Posts Tagged ‘Masaoka Shiki’

Salí al jardín.

abril 28, 2013

Kuniyoshi_Utagawa_Woman_seated_under_a_cherry_blossoms

Niwa ni dete  monotane maku ya  yamiagari

Salí al jardín
y sembré unas semillas,
convaleciente.

Shiki

Con dedos débiles, vacilante, agachado en el suelo, el poeta coloca las semillas, feliz por la vida latente en él mismo y en lo que está plantando. Compárese el tratamiento que da Gray al mismo tema en su Oda sobre el Placer que surge de la Vicisitud:

Mirad al infeliz que ha mucho tiempo yace,
en el lecho espinoso del dolor,
que pugna aún por el vigor perdido
y respira y camina nuevamente.
La menos presumida florecilla del valle,
la nota más sencilla que acrece el vendaval,
el sol común, el aire, los celajes,
a él le están abriendo el paraíso.

 

Fuente:
R. H. Blyth: Haiku. Vol. II. Hokuseido. Tokyo, 1950
Versión libre: JB
Imagen: Utagawa Kuniyoshi (1797-1861): Mujer sentada bajo el cerezo en flor.

Haikus hiperbólicos

abril 1, 2013

THREE GEISHA UNDER CHERRY BLOSSOMS

Kane hitotsu  urenu hi wa nashi  edo no naru

 Grandes campanas del templo-
No hay día que no se venda alguna.
Primavera en Edo.

 Kikaku

 En este poema hay dos corrientes poéticas: una es la hipérbole, la otra, la autoidentificación, y las dos forman un solo raudal. Sobre la hipérbole, esa expresión de un estado de ánimo en el que el río de ideas-sentimientos desborda sus riberas repentinamente e inunda la mente, Nesfield dice con desdén:

Esta figura, usualmente es un defecto, pero en ocasiones puede acudirse a ella, siempre que la distorsión de los hechos no choque demasiado con el sentido de la verdad.

En los sutras, la mentalidad india, que tiene una tendencia natural en esa dirección, ha utilizado la hipérbole para superar al intelecto, y crear un estado en que todas las cosas se ven como posibles. Por ejemplo en el Yuimakyô, al principio de la sexta sección, Sharihotsu (Sariputra) se dice, al notar que no había ningún asiento en la sala de Yuima:

“¿Cómo pudieron sentarse aquí todos los Bodhisattvas y los discípulos?”

Yuima dispone treinta y dos mil asientos, cada uno tan grande como el monte Sumeru. Todos los visitantes son acomodados en la pequeña sala de Yuima que mide nueve pies cuadrados. Esto guía al lector del sutra hacia una región intemporal, inespacial, trascendental, donde la vida obra a través del tiempo y el espacio.

Sôshi (Chuangtze), que comparte este misticismo indio, comienza su obra dentro del mismo espíritu y con el mismo objeto:

En el Océano del Norte, hay un pez llamado Kon, que mide miles y miles de leguas. Se metamorfosea en un ave llamada Hô. No sé cuántas leguas mide transversalmente. Poderosa, se eleva y vuela, sus alas cubren el cielo como si fueran nubes.

Él muestra que este gigantesco pez-ave es apenas como una mota en un rayo de sol, y de este modo nos lleva  a una cósmica reductio ad absurdum.

Podemos encontrar ejemplos de hipérbole en muchos autores de haiku, pero en esta figura hay algo extraño a la naturaleza del haiku, que privilegia en todo caso la moderación. A continuación, un ejemplo no logrado de Buson:

 Mizuumi e  fuji o modosu ya  satsuki-ame

Lluvias de estío
¿Regresará al lago
el Monte Fuji?

 Quiere decir que las lluvias del verano son tan violentas que al parecer querrían devolver al lago Biwa la tierra del Monte Fuji, que se supone moldeado por su erupción. Otro ejemplo, de Shiki:

 Kangori ya  fudô no kaen  kôru yo ni

Purificación invernal;
Esta noche las llamas de Fudô
se están congelando.

