Un chubasco invernal(1)

Un chubasco invernal fue escrito a principios del invierno de 1684. En esa temporada Bashô estaba pernoctando en Nagoya. Algunos poetas que reconocían su prestigio, compusieron varios renku bajo su orientación. En el caso de Un chubasco invernal, fueron cinco los aficionados a la poesía que se unieron a Bashô para escribirlo: el comerciante mayorista de arroz Tsuboi Tokoku (1656?-1690); el vendedor de maderas Katô Jûgo (1654-1717); el proveedor minorista de textiles Okada Yasui (1658-1740); un médico llamado Yamamoto Kakei (1648-1716); y un hombre llamado Koike Shôhei de quien se conoce muy poco. Bashô, que ya frisaba los cuarenta, fue claramente el líder y su gusto e inclinaciones se traslucen en el poema.

Al parecer se alternaban para iniciar cada renku. En éste fue el turno de Tokoku, quien escribió la estrofa según el patrón preestablecido de 5-7-5 sílabas:

No logra el nubarrón
tapar la luna.
Chubasco invernal.

El primer verso de un renku, llamado hokku (verso inicial), tiene un sentido completo en sí mismo. Esa es, en parte, la razón por la cual evolucionó hasta convertirse en un poema independiente: el haiku. Podemos tomar este verso como un hokku autónomo, es decir, como un haiku, y apreciarlo por sí mismo. Gira en torno a un nocturno chubasco invernal: una enorme y oscura nube se desliza, rauda, allá en lo alto. Aunque parece densa, tiene algunas grietas, por lo que a veces escampa y la atraviesan los pálidos rayos de la luna.

Jùgo añade la segunda estrofa con dos versos de siete sílabas cada uno:

Sobre el hielo alguien camina
y centellean las aguas.

La segunda estrofa, llamada wakiku, no es independiente, sino que complementa a la primera y forma un poema de cinco versos. El verso de Jùgo lo consigue:

No logra el nubarrón
tapar la luna.
Chubasco invernal.
Sobre el hielo alguien camina
y centellean las aguas.

Jûgo ha colocado a un hombre en la escena. En el camino, la llovizna formó charcos cubiertos por leves capas de hielo y, al ser pisadas, las salpicaduras del agua parecen pequeños relámpagos que reflejan la luz de la luna. Así, se le añade al verso de Tokoku un punto focal y sentido de movimiento.

Yasui, a su turno, compuso los siguientes versos:

Cazador de Año Nuevo:
en su espalda, la aljaba
ornada con helechos.

Los añadimos a los versos de Jugò y se obtiene un nuevo poema:

Sobre el hielo alguien camina
y centellean las aguas.
Cazador de Año Nuevo:
en su espalda, la aljaba
ornada con helechos.

El dístico de Jugò asume entonces un sentido diferente. Ahora ya no estamos en invierno sino a principios de la primavera, no es de noche sino temprano en la mañana, y ese “alguien” no es un ordinario transeúnte sino un hombre que va a cazar en Año Nuevo. Estas dos estrofas, combinadas, nos muestran la escena de un cazador esmeradamente ataviado que va, presuroso, hacia el bosque, envuelto por el aire frío de la mañana. Aunque según el calendario ya estamos en primavera, en el camino todavía quedan charcos helados. Cuando él los pisa, el agua que se esparce resplandece al sol: un maravilloso contraste con los verdes helechos, decoración de Año Nuevo que adorna la aljaba del cazador.

Todas las estrofas de un renku, excepto la primera y la última, deben construir dos sentidos como lo hace ésta de Jûgo. Han de ser un perfecto complemento para la estrofa que le precede y para la que le sigue. Si se logra en ambos casos, se crean dos poemas autónomos de cinco versos. Desde el punto de vista del poeta, cada estrofa tiene un doble significado: consciente e inconsciente. Uno de los factores que tornan excitante la escritura del renku radica en este significado inconsciente. El poeta compone una estrofa y, minutos después, se divierte al descubrir que uno de sus compañeros de equipo la interpreta de un modo que él no había imaginado. Veremos cómo ocurre tal fenómeno en el resto de Chubasco invernal.

El próximo poeta que aporta una estrofa es el mismo Bashô. Según lo establecido, hace un dístico para que acompañe el terceto de Yasui:

Cazador de Año Nuevo:
en su espalda, la aljaba
ornada con helechos.
Se abre la Puerta Norte,
comienza la primavera.

La Puerta Norte es la entrada de servicio de un palacio. El acceso principal usualmente está situado en el sur. De acuerdo con la interpretación de Bashô, el “Cazador de Año Nuevo” no es un cazador verdadero que se apresura hacia el bosque, sino un noble disfrazado de cazador que participa en los ritos primaverales de Año Nuevo. La severa atmósfera masculina se vuelve más elegante y cortesana. De paso recordemos que en japonés “abrir” y “comenzar” son una sola palabra, por lo que su elección constituye una reminiscencia de los retruécanos que Bashô empleaba en sus primeros haikus.

El ambiente elegante se prolonga con un brusco giro en la estrofa de Kakei:

Se abre la Puerta Norte,
comienza la primavera.
Sobre el abanico
con que aparta el estiércol de caballo,
una brumosa brisa.

El tema de la cacería ha desaparecido. Ahora que acabó el invierno, un noble va a dar un paseo, asistido por varios pajes. Como salen por la puerta de servicio, se tropiezan con unos excrementos de caballo. Uno de los pajes extrae su abanico y con él aparta del camino el seco y liviano estiércol. Incluso utilizando un tema tan ordinario, los versos no resultan vulgares. Se presenta una bonita escena primaveral, con un grácil cortesano acompañado por sus pajes, delante de un palacio.

El escenario cambia del terreno palaciego a la campiña cuando Shôhei agrega su estrofa:

Sobre el abanico
con que aparta el estiércol de caballo,
una brumosa brisa.
El maestro de té, embelesado,
por las flores al borde del camino.

He aquí a un maestro de té que, durante su paseo por el campo, ve que el estiércol de caballo ha sepultado algunas flores que en el original se nombran: dientes de león. Siente piedad y remueve los excrementos con su abanico. Recordemos que en la ceremonia del té japonesa, la belleza de las cosas sencillas y comunes, en este caso las flores de diente de león, provocan una especial admiración. El aporte de Shôhei convierte el grácil ambiente cortesano en una escena rústica.

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Una respuesta to “Un chubasco invernal(1)”

  1. Gio Says:

    muchas gracias por este gran aporte… los renku o renga son una forma de participar que aún no abordamos del todo en los sitios webs en español…

    felices fiestas!

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