. Se ha logrado dualizar lo que desde el principio debió fundirse en corriente mayor y central. Llevar el carnaval y la comparsa a un solo ritmo de percusión y desgarro del cornetín, amalgamándolo en su nebulosa de misterio, en la formación de un oleaje que a todos arrebate por igual. Innumerables danzantes enmascarados, islotes de la orgía, brotados de cada barrio, de la extraordinaria diversidad, deben ir acompañando las comparsas como las candelas marchan hacia la hoguera y el fuego se tiende en el fuego.

José Lezama Lima

Fuente:
Tratados en La Habana. Editorial Letras Cubanas. La Habana, 2009

Hai kai en gerundio

agosto 20, 2009
José Lezama Lima (1919-1976)

José Lezama Lima (1919-1976)

             El toro de Guisando
no pregunta cómo ni cuando,
va creciendo y temblando.

             ¿Cómo?
En el muro raspando,
no sé si voy estando
o estoy ya entre los aludidos
de Menandro.

             ¿Cómo? ¿Cuándo?
Estoy entre los toros de Guisando,
estoy entre los que preguntan
cómo y cuándo.
Creciendo y raspando,
temblando.

           José Lezama Lima