 Durante el período de Kan. (la estación más fría), cada noche después de las abluciones, templos y santuarios son visitados y venerados, especialmente por los aprendices. Antiguamente corrían desnudos; en la actualidad, en quimonos blancos con hachimaki y campanas atadas a la cintura. Es tanto el frío que las rojas llamas del halo de Fudô, el Dios del fuego, podrían congelarse.

Fuente:
R. H. Blyth. Haiku Vol. II. Hokuseido. Tokyo, 1950
Versión libre: JB

Comiendo caquis

septiembre 14, 2012

Kaki kueba   kane ga naru nari   hô-ryûji

Comiendo caquis:
el sonido de la campana
del templo Hôryûji.

Shiki

El templo Hôryûji fue fundado en 607 A.C, en Nara, por el príncipe Shôtoku. Es el templo más antiguo de Japón y guarda maravillosos tesoros artísticos. Shiki estaba sentando en una casa de té en Nara, comiendo su fruta favorita, cuando repentinamente sonó la gran campana del templo de Hôryûji. Comer y escuchar, los dos elementos de la vida humana, lo material y lo espiritual, la prosa y la poesía, la vida práctica y la religión, son elementos que vemos separados cuando pensamos en ellos, pero sentados en una casa de té, comiendo caquis y escuchando la voz de la religión, no sentimos ninguna disparidad. Pasado y presente, oír y saborear, se vuelven uno.

Fuente:
R.H. Blyth. Haiku. Vol. IV. Hokuseido. Tokyo, 1951
Versión libre: JB

Una gota de tinta (6)

mayo 21, 2012

Estoy parado al pie de una mesa que preside Enma, el Señor de los Muertos.

-Deseo hacer un pedido- digo.

-¿De qué se trata?- brama Enma.

Entonces, cortésmente, le explico que soy Masaoka Shiki, un inválido de Negishi. Le digo que estoy ahí para averiguar por qué nadie de su agencia ha ido a buscarme, aunque estoy listo para ser llevado, y que deseo saber cuándo irán por mí. Inmediatamente el Señor Enma mira amablemente su registro de 1901, pero no logra encontrar mi nombre. Se le ve nervioso durante la búsqueda, grandes gotas de sudor ruedan por su rostro. Finalmente descubre mi nombre tachado en el registro de mayo de 1897.* La anotación dice que el Demonio Azul Número Cinco fue el encargado de buscarme, así que lo convoca para aclarar el asunto. El demonio responde:

-Fui para atraparlo, mas las calles de Negishi tienen tantas curvas y recovecos que no pude encontrar la casa y regresé.

El Demonio Rojo Número Once, que había ido por mí la segunda vez, es convocado e interrogado. Responde:

-Ah, sí, fui. Pero cuando llegué al Callejón del Ruiseñor, vi que era demasiado angosto y no podía pasar el Carro de Fuego,** así que retorné.

El Señor Enma parece muy disgustado cuando se entera de esto, pero Lord Jizô,*** que está junto a él, dice:

-En vista de las circunstancias, como un favor hacia mí, dele otros diez años de vida.

Desesperado intervengo:

-¡Qué idea tan terrible! A nadie le molestaría diez años más de vida si estuviera sano. Pero si voy pasar el tiempo que me queda con el dolor que estoy soportando ahora, quiero que me lleven lo antes posible. ¡No podría aguantar esta tortura un año más!

De repente, parece que el Señor Enma se apiada de mí:

-Si así es como se siente, ¡vendré a buscarlo esta noche!

Me quedo un poco desconcertado.

-Esta noche es demasiado pronto.

-¿Y mañana por la noche?

-¡No me atormente tan cruelmente! Quiero ser tomado por sorpresa.

El Señor Enma, sarcástico, sonríe.

-Muy bien, entonces lo haré sin advertirle. Sin embargo, usted debe tener en cuenta que la sorpresa podría ser esta misma noche.

-Señor Enma, no disfruto las amenazas. (A la manera de Kikugorô)****

El Señor Enma ríe a carcajadas:

-¡Este es un tipo que realmente sabe lo que quiere! (A la manera de Sadanji). Sonido de claquetas.

Telón.

Masaoka Shiki

* En mayo de 1897, Shiki tuvo un intenso dolor en la zona pélvica y estuvo gravemente enfermo.
** El Carro de Fuego era, segun las ideas budistas, el vehículo en el que las personas viajaban al inframundo.
*** Jizô es un boddhissatva que vivió en este mundo, en el período comprendido entre la muerte de Sakyamuni y el advenimiento de Miroku. Su misión era guiar a los seres humanos por el camino del bien. En la creencia popular, es el guardián de aquellos que mueren en la infancia.
**** Onoe Kikugorô V (1844-1901) e Ichikawa Sadanji I (1842-1904) eran, con Ishikawa Danjurô IX, los tres actores de Kabuki más populares del período de Meiji. Los tres eran conocidos por sus siglas como Dan-Kiku-Sa.

Fuente:
Janine Beichman: Masaoka Shiki. Kodanha International. Tokyo, 1986
Versión libre: JB

Mariposas…

mayo 10, 2012

 

Mariposas…
El hijo de los peregrinos,
presto, se rezaga.

Shiki

Algunos hombres y mujeres avanzan con dificultad por el camino mojado, cantando sutras, con la esperanza puesta en el lejano porvenir. Pero los niños, los más sinceros y afortunados seguidores de Cristo y Buda, están disfrutando el presente, el camino mismo. Las mariposas de primavera, tan alígeras, están pidiendo ser atrapadas por los niños, que van a la zaga de sus padres. Muy débilmente, nos ronda la idea de que los peregrinos solo están persiguiendo mariposas y que este niño es como aquel de Wordsworth que iba por la ribera:

Si parecéis impávidos ante la idea solemne,
vuestro ser no es por eso menos divino.
Todo el año yacéis en el seno de Abraham
y en el templo interior adoráis, sin saberlo,
la presencia de Dios que siempre está en nosotros. 

Fuente:R. H. Blyth: Haiku. Vol II. Hokuseido. Tokyo, 1950
Versión libre: JB
Pintura: Lucía Bordón Pardo (Lulú)

Una gota de tinta (5)

abril 15, 2012

15 de abril

Hay sobre mi escritorio un cuenco de cristal con diez carpas doradas. Lo miro fijamente desde el lecho cuando el dolor me invade. Siento el dolor y veo la belleza.

Masaoka Shiki

Fuente:
Janine Beichman: Masaoka Shiki. Kodanha International. Tokyo, 1986
Versión libre: JB

Río invernal

diciembre 26, 2011

El cadáver de un perro
arrojado
en el río invernal.

Shiki

Este es un espectáculo que todos han visto. Niños pequeños lo apedrean cuando viene flotando, hinchado por los gases, con una cuerda de paja atada al cuello. Las mujeres y las niñas dicen “¡Pobrecito!”, lo que significa poco; y otras personas desvían la mirada y fingen que no han visto nada. Pero en el río de nuestras mentes, los perros ahogados pasan flotando, con sus ojos ya ciegos mirándonos fijamente. Estas cosas no pueden obviarse. Ellos y nosotros flotamos en el mismo río, y de la desintegración y destrucción de sus vidas y de las nuestras, surgen nuevas formas, para alegrar los corazones de los nuevos mundos de los hombres. En estos versos no hay patetismo o simpatía hacia los animales. El cadáver del perro pone de manifiesto la naturaleza de un río que arrastra cuanto puede ser arrojado en él, al igual que un espejo refleja todas las cosas sin miedo ni favoritismos; y, particularmente, la naturaleza de un río en invierno, en su énfasis sobre la muerte y la desolación. No hay amor ni belleza, sólo una estrecha corriente de frías aguas entre extensos bancos de piedras y grava.

Fuente:
Blyth, R.H: Haiku. Vol. IV. Hokuseido Press. Tokyo, 1951
Versión libre: JB

Tres mil haiku

noviembre 10, 2011

Revisando
tres mil haikus:
dos caquis.

Shiki

Si nos quedáramos sólo con las palabras anteriores, nos veríamos obligados a jugar libremente con nuestra propia fantasía para comprender la conexión. Por fortuna, Kioshi dejó un testimonio minucioso sobre este asunto. Shiki era sumamente meticuloso y concienzudo en la selección de haiku. Aún en su lecho de enfermo, aquellos haiku que eran enviados a periódicos y revistas para someterlos a su crítica, eran escrupulosamente leídos y juzgados por él. Junto a su cabecera había una gran caja en la que se guardaban todos los haiku que recibía. Aunque Shiki estaba muy enfermo pues padecía de tuberculosis, le gustaba mucho comer y, sobre todas las cosas, adoraba los caquis que, como es bien conocido, son particularmente indigestos. En esta estrofa, Shiki se ha prometido dos caquis una vez que haya terminado de leer detenidamente los que parecen ser alrededor de tres mil haiku. Es una suerte de recompensa que lo aguijonea para concluir su labor. El afiebrado poeta está tendido en el lecho, escudriñando versos de bobos y poetastros y de vez en cuando le echa un vistazo a los dos caquis que allí esperan para ser o no comidos.

Fuente:
R.H. Blyth: Haiku. Vol III. Hokuseido. Tokyo, 1952)
Versión libre: JB

Lotos en flor

septiembre 12, 2011

Lotos en flor
Una solitaria
estación de trenes

Shiki

Hay pocas cosas más desoladoras que una estación rural de ferrocarril en una tarde estival. Durante dos o tres horas, no llega ningún tren. Hace tanto calor que nada se mueve. Alrededor, sólo arrozales; aquí y allá un estanque de lotos. Hay algo extraño y exótico en la flor de loto. Algo que, en su remoto contraste, exacerba la sensación de soledad y aislamiento en relación con el mundo exterior.

Fuente:
R.H. Blyth. Haiku. Vol. III. Hokuseido Press, Tokyo, 1952
Versión libre: JB

Blanca peonía

agosto 29, 2011

Blanca peonía:
ante la luna, una noche,
se desmenuzó y cayó.

Masaoka Shiki

He aquí lo que podríamos denominar una estrofa romántica, a la manera de Flecker.* La luna y la peonía no son el pálido disco que se ve en el cielo, la suntuosa flor de la tierra, sino emanaciones del alma poética. El colapso y la caída la peonía blanca no son el inevitable declive de la naturaleza, sino la decadencia del espíritu de hombre. Lo que es común ambas es el misterio de todas las cosas, aunque la flor está tan cerca de nosotros y la luna tan lejos.

Hay en la estrofa una alusión al misterioso vínculo que existe entre la luna y las flores. Esta relación no depende de una real correspondencia científica de causa-efecto, sino que se asienta en la (aparente) visión puramente subjetiva del tema. La blanca peonía que estuvo floreciendo, tan silenciosa, repentinamente cayó poco después que salió la luna. Sentimos que la blanca flor es vencida por el resplandor de la luna y deja caer sus pétalos. Totalmente al margen de las explicaciones científicas, sabemos instintivamente que todo es, en última instancia, causa y efecto de todo lo demás. Esta es la justificación de las supersticiones más descabelladas y también de las más profundas intuiciones de los santos y los poetas. En todo caso, el significado de la presente estrofa se encuentra en un campo muy diferente al pensamiento racional, pues reúne la belleza recíprocamente acentuada de la luna y la peonía, la silenciosa e inevitable caída de la flor, la suprema indiferencia de la luna y la indignidad de los pétalos caídos.

Fuente:
R.H.Blyth. Haiku. Vol. III. Hokuseido Press. Tokyo, 1957
Versión libre: JB
*James Elroy Flecker (1884-1915). Poeta, novelista y dramaturgo inglés.